Economía

Oil related damages took away decades of competitiveness
Daños petroleros restaron décadas de competitividad
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
10 de Junio de 2016


El atentado de la guerrilla contra el Oleoducto Transandino en Tumaco el pasado 19 de junio de 2015 causó el derrame de 10.000 barriles de crudo al río Mira y constituyó una gigantesca emergencia ambiental.


Foto: Cortesía 

Oleoducto en construcción. Dada su longitud, es muy difícil vigilarlos en toda su extensión.

Menor llegada de inversión, mayor riesgo para la operación petrolera y uno de los costos más altos en transporte de crudo en el ámbito mundial han sido algunas de las consecuencias económicas de los atentados que por más de 35 años ha realizado el Eln contra la infraestructura petrolera, y que la Fiscalía, según su acusación contra la cúpula del grupo guerrillero, cifra en pérdidas por más de US$20.000 millones. 


La cifra, revelada por distintos medios de comunicación, “habla por sí sola”, indicó el economista Alejandro Reyes, analista de Ultraserfinco, quien señaló los perjuicios que los sabotajes le han traído a la industria nacional de hidrocarburos. 


“Eso ha implicado un riesgo mayor para la operación de petróleo en Colombia, lo que significa eventualmente una menor llegada de inversión. En un escenario donde no hubiese ese enfrentamiento con el Eln o con los grupos armados, la inversión en Colombia pudo haber sido mayor y la exploración -especialmente en terrenos más lejanos- mayor”, comentó.


Para la economía como un todo también hay una afectación, agregó Reyes, ya que los costos en general podrían ser menores en todos los factores. Lo que hubiese conducido a que en última instancia la productividad, factor clave en la economía, hubiese sido un poco más alta en Colombia. 


Según información oficial de Ecopetrol, los oleoductos de la empresa, que suman 6.668 kilómetros, han sido atacados más de 2.570 veces en los últimos 35 años, durante los cuales han dejado pérdidas ambientales, económicas y sociales en todo el territorio colombiano.


Hoy en día, dado lo habitual de los ataques, el mercado petrolero nacional e internacional no se sobresalta con los mismos, y por tanto su ocurrencia no afecta la acción de Ecopetrol, explicó al ser consultada la analista Mary Ramírez, de la firma Casa de Bolsa. 


Históricamente, Caño Limón - Coveñas ha sido la estructura más afectada con 1.291 atentados, seguido por el Oleoducto San Miguel – Orito (OSO) con 598. El año 2013 fue el que tuvo más ataques con 635 en total, mientras que el de menos incidentes fue 1987 con diez. 


El mes con más ocurrencia de atentados fue octubre de 2013, cuando en 31 días la infraestructura de oleoductos colombiana fue atacada 150 veces, un promedio de tres atentados diarios. 


El departamento de Putumayo con 1.101 ataques  es hasta el momento el más afectado por los atentados contra los oleoductos. Arauca ocupa el segundo lugar con 655 y Norte de Santander el tercero con 469.


A pesar de los daños mencionados, la Fiscalía decidió imputar a la cúpula del Eln únicamente por hechos ocurridos entre el 2008 y 2016 contra Caño Limón-Coveñas, lo que representa 136 atentados que ocasionaron pérdidas por el derrame de más de 3,6 millones de barriles, equivalentes a más de $66 billones y más de $73 billones por daño ambiental.



Hitos históricos

Recuerda Ecopetrol que durante los últimos 35 años han ocurrido situaciones dramáticas relacionadas con los atentados del Eln contra los oleoductos. Uno de ellos fue una masacre ocurrida en el corregimiento de Machuca, el 18 de octubre de 1998. En esa ocasión un grupo de guerrilleros de esa organización detonó una carga en el Oleoducto Central de Colombia en la cabecera de ese corregimiento de Segovia (Ant.). Una segunda explosión sobre un puente que atravesaba el poblado provocó que el crudo derramado se incendiara quemando 46 casas y produciendo la muerte a 84 personas por calcinación.


Otro momento de gran intensidad fue el ocurrido a raíz de un atentado en Norte de Santander, el 25 de marzo de 2014. Fecha después del cual ocurrió la parálisis más prolongada que ha tenido el oleoducto Caño Limón – Coveñas. Esto debido a que la comunidad U’wa, agobiada por los constantes ataques, no permitía la reparación de la estructura.