Columnistas

¿Qué dicen las encuestas?
11 de Julio de 2016


La fiebre de encuestas está quitándoles el atractivo que tenían al principio, cuando su novedad rodeaba de un aura misterio sus resultados y de una aureola de visionarios a sus autores.

Diana Sofía Giraldo


La fiebre de encuestas está quitándoles el atractivo que tenían al principio, cuando su novedad rodeaba de un aura misterio sus resultados y de una aureola de visionarios a sus autores. Ahora, con tanto profeta encuestando gente, los ciudadanos se limitan a pasarle los ojos por encima al informe final, como si hubieran tomado un curso de lectura rápida de los sondeos de opinión. Es una lástima desperdiciarlas.


En estos días, cuando se menciona la palabra encuesta salta una pregunta instantánea: ¿cómo salió Santos? ¿subió o bajó? Y desde hace unas semanas se agrega otra: ¿gana el sí o el no? refiriéndose, por supuesto, a un plebiscito que quiere ganarse antes de conocer su contenido completo.


Es una lástima que se desperdicie la información que retrata el estado de ánimo del país, explica las alzas y caídas de popularidad y muestran la desazón de un país que aspira a que la paz sea mucho más que echar a volar palomitas o librar batallas por el poder.


En la encuesta realizada entre el 25 y el 28 de junio por la firma Ipsos para RCN Radio y Televisión, la FM y la revista Semana se evidencia una sensación de inseguridad generalizada, precisamente cuando se anuncia “el fin de un conflicto de 53 años” y se esperaba todo lo contrario. Es una extraña paradoja cuando los acuerdos de La Habana se presentan como el fin de una guerra. ¿Por qué?


Hay temores por la inseguridad ciudadana que invade rampante las calles; por la jurídica, que se alimenta con sentencias contradictorias y, desde luego, por la rural que se supone quedará recuperada de primera, como resultado de las firmas que Gobierno y guerrilla le pongan a los convenios de La Habana cuando logren completarlos.


Pero, a pesar de todo, según la encuesta de Gallup, tomada días después, un 69% dice que es preciso insistir en los diálogos. Combinados los dos resultados, queda un mensaje claro: todos quieren la paz, a todos les gusta el diálogo, pero no están de acuerdo con el contenido de los convenios y hay una profunda desconfianza en la contraparte. La mayoría no creen que cumpla.


Al interrogante de Ipsos “¿Cree que las Farc cumplirán el acuerdo de cese al fuego?” el 37 por ciento de los encuestados dice que sí, frente al 59 que contesta no y a un 4 del no sabe no responde. La gente tiene bien definida su opinión sobre este punto.


Al preguntar si las Farc entregarán todas las armas, el 80% responde con un NO rotundo frente a un 20% que dice SÍ. 


¿Consecuencia? El 19% aprueba la manera como el Presidente ha manejado el tema de seguridad. La desaprueba el 81%.


El ciudadano aspira a tener un mínimo de seguridad y si el Estado es incapaz de brindárselo ¿cómo pedirle que estudie, trabaje, se case, eduque a los hijos, produzca, invierta, obedezca a la autoridad y envejezca tranquilo? ¿Cuánto tiempo resiste una sociedad en permanente zozobra? ¿Cuánto un Estado sin desmoronarse? ¿Cuánto el ciudadano pacífico sin desesperarse?