Columnistas

Vías del Chocó: clientelismo, corrupción y robos I
Autor: José E. Mosquera
16 de Junio de 2016


El Chocó tiene una clase dirigente mediocre, inepta, corrupta y carente de liderazgo.

El Chocó tiene una clase dirigente mediocre, inepta, corrupta y carente de liderazgo. Ni el gobernador, Jhoany Carlos Palacios Mosquera, ni los congresistas Nilton Córdoba Manyoma y José Bernardo Flórez Asprilla, lideran nada y el Chocó continúa como un barco a la deriva con una crisis profunda en todos los niveles de la administración pública y no se vislumbra un cambio de rumbo.


El panorama es tan desolador que el gobernador Palacios, durante estos seis meses de gobierno se ha pasado la mayoría del tiempo viaticando, en lugar de estar afrontando desde su despacho los graves problemas de su departamento. La parálisis y la ineficiencia en los procesos administrativos de su gobierno se traducen en una administración paquidérmica, inoperante e ineficiente. De la lectura de los boletines de prensa que emite la oficina de Comunicaciones, se colige que permanece solo entre uno y dos días de la semana en su tierra. 


Para cerrar el cofre de la inoperancia, los alcaldes son especies de reyezuelos que actúan como ruedas sueltas en unos municipios en ruinas. Una clase dirigente indolente que sólo actúa de manera reactiva cuando ocurren las tragedias para tomarse una foto en los desastres pero no hace nada para afrontar con liderazgo y eficiencia las soluciones de los mismos. Sólo sirven para lamentar las tragedias y quejarse de los dramas que sufren sus coterráneos, pero sin iniciativas para resolverlos con medidas eficaces.


Son sordos y mudos. En lo que va corrido del año, han ocurrido varios deslizamientos de tierras en las vías que unen al Chocó con el interior del país. Los saldos han sido trágicos, los cuales muestran que en los últimos siete años han muerto más de 100 personas en la vía Quibdó-Medellín.


En la tragedia de la semana pasada fueron 8 muertos, cuatro heridos y tres desaparecidos, una tragedia que debe servir para abrir un debate sobre los culpables del atraso en la pavimentación de la vía Quibdó- Ciudad Bolívar. Desde el gobierno del presidente Uribe se arrancó un plan de rectificación y pavimentación de esta vía, diseñado en tres fases. Un plan que se ha convertido en fuente de enriquecimiento y de robos continuos al Estado con las complicidades directas e indirectas de la clase dirigente chocoana. 


Es pertinente aclarar que todos los contratistas en estas vías nacionales en el Chocó, son foráneos, quienes en contubernios con los poderes centrales y regionales, se roban la plata, no terminan las obras y nadie responde por estos desfalcos al Estado. Por los cambios en las modalidades de contrataciones de este tipo de obras que hizo el gobierno, donde no se entregan anticipos, los contratistas chocoanos no tienen capacidades económicas para participar en los procesos licitatorios. Por lo tanto, los saqueadores son externos. Sin embargo, la mala fama de desfalcadores queda en nombre de los chocoanos.


En el gobierno del presidente Uribe, se entregó a los hermanos Carlos Alberto y Luis Héctor Solarte, a través del consorcio Metrocorredores 8, el contrato de pavimentación de los tramos El Siete–Quibdó y Las Ánimas–Santa Cecilia por $ 139.000 mil millones. 


Ese fue el inicio de la fase I de la pavimentación de vía Quibdó-Ciudad Bolívar, en el tramo La Platina-El 18 por $ 125.000 mil millones, adjudicación que fue cuestionada por los incumplimientos que habían incurrido los Solarte en un contrato de mantenimiento en aquella época en la misma vía. Se concluyó el contrato sin terminar los trabajos y con un conejo al Estado, porque de los 35 km que tenían que pavimentar quedaron 10 sin terminar. Ni el ministerio de Transporte, ni el Invías, ni los entes de control y menos la gobernación del Chocó y los parlamentarios chocoanos hicieron nada, todo quedó sepultado en las marañas de la corrupción y el olvido. Continuará…