Fútbol en el Mundo

The ball keeps getting smeared
Se sigue manchando la pelota
13 de Junio de 2016


Tanto dolor y parece que no se ha aprendido absolutamente nada. La violencia es la protagonista de la Eurocopa, un evento que debería ser sólo una celebración de fútbol.


Foto: EFE 

Marsella vivió uno de sus peores episodios de violencia por cuenta del Holiganismo.

Resumen EFE


Se centraron tanto en la posibilidad de una amenaza externa, que olvidaron que entre ellos mismos se cultivan el odio, el nacionalismo y una tradición de violencia sin sentido alimentada por alcohol que desde décadas pasadas sembró dolor y muerte en varios estadios europeos.


La “Eurocopa de la seguridad” se le llamó a esta edición del torneo realizada en Francia. Ante la posibilidad de amenazas o ataques terroristas por cuenta de grupos extremistas islámicos, las fuerzas del orden francesas  y de todo Europa dispusieron una estrategia de seguridad nunca antes vista en un evento deportivo. 


Y mientras tanto, de entre ellos mismos germinaba el peligro que detonó en las calles de Marsella y Niza. Las autoridades francesas dijeron después de los tristes hechos, que ellos tenían previsto el sistema de seguridad para controlar posibles actos de violencia causados por los hinchas. Pero lo que es evidente es que eso no es del todo cierto, pues ante la invasión de 50.000 hinchas ingleses, (que ya habían protagonizado en el Mundial de 1998 desórdenes parecidos también en Marsella aunque no tan graves), sumado al desembarco de miles de ultras rusos con el único objetivo de enfrentar a los ingleses, era imaginable que estaba por ocurrir el desastre que en efecto ocurrió: dos hinchas ingleses al borde de la muerte, decenas de heridos de gravedad y un torneo que avanza hacia la zozobra, por saberse escenario de un problema social en todo Europa que va más allá de la rivalidad por un partido de fútbol.


Lo del enfrentamiento entre rusos e ingleses preocupa mucho, más allá de un acto bochornoso motivado por el consumo de cerveza; lo que se vio en las calles de Marsella pareció más una guerra de guerrillas por parte de los rusos, quienes atacaron con tácticas de comandos organizados, ataviados con prendas militares y armados incluso, con cohetes y armas bélicas de corto alcance como los que detonaron en pleno partido entre las selecciones de Inglaterra y Rusia.


Y este no fue el único enfrentamiento. Casi sin dar respiro a las autoridades, grupos de norirlandeses y franceses se enfrentaron también en las calles de la tranquila Niza.


Las autoridades, por su parte, dan palos de ciego y atienden contingencias sobre la marcha; para los partidos de alto impacto como el Croacia-Turquía de ayer se decidió inundar de policías el estadio, así pasará con otros encuentros como el Alemania vs Polonia, por ejemplo.


La Uefa no descarta descalificar a Inglaterra y Rusia por lo ocurrido en Marsella y se prohibió la venta de cerveza en las ciudades de la Eurocopa. Todo esto parecen paños de agua tibia y lo peor aparenta ser la desestimación por parte de las figuras del fútbol con un fenómeno que, como un oleaje peligroso, regresa cada tanto para causar estragos. “Dañan la imagen del fútbol, pero no son fútbol sino gamberros e indeseables que se comportan como tales”, expresó el técnico Vicente del Bosque. Y puede que tenga razón, no es fútbol y no tiene nada que ver con la esencia de este, sin embargo, la pelota se sigue manchando.



Partidos de ayer

Turquía    0 1 Croacia


Polonia    1 0 Irlanda del Norte


Alemania  1 0 Ucrania