Mundo deportivo

Froome gave a blow of authority
Froome dio un golpe de autoridad
10 de Julio de 2016


El británico sorprendió en el descenso, ganó la octava etapa en solitario y se vistió de líder del Tour de Francia.


Foto: EFE 

Chris Froome tomó el mando y confirmó que va por su tercer Tour.

Redacción-EFE


Es una etapa bonita, en la que se pueden ver los rivales y se puede definir mucho de la general”, había dicho Nairo Quintana antes de la salida de la etapa de ayer, entre  Pau y Bagnères-de-Luchon, de 184 Km y con el Tourmalet y otros tres altos de por medio.


Y tenía razón el colombiano. El británico Chris Froome y su equipo Sky también lo habían pensado así, y lo ejecutaron a la perfección. El actual campeón del Tour dio un gran golpe de autoridad, que nadie, ni el Movistar, de Quintana, ni el Astana, de Aru y mucho menos el BMC, del entonces líder Van Avermaet, pudieron evitarlo.


Quintana se despistó cuando terminó el último ascenso a Peyresourde, pero Froome estaba atento, sorprendió al grupo de favoritos apenas cruzaron la cima, a 17 de meta, y se lanzó a tumba abierta hasta Bagnères-de-Luchon haciendo inútil la persecución de sus rivales. Su valentía y clase le permitieron alzar los brazos por sexta vez en el Tour. En solitario le sacó 13 segundos a sus rivales (más 10 segundos de bonificación) para vestirse nuevamente con el amarillo de líder.


El Sky volvió a mostrar su poderío como equipo, controló la carrera y al final se apuntó el triunfo.


“Nos descuidamos un momento y nos tomó un tiempo considerable”, aceptó Quintana nada más cruzar la meta de Bagnères-de-Luchon. Una exhibición inolvidable la del jefe del Sky.


El ciclista de Boyacá afirmó que agarró “un termo de agua” para refrescarse nada más coronar al alto y Froome “aprovechó la oportunidad para lanzarse hacia abajo. Lo pensé dos segundos y se me fue, nos sacó unos segundos pero espero que no nos cueste la carrera”, afirmó.


De los cuatro grandes puertos del menú de la etapa, el primero era “su Majestad” el Tourmalet, símbolo de los Pirineos y de la montaña del Tour y allí se armó la primera escapada del día: el francés Pinot, picado en su orgullo tras perder 3 minutos la víspera, y el polaco Rafal Majka, “compañero” de Contador en el Tinkoff, quien dijo en la salida que en su equipo “hay dos líderes”. Ambos coronaron la cima, con el corredor galo al frente.


Entre los favoritos se encargó el Sky de mandar en la subida. Un ritmo suficiente para hundir a unos cuantos, como el líder Van Avermaet y Nibali, quienes pronto tiraron la toalla. A la fuga se unió Tony Martin.


El ascenso a la Hourquette d’Ancizan (2ª) era la segunda prueba y allí se diluyó el trío de punta ante el impulso del Movistar.


Después del tercer alto, en ValLouron Azet, Sky asumió el mando en el ascenso al Peyresourde (1ª), donde el colombiano Sergio Luis Henao (Sky) rompió la carrera, luego apareció Froome y después Quintana. Selección de diez corredores, y tal vez pensaron que era todo por este día.


Pero Froome pensaba diferente. No atacó subiendo. Atacó, ¡bajando¡. Sentado en la barra, jugándose el pellejo, el defensor del título se fue.


Froome, en modo contrarreloj, a 90 por hora, se dejó el alma en la emboscada. Nada ni nadie pudo detenerlo. Ofreció una exhibición inolvidable. Impotente, Quintana, se limitó a rodar junto a Aru, Porte y otros damnificados.


“Quería hacer algo por mis compañeros, que han trabajado duro durante toda la jornada. Intenté irme en la subida, pero no funcionó, así que probé suerte bajando. No esperaba lograr el amarillo, pero fue un buen premio para mí”, dijo Froome señalando que “estoy muy feliz por haber ganado una etapa de una forma que nunca antes había conseguido en mi carrera”.