Columnistas


Problema buca-ped醠ico
Autor: Ram髇 Elejalde Arbelaez
19 de Junio de 2016


Excepcionalmente voy a ser irreverente sin llegar a irrespetuoso. La frase lanzada por el presidente Juan Manuel Santos el pasado jueves en el Foro Econ髆ico Mundial realizado en Medell韓, para indicar que las Farc se dedicar韆n a la guerra urbana

Excepcionalmente voy a ser irreverente sin llegar a irrespetuoso. La frase lanzada por el presidente Juan Manuel Santos el pasado jueves en el Foro Económico Mundial realizado en Medellín, para indicar que las Farc se dedicarían a la guerra urbana si no se concreta la firma de la paz lo más rápido posible, fue infortunada no solo por lo que dijo, sino por el escenario donde lo dijo. 


Es indudable que quien más tiene la obligación de conectar las palabras con su cerebro y medir muy bien lo que va a afirmar es quien ocupa la primera magistratura del Estado. En plata blanca, el presidente está obligado a mantener su lengua conectada con el cerebro. En este, como en otros casos, no ocurrió así con el doctor Juan Manuel Santos. Fue imprudente, fue inoportuno y fue muy desafortunado. Más que un beneficio o un impulso para que el proceso de paz que se adelanta con las Farc en La Habana tenga una exitosa refrendación, el presidente le puso una talanquera a lo que él defiende y viene construyendo. Resultan aún más desafortunadas sus explicaciones y las justificaciones que dan sus ministros. 


Razón le asiste al senador Jorge Enrique Robledo cuando afirma que “son absurdas las declaraciones del doctor Santos. A ratos pareciera ser el jefe de la oposición al proceso de paz con ese tipo de declaraciones (…) Cada vez que sale del telepronter empieza a meterse como en un campo minado”.


Si la frase fue utilizada para infundirle temor a la opinión pública y así obtener una copiosa votación en la refrendación que se utilice para que el pueblo colombiano se exprese sobre lo acordado en La Habana, nada más torpe y equivocado. Si por el contrario son ciertas las “amplísimas” informaciones sobre la preparación de las Farc para adelantar una guerra urbana “más demoledora que la guerra rural”, con todo respeto afirmo que en asuntos de tan extremo compromiso para la Nación, no se puede manifestar en estos términos el presidente de los colombianos. 


En un certamen internacional de la magnitud del Foro Económico, en presencia de jefes de Estado y exgobernantes, además de la élite empresarial e inversionista del mundo, no podía el presidente Santos hacer un diagnóstico más terrible del futuro de Colombia. Máxime cuando todos somos conscientes de las debilidades de la Farc en las grandes ciudades. Resulta poco creíble pensar que una guerrilla rural, con poca experiencia urbana, se venga a compartir o a disputar territorio con los reductos del paramilitarismo y con las bandas criminales, amén de las fuerzas del Estado. 


Con frecuencia le he escuchado al doctor Carlos Arturo Piedrahíta, frente a imprudencias verbales como la que comento, que ese es un problema “bucapedálico” y lo explica de dos maneras: 1- Que el imprudente no conecta la lengua con el cerebro, sino con los pies y 2- que actuaciones como la del doctor Santos no pasan de ser solemnes “metidas de patas”.