Columnistas

Rehersal
Autor: José Alvear Sanin
29 de Junio de 2016


Mientras menos durables los matrimonios en los Estados Unidos, más elaboradas, sofisticadas y rebuscadas son las ceremonias y recepciones a las que dan lugar.

Mientras menos durables los matrimonios en los Estados Unidos, más elaboradas, sofisticadas y rebuscadas son las ceremonias y recepciones a las que dan lugar. El cine no podía dejar de asomarse al fenómeno, y así numerosos directores, entre ellos Vincente Minelli, Richard Brooks y Robert Altman, han hecho deliciosas comedias llenas de agudas observaciones sobre el comportamiento de contrayentes, progenitores, testigos e invitados. 


Complejas y costosas, esas ocasiones han dado lugar a la aparición de algunas profesiones como las de wedding planner, wedding manager y wedding caterer. 


Por lo intrincado de esos novísimos rituales se ha hecho necesario un perfecto ensayo de la ceremonia, The Rehersal. Hace algunos años fui invitado a un matrimonio plenamente convencional y me tocó tomar parte en el rehersal. Se reúnen contrayentes, celebrante (sacerdote, rabino o funcionario), padres, testigos, damas de honor, pajecitos con las arras, niñitas con flores…todos impecablemente vestidos con las galas propias de sus distintos roles.  El manager los va introduciendo en esa liturgia entre ballet y ópera cómica, hasta que todos se aprenden bien sus respectivos papeles.


Más tarde las familias, que antes no se conocían, se reúnen en un restaurante para beber y comer. Al otro día, a la ceremonia de verdad seguirá la recepción auténtica.


Todo esto se me viene a la mente viendo el Rehersal habanero para la ceremonia final de entrega del país, prevista para celebrarse en Cartagena.


En La Habana, el 23 de junio, los contrayentes, Timochenko y Santos, de virginal blanco,  renovaron su compromiso civil ante el supremo jefe de ambos, Raúl Castro, en la deshonrosa presencia de Nicolás Maduro, de un estólido ministro noruego y de otros testigos igualmente ajenos al sentimiento de dolor del pueblo colombiano (puesto que el país se entrega a un gángster), como unos burócratas de la ONU, la desprestigiada presidente de Chile, el ídem de República Dominicana, los enviados de la EU, Alemania y Obama, todos ellos escogidos por parte del novio más aterrador.


En medio de la euforia de Enrique y Juan Manuel Santos, cayó un vaso de agua fría (¿o será un balde?), porque un novio contradijo al otro diciéndole que no se apresure a señalar fecha para la ceremonia definitiva, porque “falta mucho pelo para la moña”, delicada indicación para significar que todavía habrá que aceptar nuevas exigencias para que la pobre parte desflorada logre llegar al altar, de manera que no se quede con los crespos hechos…


Lo que acabamos de presenciar en La Habana es terrible, pero podemos consolarnos pensando que apenas es un rehersal, un ensayo de la ceremonia atroz, probablemente hasta con curas, de la que tarde o temprano seremos espectadores.


En el previsible coro de felicitaciones no puedo dejar de señalar algunas:


La incontenible exultación de Belisario, quien a pesar de haberse empeñado a fondo, no logró entregar el país, pero ajeno a la envidia, celebra el éxito de Santos.


La inconsecuente y desbordante alegría de Felipe González, quien convirtió un partido de oposición, el Psoe, en el gran CORRUPSOE. Su gobierno mantuvo íntegramente la política del general Franco de máxima firmeza contra el terrorismo, pero no duda en celebrar el acuerdo con las Farc como “el mejor posible”. ¿Propondrá ahora entregar el País Vasco a Eta?


La actitud de Mujica, terrorista solapado, desdentado y senil, quien retirándole su amistad al doctor Almagro apoya a Maduro y luego nos dice que sería un error garrafal desaprovechar esta oportunidad... Al fin y al cabo, ese sempiterno secuaz de Castro debe celebrar que Colombia tenga la oportunidad de relevar a Venezuela en el sostenimiento de Cuba.


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Simbolismo-Timochenko y Santos agitan sendas copias de su acuerdo, empastadas en rojo. ¿Por qué el único adorno en la pasta de ese documento es el escudo de la República de Cuba?