Columnistas

Los caminos de la Paz
Autor: José Hilario López A.
29 de Junio de 2016


Si quieres paz prepara la paz”. Manifiesto pacifista.

Si quieres paz prepara la paz”. Manifiesto pacifista.


El histórico acuerdo logrado la semana pasada en La Habana entre el Gobierno Nacional y las Farc permite empezar a cambiar el destino trágico de nuestro país: Veintitrés guerras fratricidas, contadas a partir de nuestra independencia de España, incluyendo las contiendas regionales y la violencia partidista de los años 50 del Siglo XX, guerra ésta última que con la creación de las Farc en 1964 derivó en la guerra de guerrillas y que en los 80 se complementó y degeneró con el paramilitarismo. Entramos así en el Siglo XXI cuando aparecieron las Bacrim.


La paz, como la libertad, la felicidad y aún la misma verdad no son nociones que puedan ser tomadas como logros absolutos y perfectos, siempre deben ser entendidos como proyectos incompletos pero siempre perfectibles, como caminos por recorrer que, a diferencia de otras tareas alienantes, enaltecen y dignifican la existencia. Se diría que en la construcción de la paz se encuentra paz, que en la lucha por la libertad se es libre y que se es feliz en la medida que se decide ser feliz, sin miedos y autoengaños. 


Por esto lo acordado hasta ahora en las negociaciones del Gobierno Nacional con las Farc, ni lo que se pueda alcanzar con el próximo acuerdo definitivo con esta fuerza insurgente puede ser tenido como un acuerdo de paz en sentido estricto, es apenas el comienzo de un magno proyecto colectivo de todos los colombianos, donde se pueda llegar a convivir en el disenso, sin tener que usar la violencia para encontrar ejes de convergencia que faciliten los cambios estructurales que se requieren para empezar a educarnos para convivir en el país que compartimos, maravilloso en su biodiversidad y etnografía.


Como anotamos en una anterior columna, se requiere antes que todo empezar por domesticar nuestros sentimientos, que permita un cambio radical en nuestra conciencia. Dejar atrás el hombre particularista, que llama Agnes Heller en su libro La teoría de los sentimientos, caracterizado por sentimientos particularistas, en especial la envidia, el odio, el resentimiento, la intolerancia, la intransigencia, la avaricia y el egoísmo.  Todos estos sentimientos negativos nos encierran en el miedo y el autoengaño: miedo al otro pero sobre todo miedo a nosotros mismos,  miedo a la paz y a sus derivados la libertad y la felicidad, probablemente en nuestro caso por miedo a lo desconocido.


Empezar por cultivar del jardín de nuestros sentimientos, para que sólo germinen y florezcan buenas emociones en términos morales, emociones que no solo no alientan comportamientos que dañen a los otros ni a los ecosistemas, sino emociones que estén vinculadas con un interés por el bienestar del otro, tales como el perdón, la compasión, la simpatía, la lealtad, la solidaridad y la amistad.


El presidente Santos con su excelente equipo negociadory el apoyo de la comunidad internacional merecen todo nuestro reconocimiento y compromiso para seguir avanzando en este proceso, que con seguridad pronto nos llevará al  acuerdo definitivo, necesario para iniciar la construcción de la nueva  Colombia, madura para la convivencia e incluyente que reclama nuestro pueblo.  Un reconocimiento también para los negociadores de las Farc, que mediante el diálogo y la confrontación civilizada entre opuestos han flexibilizado sus posiciones radicales.


El próximo paso es alistarnos para refrendar en las urnas el Plebiscito por La Paz.