Columnistas

縔 todos tan felices…?
Autor: L醶aro Tob髇 Vallejo
7 de Julio de 2016


La naci髇 por estos d韆s anda celebrando los dos d閏adas y media de la Carta Magna, promulgada en 1991.

La nación por estos días anda celebrando los dos décadas y media de la Carta Magna, promulgada en 1991.


A pesar que es lo que se puede denominar una Carta garantista, gracias a su esencia del Estado Social de Derecho y de allí la derivación de los derechos para los habitantes del territorio colombiano, que están protegidos por la acción de tutela, y aunque allí igualmente se plasman los deberes ciudadanos, se da una desproporción entre los derechos y deberes. Los primeros, a partir del segundo título con 84 artículos,  entre ellos están los capítulos de los derechos fundamentales (31 artículos), los derechos sociales, económicos y culturales (36 artículos), los derechos colectivos y del ambiente (5 artículos) y la protección y aplicación de los mismos con el resto del articulado (12), es decir el 22.11% de la Constitución está consagrada a la protección de los derechos, mostrando un desequilibrio importante con la contraparte, los deberes, solo un artículo (el 95) con 9 numerales, equivalente al 0.26% del articulado, expresa las deberes de todos los connacionales y los extranjeros que habiten en el territorio.


Deberes que en muchos casos no se cumplen, y son incumplidos a todos los niveles desde el ciudadano de a pie hasta aquellos que profesan de ser los más democráticos y defensores del Estado Social de Derecho, miremos solo tres de ellos:


Numeral 3. Respetar y apoyar a las autoridades democráticas legítimamente constituidas para mantener la independencia y la integridad 


nacionales.


Numeral 6. Propender al logro y mantenimiento de la paz.


Numeral 7. Colaborar para el buen funcionamiento de la administración de la justicia.


Son tres numerales que en los últimos años han estado en vilo, en gracia de discusión, por la dinámica de la agenda pública de la búsqueda de la paz, por intereses personales, o simplemente estamos educamos a los colombianos en exigir derechos pero no en cumplir los deberes.


A su vez la Carta Constitucional ha sido “manoseada” en 41 veces, para acomodarla algunas veces a intereses particulares, que en promedio nos indica 1.64 reformas por año, es como una colcha de retazos, que le legislador de turno en estos 25 años hubiese soterradamente expedido una nueva Constitución, que de manera burlesca rompe con el espíritu de la Ley y máxime si se trata de la Ley de leyes, considerada por los constitucionalistas como el “parámetro de validez formal y material del sistema jurídico”, que a su vez, tiene destinatario universal: todo los nacionales de un Estado y los residentes foráneos en él, lo que significa que la Constitución Nacional per se, es de obligatorio acatamiento, no como ciertas leyes que tienen destinatario específico, que aplica a quienes actúen en ese ámbito (v.i. legislación salud, minera, entre otras). 


¿Amerita celebrar con bombos y platillos 25 años de una Constitución “remendada”? Falta ver como irá a quedar con la incorporación de los acuerdos con las Farc. De ella sí mucho el título: Constitución Política de Colombia, quedará. Es mejor de una vez someter a esta al “réquiem in paz” y promulgar una nueva, que sea sería y responda verdaderamente alos intereses nacionales, en donde quepan todos y no algunas minorías.