Política

From the Magna Carta to the Constitutions
De la Carta Magna a las constituciones
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
6 de Julio de 2016


Un recorrido pedagógico por el mundo antiguo, la Edad Media y el modernismo de la humanidad, para observar cómo se fue diseñando el Derecho Constitucional que hoy rige a distintas sociedades en el planeta, entre ellas a Colombia.


A propósito de los 25 años de la Constitución Política de Colombia, es costumbre hoy en día hablar de la Carta Magna como sinónimo de Constitución pese a las diferencias en sus orígenes.


Para el profesor de Derecho Constitucional General, Ramón Elejalde Arbeláez, ambos vocablos efectivamente se utilizan en la actualidad como homólogos, pese a que en la historia del constitucionalismo mundial no guardan similitudes en el hecho político, social y económico concreto que los debería igualar, como es lograr un gran pacto social para que una sociedad adquiera unas reglas fundamentales acatadas por todos.


El origen de la Carta Magna fue un acuerdo obligado entre la realeza y los nobles en plena Edad Media en Inglaterra, pero sin el pueblo, y las constituciones modernas pretenden que se redacten y se promulguen con base en un origen popular que involucre a todos los actores de un país.


No obstante esa marcada diferencia, ambos términos son analógicos, o sea sinónimos.


En un viaje al pasado de la historia de la humanidad, guiado por el libro ”Curso de Derecho Constitucional General” de Elejalde Arbeláez, se puede determinar tres épocas en las que van apareciendo vestigios de constitucionalismo y Carta Magna, que con el paso del tiempo van a derivar en los sistemas hoy imperantes en el mundo del siglo XXI. Esas tres etapas son la Época Antigua, la Edad Media y el Modernismo.


Grecia y Roma


Los orígenes del Derecho Constitucional se remontan a Grecia y Roma, antes de Cristo.


Los pensadores griegos Platón y Aristóteles en medio del debate para resolver el conflicto entre poder y libertad, sentaron las bases del constitucionalismo moderno, al afirmar que la ley debe obedecer a un principio superior o a una fuerza superior.


Los griegos concebían el Estado como una entidad compuesta de todos los ciudadanos, exigiéndoles una participación activa a todos ellos, que fue lo que llevó a la creación del sistema democrático.


Estas ideas filosóficas fueron adoptadas por los romanos, que perfeccionaron muchas de esas ideas.


Los romanos separaron el Estado de los individuos y establecieron que cada uno tenía derechos y deberes diferentes.


Mientras en Roma, la Constitución consistía en los mandatos imperiales, en Grecia era una realidad general.


En Roma primaba la voluntad del emperador, mientras que en Grecia la del pueblo.


Así las cosas, los romanos nutrieron el Derecho Constitucional con las figuras de la soberanía que recaía en el poder del emperador por encima del cual no existía nada más y del imperium, que no es otra cosa que el poder político.


Estancamiento


Con la desaparición del Imperio romano y el caos en Europa, en lo que se conoce como la Edad Media entre el Mundo Antiguo y el Moderno, el Derecho Constitucional no logró avances significativos y el conocimiento y el saber  sufrieron un fuerte retroceso.


Comenzó a reinar el pensamiento de la Iglesia y desaparecieron la organización política y la territorial.


“El derecho entró en receso y toma la forma que la Iglesia le quiere dar. Los militares al conquistar tierras organizan sus propios feudos sin ningún criterio jurídico  y bajo el imperio de lo patrimonial. Los clérigos actúan como los únicos guardianes del saber. La Constitución no era más que el dictado del Papa…”, dicen los textos. 


Ese oscurantismo de la Edad Media concluyó con la crisis entre los señores feudales y los reyes; entre el Papa y el imperio y con la entrada en escena de la clase burguesa, que hará entrar a la humanidad en el modernismo, cuando comienzan a surgir las monarquías y se van formando los estados nacionales.


De la Edad Media data el concepto de Carta Magna o Carta de los Barones que es el documento producto de la confrontación entre reyes y nobleza.


El rey de Inglaterra, Juan Sin Tierra, menguado en su poder por grandes derrotas militares en Europa logró mantenerse precariamente en su trono al ser obligado por los nobles o los poderosos del reino a reconocer la Carta Magna que le impusieron, en lo que no existió ninguna conquista del pueblo o de la nación inglesa, pues todo giraba en torno a los privilegios de la nobleza y el clero.


Derecho Constitucional


Esta materia comienza con la era moderna y son Inglaterra,  Francia y Estados Unidos sus pioneros.


En Inglaterra, Enrique VIII habló del Derecho Constitucional para afianzar su poder y luego se habló de leyes fundamentales y leyes circunstanciales, bajo el  gobierno de Cromwell.


Entre tanto, en Francia se pusieron en marcha las leyes fundamentales que no podían ser abolidas por el rey, que es el antecedente de lo que hoy se conoce como Derecho Constitucional.


Todo esto ocurrió como consecuencia de la desaparición de las ciudades-estados y de la aparición de los grandes imperios, todo lo cual llevó a la necesidad de la organización política y de esa forma surge la era del constitucionalismo que hizo furor en la Inglaterra y en la Francia de los siglos XVII y XVIII y se concretará con la promulgación de la Constitución de los Estados Unidos de 1787.


Toda esta ola de pensamiento llegó a los países americanos que batallaban por la independencia de España, entre ellos la Nueva Granada, lo que hoy se llama Colombia.




La primera escrita

Estados Unidos entrega la primera Constitución escrita y codificada que se conoce en el mundo y que aún rige a esa nación americana.     


Es la primera Constitución que consagra la división de poderes, el control constitucional, la soberanía del pueblo y la organización federal del Estado.