Columnistas

¿Delitos?
Autor: Hernán Cárdenas Lince
18 de Junio de 2016


Es imperdonable que los colombianos aún no sepamos nada sobre cuáles fueron los países, entidades o personas que le han vendido las armas y municiones a los grupos guerrilleros colombianos.

Es imperdonable que los colombianos aún no sepamos nada sobre cuáles fueron los países, entidades o personas que le han vendido las armas y municiones a los grupos guerrilleros colombianos. Espantosos hechos que obligaron a los guerrilleros a dedicarse al sucio negocio del narcotráfico y a costosos secuestros.


La cantidad enorme de dinero que los guerrilleros nuestros han tenido que pagar para poder dotar a sus hombres de costosísimas armas que hoy están en manos de ellos y que los han capacitado para enfrentarse al ejército, a la policía y a toda la sociedad.


Las importantes naciones del planeta producen armas de alta calidad y que terminan siendo vendidas a nuestros guerrilleros para mantener una estúpida violencia que no tiene una firme y clara ideología política.


En la actualidad no sabemos con certeza cuáles son las profundas ideologías políticas que comandan a los guerrilleros, ya que entre las negociaciones de paz de La Habana no ha aparecido cuál es la ideología política que realmente sustenta a esos guerrilleros. Esos grupos no poseen ideologías políticas que sustenten sus operaciones, al mismo tiempo que sí demuestran una importante fuerza bélica desligada de ideologías. Si bien las negociaciones de La Habana deberían haber sido una buena oportunidad para exponer y justificar ideologías que sustenten una operación bélica.


Se ha demostrado con claridad que las guerrillas carecen de un firme fundamento ideológico, al mismo tiempo que se hace evidente que los guerrilleros han acumulado dinero para pagar costosísimas armas con el único objetivo de aparente justificación de los secuestros y del narcotráfico.


La inteligente Ministra de Relaciones Exteriores debería estar tratando internacionalmente para lograr acuerdos efectivos que no permitan que ningún país le venda armas y municiones a los guerrilleros. Las altas autoridades de los países que fabrican armas deberían efectivamente controlar para que no se hagan ventas a grupos ilegales guerrilleros que en la realidad producen miles y miles de muertos. Todos y cada uno de los colombianos deberíamos estar colaborando para solicitar internacionalmente que no se venda un arma más a los guerrilleros.


Es el momento para que organismos internacionales como la ONU adelanten campañas efectivas para que no se venda un arma más a grupos delincuenciales.