Columnistas


¿Apariencias?
Autor: Hernán Cárdenas Lince
4 de Junio de 2016


En el mundo de hoy las apariencias sociales son importantísimas, en la actualidad muchas personas y familias enteras sacrifican todo por tener un automóvil de determinada marca.

En el mundo de hoy las apariencias sociales son importantísimas, en la actualidad muchas personas y familias enteras sacrifican todo por tener un automóvil de determinada marca, al mismo tiempo que no hay interés por los comestibles que se consumen diariamente o por el tiempo de vida de extraños aparatos. Algo muy similar ocurre con las viviendas que se tienen, las que deben ser de ciertas apariencias y localizadas en barrios exclusivos. Lo antes explicado nos lleva a concretar que vivimos una sociedad en donde las apariencias son más importantes que los  valores éticos que se tienen.


Por otro lado también se presentan graves situaciones en el contexto social cuando no se tienen en cuenta los valores éticos reales de las personas y solo se aprecian valores absurdos como es el calificar el color de la piel de las personas. Si es negro, así sea el más inteligente o instruido no representa nada en nuestra sociedad. 


Es urgente que cambiemos nuestra estructura social pues deberíamos valorar a todas las personas por sus conocimientos y valores sociales, al mismo tiempo que olvidamos la importancia real de lo que se aprecia socialmente, cuando la realidad es que lo único que se aprecia es el dinero que se tiene y los modelos de apariencia teatral. Hay importantísimos países como los Estados Unidos de Norteamérica en donde curiosamente se principian a dar cambios fundamentales cuando hace apenas unos pocos años nadie pensaba que podrían ocurrir cosas tan extrañas como que el presidente fuera de raza negra.


En nuestra sociedad nadie aceptaría que se diera el matrimonio de un destacado rico y alto personaje social que se casara con una joven negra. Personalmente recuerdo que hace muchos años en nuestra familia teníamos una cocinera de raza negra, madre de un inteligente joven que pretendía entrar a estudiar en el seminario para hacerse sacerdote pero allí le cerraron las puertas.


Tratando de hacer un balance real de nuestro mundo actual hay que reconocer que lentamente se van dando cambios para una mejor y más justa sociedad. Los negros principian a ser reconocidos por sus valores éticos y no por su apariencia y color, al mismo tiempo que se siguen dando graves consideraciones sociales que serían propias de discriminaciones que se usaban hace varios siglos.


Finalmente, quiero plantear la idea de que en Colombia el sistema educativo no está haciendo nada para que todas las personas seamos educadas con principios inteligentes que anulen las torpes creencias sobre las apariencias de color y dinero.