Columnistas

Secuestrado hasta el lenguaje
Autor: Alfonso Monsalve Solórzano
29 de Mayo de 2016


Nota: Cuando escribía este artículo me entero de que los periodistas Hernández, D Pablos y Melo fueron liberados. Me alegra inmensamente que estén en libertad, pero eso no le quita ni una coma a lo aquí afirmado.

Nota: Cuando escribía este artículo me entero de que los periodistas Hernández, D Pablos y Melo fueron liberados. Me alegra inmensamente que estén en libertad, pero eso no le quita ni una coma a lo aquí afirmado.


La derrota del Estado de derecho, responsabilidad exclusiva de Santos y su corte, se refleja hasta en el lenguaje. Con motivo de la detención arbitraria, ilegal y carente de toda legitimidad política, de los periodistas Salud Hernández, Diego D Pablos y Carlos Melo por parte del Eln, el presidente, insistía, al principio, en que no sabía nada de la situación, y cuando era patente que los habían capturado, todo el tiempo se resistió a calificar esta acción con el nombre que tiene: secuestro. Sólo la presión de los medios, de las asociaciones nacionales e internacionales pe periodistas, de las organizaciones de derechos humanos y de los países democráticos, hicieron que Frank Pearl, el negociador principal del gobierno con el Eln -obsérvese bien, no el primer mandatario, sino uno de sus subalternos- habló de secuestro y exigió su liberación.


Cuando el Gobierno comienza a adoptar el lenguaje del enemigo -el propio Santos ha dicho que no está negociando con amigos-  y deja de llamar las cosas por su nombre, dignifica la causa de los terroristas, pues esconde como acciones políticamente válidas, los delitos de lesa humanidad, como el secuestro, que estos cometen, más aun, en persona protegida; los justifican, ya que retener -que es la palabra que estos maleantes utilizan-  a alguien,  puede ser una acción justa, si se trata de un malhechor a quien los que efectuaron el procedimiento ponen en manos de las autoridades legítimamente constituidas (como, por ejemplo, cuando los ciudadanos capturan a un ladrón y lo entregan a la policía), y los estimulan, porque los bandidos saben que el gobierno hará todo lo que esté a su alcance para exculparlos, incluso engañar a la opinión pública y revictimizar a las víctimas, que se sienten abandonadas por quienes deben defenderlas,  todo en su afán de satisfacer sus deseos, con tal de que negocien algo.


Y qué decir del ministro de defensa, Luis Carlos Villegas quien, para anunciar la noticia del secuestro de los tres periodistas declaró: “Se confirma con certeza que el Ejército de Liberación Nacional (Eln) es el responsable de la desaparición de los tres profesionales” […] “ha pasado, a juicio del Gobierno, un tiempo más que prudencial para el regreso de los tres periodistas, de aquí en adelante la responsabilidad de la integridad y libertad de estos tres ciudadanos reposa exclusivamente en manos del Eln”. […]“Más allá de cuál es delito cometido por el del Eln, desaparición, desaparición forzosa o secuestro, el presidente Santos ha reiteró que los diálogos de paz -con este grupo-, no continuarán de seguir manteniendo personas retenidas contra su voluntad” (http://www.laopinion.com.co/frontera/mindefensa-confirma-que-los-tres-periodistas-los-tiene-el-eln-112521#ATHS). 


Analicemos un poco: “desaparición”, puede connotar que los periodistas no se han reportado ni han sido encontrados por quienes los están buscando. El punto es que pudieron desaparecer porque, pongamos el caso, se perdieron, lo que implica que pudo no haber una acción criminal del Eln. Eso es darles a estos una puerta de escape gratis. Esto no es consistente con lo que se ha documentado, donde queda claro que fueron interceptados. Y si se trataba de una desaparición forzosa (que también es un crimen de lesa humanidad), ¿cómo lo supieron? Claramente, estábamos frente a un secuestro. Y, entonces,¿qué significa “esperar un tiempo prudencial”?


El Gobierno estaba corriente desde el principio. De ahí que también cause vergüenza ajena escuchar al general Mejía, comandante del ejército, diciendo, en su momento, que no ellos sabían qué les había ocurrido a los periodistas. Porque o bien estaban enterados y no hicieron su trabajo por obedecer una directiva del alto gobierno; o, en realidad, no tenían ni idea, lo que habla del estado de abandono de la soberanía en el Catatumbo, resultado de las negociaciones con la guerrilla.


Ahora bien, el uso del lenguaje muestra cómo se ha manejado la realidad por parte de Santos. Fue tal su desidia, tal su incapacidad, tal su afán de sacar en limpio al Eln, que el padre de Diego D Pablos declaró que, si algo le pasaba a su hijo, el único responsable era el presidente, por el manejo atroz que le ha dado al secuestro de su hijo. Eso lo dice todo.