Mundo deportivo

Goodbye to the greatest
Adiós al más grande
5 de Junio de 2016


Cassius Clay, nombre de nacimiento de Muhammad Ali, falleció el pasado viernes, a los 74 años de edad, en un hospital de Phoenix (Arizona, EE.UU.) por problemas respiratorios.


Foto: EFE 

La vida de Muhammad Ali fue llevada al cine en 2001 por Will Smith en la película Ali, dirigida por Michael Mann.

EFE


El legendario expúgil estadounidense Muhammad Ali falleció, pero su leyenda, mito, símbolo, atleta, que trascendió más allá del deporte como ningún otro, seguirá presente más que nunca y será siempre el campeón eterno.


Lo dijo siempre: “No quiero ser líder, sino libre”, por eso era algo maravilloso el ver cómo enloquecía a los aficionados con sus movimientos en el cuadrilátero como si se tratara de un bailarín de ballet, siempre en perfecta armonía y libertad de acción.


El legendario boxeador se retiró del boxeo en 1981 con un récord de 61 combates disputados, con 56 victorias y cinco derrotas, conquistó el título mundial de los pesos pesados en tres ocasiones y fue sin discusión el mejor de todos los tiempos. 


Ali, nacido en Louisville, Kentucky, Estados Unidos, el 17 de enero de 1942, sabía como cautivar y atraer al gran público, además de generar siempre el enfrentamiento con el blanco opresor, como demostró al cambiarse el nombre de nacimiento de Cassius Marcellus Clay, porque era nombre de esclavo, y siempre defendía que representaba al pueblo, al pueblo negro.


Según sus biógrafos, su llegada al boxeo se produjo cuando tenía 12 años, cuando entró de la mano de un policía y entrenador aficionado, Joe Martin.


Hasta 1959 había conseguido en el campo aficionado numerosas victorias; entre ellas, seis Guantes de Oro de Kentucky, dos guantes nacionales en Nueva York, y dos campeonatos norteamericanos.


No tenía más que 18 años cuando en los Juegos Olímpicos de Roma ganó la medalla de oro de los semipesados y decidió su paso al profesionalismo. 


Al final, Ali lo que consiguió fue que todos blancos y negros lo aceptaran como una leyenda única dentro del mundo del deporte y sobre todo dentro de la sociedad estadounidense al ganar la batalla de la igualdad de derechos para todos sin importar el  color de la piel, ni su creencia ni religión.