Columnistas

Imperativo reordenar el sistema de controles
Autor: Carlos Alberto Atehortua Ríos
17 de Junio de 2016


Ante la nueva realidad jurídica y administrativa que se ha generado como resultado de diferentes procesos de apertura, liberalización y modernización de las formas de actuar del Estado y de los particulares.

Ante la nueva realidad jurídica y administrativa que se ha generado como resultado de diferentes procesos de apertura, liberalización y modernización de las formas de actuar del Estado y de los particulares, debemos avanzar en el reordenamiento de los organismos de control para que estén efectivamente dirigidos a la protección de los ciudadanos.


La realidad es que mientras cambia la forma de ser del Estado y se transforman las relaciones sociales, los organismos y sistemas de control siguen inmodificables, entidades como las encargadas de ejercer funciones de control fiscal, disciplinario y policía administrativa siguen ancladas en el pasado, como si se estuviera en el estado funcional y los particulares que se involucran en lo público no debieran ser controlados, o si a la hora de controlarlos se les pudiera asimilar al Estado.  


Cuando un ciudadano en la actualidad es usuario de servicios de salud prestados por EPS privadas, sus ahorros obligatorios son manejados por fondos de pensiones particulares,  es usuario de servicios de comunicaciones prestados por  proveedores como Claro o Directv que son operadores globales, pero además,  participa activamente en la formulación del plan de desarrollo local y de la destinación del presupuesto participativo, deben entender claramente que el Estado al que pertenece ha tenido variaciones sustanciales, frente al que existió hasta hace algunos años.   


Pero además cuando municipios como el de Medellín, actúa no solo dentro de su jurisdicción, sino en todo el territorio nacional y aún en el exterior y cuando adopta las más diferentes formas organizacionales, es hora de preguntarnos si los instrumentos propios de los organismos de control convencional son adecuados para atender las nuevas realidades. 


La pregunta que debemos hacernos hace referencia a los niveles de eficiencia del sistema de control que se ejercen sobre (i) los curadores urbanos, (ii) los prestadores privados de servicios de salud; (iii) los proveedores de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones; (iv) las sociedades, corporaciones y asociaciones en que participa el Estado; (v) las comunidades organizadas que prestan servicios públicos, (vi) los particulares que ejercen funciones públicas; (vii)  y aún sobre el propio Estado, cuando actúa fuera de sus competencias locales.


Con el paso del Estado funcional al gestor y el desarrollo de diferentes modalidades de democracia de participación, los organismos de control deben adecuar su estructura, funcionamiento, objetivos y finalidades para dar respuestas adecuadas a las nuevas realidades, en las que cada vez se borrar los límites que antes existían entre las actividades del Estado y las propias de los particulares.


Además, cada vez se hace más complejo distinguir entre lo local y lo global y entre las funciones públicas y las actividades empresariales del Estado, lo que implica una revisión a fondo de la forma como se definen los criterios que deben tenerse en cuenta al momento de evaluar el cumplimiento de las tareas estatales. 


Eran otros los tiempos en los que solo las entidades estales cumplían los fines propios del Estado y a su vez el Estado se debía limitar al ejercicio de su deber funcional, en la actualidad a través de mecanismos como el presupuesto participativo, la prestación de servicios por comunidades organizadas y la gestión empresarial de servicios públicos, las relaciones Estado-Sociedad se han renovado y los sistemas de control así deben interpretarlo.


La tarea que nos queda es avanzar en el camino de romper los paradigmas del viejo control administrativo, la ida de vigilar para castigar, debe dar espacio a una nueva orientación en la que se controla para que todo quede bien, para que los ciudadanos puedan obtener bienestar y el reto sustancial de los funcionarios de control debe ser el de lograr el mejoramiento continuo de la calidad de vida de todos los administrados.


Paralelo al control administrativo deben seguir su camino de mejoramiento los controles judiciales, que son los encargados de desarrollar las funciones punitivas del Estado.


*Docente y asesor