Columnistas

El Centro, pa vos
Autor: Luis Fernando Múnera López
13 de Junio de 2016


El alcalde Federico Gutiérrez emprendió la recuperación del Centro de Medellín, combatiendo a fondo las bandas criminales que operan allí.

El alcalde Federico Gutiérrez emprendió la recuperación del Centro de Medellín, combatiendo a fondo las bandas criminales que operan allí. Esta tarea ha sido eficaz, pero el proceso debe consolidarse logrando que los ciudadanos nos apropiemos de ese espacio.


Para ayudar a motivar la toma ciudadana del Centro de Medellín propongo que durante un día con su noche se abran sus museos, salas de exposiciones, salas de conciertos y salas de cine de manera gratuita o con precios accesibles. Los museos y salas de exposiciones ofrecerían visitas guiadas. Se harían conciertos en auditorios y en espacios públicos con bandas, conjuntos y grupos de las escuelas de música. En coordinación con cineclubes y cinematecas, se ofrecerían proyecciones de películas clásicas, tanto colombianas como universales. Se montarían exhibiciones y venta de obras de arte y artesanías. Sería la extensión de programas como Caminá pa’l Centro y Días de Playa.


Esta idea no es mía, mi esposa y yo la vivimos durante la visita que hicimos recientemente a La Paz, Bolivia, donde un evento similar se viene celebrando desde 2007. 


La ciudad de La Paz que encontramos correspondió totalmente a lo que esperábamos: con su altura de 3.650 metros sobre el mar, en el día el sol es quemante y la noche es helada. Su centro histórico lo componen calles irregulares, adoquinadas en piedras pequeñas y edificios antiguos de las épocas española y republicana. Sus habitantes, mayoritariamente indígenas de la cultura aimara, poseen un temperamento apacible y bucólico, y son hospitalarios, cultos y amables. Los barrios modernos de la gente más rica están construidos al sur, bien lejos de la ciudad tradicional (¡siempre lo mismo!). 


Ese sábado 28 de mayo de 2016, después de caminar la ciudad, llegamos a la hermosa iglesia colonial de San Francisco para la misa de cinco y nos encontramos, con sorpresa, una fila de más de una cuadra de longitud, compuesta en su mayoría por gente joven, que esperaba para entrar. Supimos entonces que estábamos en el día de la Larga Noche de los Museos y que esa gente quería visitar el museo que funciona en el convento y en la iglesia, el cual abriría sus puertas dos horas después, a las siete de la noche. 


Esa noche todos los museos y las salas de exposiciones y de conciertos de La Paz abrieron gratuitamente. Se vincularon ciento trece establecimientos, con más de ciento sesenta guías capacitados para atender a los visitantes. Había también veinticuatro exposiciones al aire libre y seis escenarios para conciertos en espacios públicos. Participaron en total unos doscientos artistas de todo género. El horario oficial era de las siete a las doce de la noche, pero muchas de las salas estaban abiertas desde las tres de la tarde. La gente, en su mayoría grupos familiares, acudió en masa, igual que los años anteriores. 


Recorrimos los puestos de artesanías y, cuando llegó la noche, buscamos asientos frente al escenario montado en la emblemática avenida de El Prado, disfrutamos de un concierto de música popular mientras compartíamos golosinas con los vecinos de silla. Regresamos al claustro de San Francisco; la cola era mayor que tres horas antes, pero nos eximieron de ella por nuestra condición de adultos mayores. Fue hermosa la experiencia de recorrer las celdas y refectorios convertidos en exposiciones, la sacristía con los ornamentos y vasos sagrados en oro y plata, observar la lujosa nave central de la iglesia desde el coro y luego ascender al campanario a través de unas escaleras estrechas y oscuras. Sobrecogedora la vista de la ciudad de noche desde lo alto, mientras sonaban las campanas y la música subía desde la calle.


La Secretaría de Cultura Ciudadana y la Gerencia del Centro nos dirán si los paisas podríamos disfrutar aquí algo tan maravilloso.