Columnistas

Grandes sorpresas políticas en Estados Unidos
Autor: Dario Valencia Restrepo
23 de Junio de 2016


Impensable hace una década lo ocurrido en la política de Estados Unidos en los últimos años:

Impensable hace una década lo ocurrido en la política de Estados Unidos en los últimos años: un mulato en la presidencia del país, una mujer candidata del partido demócrata, un ignorante narcisista candidato del partido republicano y, no menos sorprendente, un socialdemócrata con excelentes resultados en las elecciones primarias.


Barack Obama despertó grandes expectativas pero no aprovechó sus primeros años cuando tenía mayoría en el Congreso y en su segunda presidencia, cuando ha intentado dejar un legado progresista, encontró una mayoría republicana en el Congreso cuya única finalidad ha sido no dejarlo gobernar, un precedente de graves consecuencias. Con mucha dificultad, frecuentemente mediante el empleo de los limitados poderes del cargo, Obama ha logrado avances en aspectos como seguridad social, trato a los indocumentados, alguna regulación financiera y protección de minorías. Ciertos logros en política exterior se ven ensombrecidos por el terrible empleo de drones para asesinar sanguinarios enemigos y al mismo tiempo causar la muerte de inocentes, despiadadamente denominados “daños colaterales”.


Se puede estar en desacuerdo con políticas de Hillary Clinton pero su candidatura del partido demócrata y su plausible presidencia son de enorme significación en la larga lucha de las mujeres de su país en pro de la emancipación y el ejercicio de sus derechos. Un columnista del periódico El Espectador, Aldo Civico, tuvo una reunión con la señora Clinton y en un reciente escrito exalta las cualidades de dicha candidata. Señala cómo en un antiguo y valiente discurso ella se refiere a la necesidad de que las mujeres asuman el poder y nuevas responsabilidades (ver http://tinyurl.com/AldoCivico).


Análisis efectuados indican que Donald Trump miente sistemáticamente al referirse a hechos conocidos. La mentira ha sido arma política preferida por los movimientos extremos como el fascismo. Si a eso se agrega el autoritarismo, la xenofobia, el populismo nacionalista y la apelación al miedo frente a enemigos internos, podría pensarse que Trump es un fascista. Pero en realidad el fascismo es una ideología y ese señor no parece tener ninguna.


Es necesario reconocer que Donald Trump dice lo que un sector ultraconservador piensa o reclama en voz baja. Pero el candidato es una creación de líderes del partido republicano que toleraron y aceptaron posiciones tan extremas como las de esa franja llamada “Tea Party”. No tomaron en serio sus primeros pasos, tantas fueron las payasadas, agravios y metidas de pata del susodicho, pero a regañadientes ahora no tienen otra opción que aceptar el hecho cumplido y decir entonces que lo esencial es atajar a Hillary Clinton. Pero de llegar a la presidencia, Trump descubriría que el congreso y las cortes impedirían algunos de sus abusos ya que en ese país los contrapesos sí funcionan.


En Estados Unidos los llamados liberales, intelectuales con sensibilidad social y defensores de derechos civiles, son vistos como sospechosos y casi comunistas. Sin embargo, el programa de avanzada que ha liderado Bernie Sanders responde a gentes descontentas con un establecimiento político responsable del deterioro de las condiciones de la clase trabajadora, la creciente desigualdad en el ingreso y la riqueza, la desregulación financiera y la consiguiente crisis que ocasionó la pérdida de casas, pensiones y empleos a un considerable número de ciudadanos. 


Importantes han sido las posiciones progresistas de Sanders frente al cambio climático, la desigualdad, la atención de salud para todos, la expansión de los programas sociales, la oposición a las rebajas de impuestos a entidades y gentes pudientes, los derechos de la población Lgtb y la reforma al financiamiento de campañas políticas. Así mismo, se ha opuesto a los programas de vigilancia masiva, tan en boga en su país, y es enemigo declarado del gobierno de plutócratas y corporaciones.


Jeffrey Sachs dijo alguna vez que los petroleros son dueños del partido republicano y Wall Street del partido demócrata. Pero Bernie Sanders muestra que algo puede estar cambiando.