Editorial

Antioquia vive la música coral
5 de Julio de 2016


Un proyecto cultural de región que en estos tres lustros ha demostrado merecer las consideraciones que se tienen hacia los eventos de interés general.

Expectantes por los momentos de enriquecedor disfrute que trae, saludamos complacidos al XV Festival coral José María Bravo Márquez, que se inaugura esta noche en la Iglesia del Verbo Divino y que hasta el sábado ofrecerá 20 conciertos más en Medellín, Envigado, Caldas, Sabaneta y Copacabana, que ya han disfrutado de la gran calidad de este encuentro, así como Alejandría, La Ceja y Jericó, destinos del primer esfuerzo por descentralizar esta grata fiesta.


Este año llegan a quince las versiones del festival que ha permitido que los antioqueños escuchemos las voces de unos 1.000 coristas, provenientes de distintos países, quienes han alternado con el creciente número de cantantes y agrupaciones regionales. En estos tres lustros, se han escuchado magníficas interpretaciones de las piezas inmortales escritas para coro por Victoria, Bach, Haendel o Mendelssohn, entre los más reconocidos compositores clásicos, así como gratas adaptaciones de reconocidas piezas de la música popular que empiezan a ganar un sitio inamovible en la historia. Durante estos años, miles de habitantes del Valle de Aburrá han conocido nuevas experiencias artísticas que han enriquecido su perspectiva cultural y hasta los han motivado a vincularse con la actividad coral. Estos años también han favorecido que los visitantes, especialmente quienes participaron en las primeras versiones, hayan sido embajadores de las gratas experiencias disfrutadas en una región que sufría el estigma de la violencia que la agobió. 


En esta oportunidad, el festival ampliará su presencia en municipios del Oriente y el Suroeste, dos de las subregiones donde antaño florecieron agrupaciones corales que tuvieron grata vida por el tesón de coristas aficionados, como son muchos de los contemporáneos, y la gran voluntad de directores empíricos, cuya influencia empieza a decrecer por el afortunado impulso a la formación profesional de directores de orquesta y coro. Otra indiscutible buena noticia que trae la presente versión del festival es la del creciente liderazgo de mujeres directoras, que empiezan a transformar el que hasta hace poco era un universo dominado por los hombres. La causa de la equidad, así como la de las oportunidades, se enriquece con hechos como que 17 de los 25 directores que participarán en el Festival Bravo Márquez son mujeres. Nos alegra que la laureada maestra Cecilia Espinosa confirme su entusiasmo con este proyecto ampliando su lugar destacado entre las organizaciones anfitrionas. Junto a los coros que ella dirige, Arcadia y Tonos Humanos, sobresalen en madurez, el Ensamble Vocal de Medellín y en innovación cultural, el Coro juvenil de la Red de escuelas de música de Medellín. A su lado, relucen agrupaciones nacientes que hacen parte del legado de este festival.


La trayectoria y la proyección como espacio de inspiración de artistas y formación de públicos le han dado a este festival renombre internacional entre los eventos de su género, sin duda un justo reconocimiento al arduo trabajo que cada año realiza su director, Jorge Hernán Arango García. Ese aprecio es un espaldarazo insuficiente para consolidar un proyecto cultural de región que en estos tres lustros ha demostrado merecer las consideraciones que se tienen hacia los eventos de interés general. Si el compromiso de los organizadores es mantener un alto nivel de exigencia musical y favorecer el acceso de todos los públicos al disfrute de creaciones inolvidables, el de las instituciones públicas, encabezadas por el Ministerio, habría de ser la asignación permanente de recursos que permitan que la organización planifique oportunas invitaciones, programas y presencias de los coros, así como la ampliación de municipios donde se realiza. La cooperación de la empresa privada a la iniciativa da solidez a sus proyectos de responsabilidad social en la formación de ciudadanos fortalecidos en su identidad, activos y participantes. Sea esta, pues, la invitación a que los ejemplos de apoyo ofrecidos en 2016 por la Gobernación de Antioquia, la Alcaldía de Medellín, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, además de una decena de empresas, crezcan progresivamente, para que más coristas y más antioqueños logren encontrarse alrededor de la música y la alegría de su interpretación.