Mundo deportivo

The podium is good prize
El podio es buen premio
24 de Julio de 2016


Nairo Quintana y el francés Romain Bardet acompañarán a Chris Froome en el podio final del Tour de Francia, que tiene hoy su última etapa, de 113 kilómetros entre Chantilly y París.


Foto: EFE 

Nairo Quintana sube por tercera vez al podio del Tour de Francia.

EFE


Nairo Quintana divisará hoy el Arco del Triunfo de París desde un escalón del podio del Tour más bajo que en sus dos anteriores participaciones, pero se mostró satisfecho porque conservó un tercer puesto que sus condiciones físicas hacían peligrar.


El ciclista de Boyacá se quedó a 21 segundos de caerse de podio, pero su principal rival, el británico Adam Yates, de 23 años, ni siquiera se lo disputó ayer en la última etapa de montaña.


Y eso que Quintana había revelado la víspera que su cuerpo andaba mal y que había pensado incluso en retirarse. Sin dar pistas sobre la naturaleza de su enfermedad, el jefe de filas del Movistar se mostró satisfecho con el botín logrado: su tercer puesto, la clasificación por equipos y la victoria de etapa conseguida ayer en Morzine por su compañero Ion Izagirre.


“Estoy muy contento, tengo bastante efectividad, he corrido tres Tour y tengo tres podios (...) pese a las dificultades que tuve”, indicó el ciclista de 26 años, quien insistió en que tiene tiempo para conquistar el Tour en el futuro.


El colombiano quiso borrar el pesimismo que reinaba en su entorno en los últimos días, en los que una extraña alergia le impidió pelear por el “sueño amarillo”.


“El balance es positivo. Veníamos con un objetivo más grande y ambicioso, pero tenemos años para seguir probando. Un podio en un Tour es importante, es la carrera más importante que hay, estoy muy contento”, comentó. Sin duda, el podio es un buen premio.


Quintana volvió a estrellarse contra el británico Chris Froome, el único ciclista que hasta este año le había aventajado en el Tour. En 2013, el colombiano escaló hasta la segunda posición pese a que acudía al Tour como segundo hombre del equipo, por detrás del español Alejandro Valverde.


Al año siguiente, el Movistar le obligó a renunciar a la ronda gala en favor del Giro de Italia, donde sumó la única “grande” que figura en su palmarés.


El año pasado, ya como jefe de filas del equipo, perdió tiempo en los abanicos de la primera semana y su remontada en el tramo final no fue suficiente para desbancar a Froome.


“Es un rival muy fuerte. Me ha tocado luchar bastante frente a él y seguramente en todos estos años próximos seguiremos ahí”, indicó el colombiano, quien auguró que mantendrá con el británico uno de los duelos que han hecho grande el ciclismo.


Pero, por el momento, Quintana no parece haber estado en disposición de limar el poderío del británico ni de la armada del Sky.


En esta edición, además, se vio más lejos que nunca de su rival, incapaz de ponerle en dificultades, resignado a seguir su rueda mientras pudo y a limitar las pérdidas cuando Froome pasó al ataque.


El Quintana que se esperaba ofensivo en la última semana fue un ciclista tímido. El Tour de Francia de 2016 no dejará en la retina ningún ataque de uno de los ciclistas que han labrado su reputación sobre la ofensiva.


Frente a eso, el colombiano prefirió sumar los pequeños triunfos colectivos para salvar la actuación del conjunto telefónico.


Quintana subirá dos veces al podio de París. Una, al tercer escalón de la general y otra acompañado del resto de los componentes del Movistar.


Insuficiente para acabar con el mal sabor de boca que dejó su incapacidad para pelearle el primer puesto a Froome. El británico, quien se permitió incluso el lujo de proclamar que el Sky es el mejor equipo de este Tour, gozó de una escuadra totalmente dedicada a su causa que le llevará de amarillo hasta París por tercera vez.


Quintana tendrá que conformarse con celebrar pequeños objetivos a la espera de que algún día llegue el “sueño amarillo”.



El sueño de todos

“Tan feliz y emocionado” como cuando ganó su primer Tour en 2013, se mostró ayer el británico Chris Froome tras llegar a meta en Morzine.


“Estoy muy feliz, tanto como en el primer Tour. La sensación ahora es algo increíble. El último kilómetro fue emocionante, pensé en las tres semanas en la que hemos estado dándolo todo en la carretera. Es increíble ganar de nuevo y me siento muy privilegiado de liderar este equipo”, dijo.


Froome, de 31 años, explicó cómo le contaría a su hijo Kellan su victoria en el Tour. “Le diría que fue espectacular, con momentos increíbles, donde hubo etapas con momentos inolvidables, en descenso, en aquel esprín con Sagan. Fueron escenarios que no se pueden preparar, que salen así en carrera. Es formidable ser parte de ellos”, explicó.


Sobre la caída que sufrió el pasado viernes, admitió que pasó momentos difíciles. “Tuve dolor, pero menos mal que tenía a Geraint Thomas a mi lado para dejarme su bici. Terminé exhausto pero dormí bien y hoy (ayer) pasé buen día”, dijo.


Froome señaló que espera volver al Tour “cinco o seis años más y sentir de nuevo la sensación de entrar en París vestido de amarillo. “Ese es el sueño de cualquier ciclista y espero volver a luchar por ello”, destacó.