Columnistas

El otro peligro de las crisis financieras
Autor: Juan Felipe V閘ez Tamayo
6 de Julio de 2016


La semana pasada algunos vimos con tristeza como el Reino Unido votaba retirarse de la Uni髇 Europea.

La semana pasada algunos vimos con tristeza como el Reino Unido votaba retirarse de la Unión Europea. Resulta extraño como un país con el mejor acuerdo posible de estadía en la Unión Europea podía votar retirarse. El Reino Unido gozaba de todos los beneficios de un país de la Unión Europea (acceso a un mercado común, libertad de movimiento) sin estar atado al euro, conservando su independencia monetaria y pudiendo emitir su tan apreciada libra esterlina, a diferencia del resto de los miembros de la Unión quien a su vez pertenecen a la Euro Zona.


El evento fue una bomba de tiempo, permitida por David Cameron un primer ministro de centro-derecha débil quien autorizó un referendo que nadie pedía para resolver diferencias internas en su partido, pero definitivamente detonada por políticos radicales de extrema derecha como lo son Nigel Farage el jefe del partido radical UKIP y el antiguo alcalde de Londres Boris Johnson.


Las mentiras y en especial las verdades a medias no se hicieron esperar, tales como que la permanencia de Inglaterra en la Unión Europea le costaba al país 350 millones de libra a la semana, los inmigrantes estaban quitando trabajos a los locales. Y alimentaron más el miedo diciendo que pronto Turquía sería parte de la UE y pronto llegaría una oleada masiva de inmigrantes turcos a ocupar puestos de empleados ingleses, sin si quiera molestarse en informar al público que Turquía se está integrando desde 1987 y solo ha cumplido un criterio de los 35 necesarios para poder ser miembro oficial de la Unión Europea. 


¿Cómo es posible que los Británicos pudieran comprometer de tal manera su posición en Europa e incluso su propia integridad como nación? (Como consecuencia de la salida de la Unión Europea Escocia está reconsiderando pedir otro referendo independentista, e Irlanda del Norte también ve con buenos ojos una posible secesión).


Los politólogos Manuel Funke, Moritz Schularick y Cristoph Trebesch, parecen tener la respuesta. Tradicionalmente en Europa después de una crisis financiera los partidos tradicionales tienden a perder credibilidad y los votantes empiezan a buscar otras alternativas, según los investigadores sucede lo siguiente:


El apoyo a los partidos gobernantes cae en un promedio del 10 por ciento en los primeros dos años, y los partidos de oposición aumentan su cuota de votantes en más o menos la misma cantidad. Pero la cuota de votantes del partido de gobierno se reestablece en los próximos tres años. 


El número de partidos en la legislatura tiende a aumentar bruscamente, por lo que es más difícil alcanzar una mayoría en el parlamento para aprobar nuevas políticas. 


Surgen huelgas , protestas callejeras y disturbios.


La impopularidad sufrida por los partidos de gobierno es aprovechada por los populistas quienes adjudican la responsabilidad de la crisis a distintos grupos. La extrema izquierda adjudica la crisis a las multinacionales, bancos, la globalización, etc. Mientras que la ultra-derecha le adjudica principalmente la responsabilidad a un grupo menos abstracto, pero sí más vulnerable, los inmigrantes.


Es posible que la ola de extrema derecha europea no hubiera pasado a mayores de no ser por una cosa, la recuperación económica europea vino acompañada de la crisis de refugiados sirios. Los nacionalistas y fascistas europeos vieron la oportunidad de retener su recién adquirido electorado canalizando odios hacia los inmigrantes. Postura hipócrita ya que ningún miembro de la Unión Europea está siquiera entre los diez principales países receptores de refugiados.


Como reflexión final, ¿que nos hace pensar a los colombianos que estamos exentos de estas pasiones? Dentro de poco tendremos un referendo que así lo evidenciará. Sorprende la tranquilidad del Gobierno ante la desinformación del público. La mayoría de la gente no conoce los acuerdos, los cuales ya han sido susceptibles a muchas mentiras tales como la de darle $1´800.000 a cada guerrillero desmovilizado. ¿Qué nos hace creer que este referendo no será usado por muchos partiduchos y politiqueritos oportunistas para expandir su base electoral?