Mundo deportivo

The pink “maglia” (jersey) was lost, but the happiness remains intact
Se perdió la “maglia” rosa, pero la alegría sigue intacta
29 de Mayo de 2016


Entre Cuneo y Turín, sobre 163 kilómetros, se corre hoy la última etapa del Giro de Italia, el paseo de la victoria que coronará al Tiburón Nibali por segunda vez.



Chaves entregó lo mejor, no pudo, otra vez será. 

Fotos EFE

Redacción-EFE


En el último ascenso del arduo recorrido, con las fuerzas ya agotadas, Chavito cedió la camiseta de líder ante un voraz Tiburón, pero el segundo puesto del podio final y la presencia de tres colombianos en el Top-10 de la general es más que positivo. Una recompensa para el buen momento del ciclismo colombiano.


Esteban Chaves, vestido de rosa, lo dio todo, entregó hasta el último esfuerzo para defender la camiseta en la víspera del paseo de la victoria, en un trayecto de 134 kilómetros entre Guillestre y Sant Anna di Vinadio que, como se presagiaba, fue decisivo. Pero ahí estaba el Tiburón Vincenzo Nibali, quien dio una exhibición de clase y coraje para asestar el golpe de gracia y apoderarse de la anhelada “maglia” rosa que hoy lucirá como gran campeón de la 99 edición de la carrera italiana.


Una jornada épica. Inolvidable. La batalla estaba anunciada. Había que definir el orden de los puestos del podio, que antes de la etapa ocupaban Chaves, Nibali, Kruijswijk y a la expectativa Valverde, los cuatro en apenas 1.48.


La etapa incluía cuatro premios de montaña, tres de primera y al final uno de tercera. Movistar y Astana tensaron la carrera desde el comienzo, pero no faltaron los aventureros.


Vincenzo Nibali dio una demostración de campeón. 


Seis corredores, entre ellos el colombiano Darwin Atapuma, tomaron la iniciativa desde los primeros ascensos en Col de Vars y luego Bonette, ambos de primera. Atrás el grupo se reducía en cada kilómetro y el líder Chaves cada vez se quedaba más solo.


En el ascenso a Colle della Lombarda, último de primera, Rein Taaramaae sorprendió al estadounidense Joseph Lloyd Dombrowski, al colombiano Darwin Atapuma y al italiano Giovani Visconti llegando desde atrás, para escaparse a 14 kilómetros del final y coronarse en Santa Ana.


Por detrás, Nibali tiró de sus últimas fuerzas y le resultó. Atacó y se llevó a su rueda a Chaves y Valverde. El italiano lo intentó una y otra vez hasta que se despegó en el último tramo de la Colle della Lombarda. Chaves se aferró a la rueda de Valverde para tratar de sujetar a un Nibali que iba desbocado hacia la victoria. Rigoberto Urán se unió a ellos y juntos trataron de enlazar, pero fue en vano.


Nibali sí enlazó con su compañero Tanel Kangert y sacó aún más ventaja. Chaves se hundió poco a poco y Valverde se despegó de él para enlazar con Visconti y acercarse al italiano. Poco cambió a partir de ahí en los 2,3 kilómetros hacia el Santuario de Santa Ana, que encumbró el esfuerzo de Astana y Nibali.


Chaves llegó a 1:36 de Nibali y perdió la “maglia” rosa, pero no la alegría, que sigue intacta. Queda tiempo para lograr una grande. 


“Estoy cansado, pero así es la vida. Es sólo una carrera de bicicletas. Lo intenté y lo hice lo mejor que pude. El equipo lo hizo muy bien. A pesar de todo, estoy feliz, hice todo lo posible, y este es el comienzo de algo grande para mí”, dijo Chaves.


El Chavito admitió que no tuvo fuerzas para contestar al ataque de Nibali: “Estoy bien de salud. No tengo excusas. No tenía las piernas y esto es normal. Fue una carrera de 80 horas y 3.000 kilómetros y no hay que poner excusas. Vendrán otras oportunidades”, concluyó el ciclista de la eterna sonrisa.




“Nunca me rindo”

Vincenzo Nibali (Astana), virtual vencedor del Giro 2016, dijo tras enfundarse la “maglia” rosa en la cima de Sant Anna di Vinadio que llegó a pensar que “todo estaba perdido”, pero que no se rindió porque es “muy testarudo”.


“Soy muy testarudo y nunca me rindo. El año pasado en el Tour tuve malos días, pero yo siempre trato de volver. Es cierto que llegué a pensar que todo estaba perdido, pero también que quedaban opciones. Creí que algo podía cambiar en la última semana”, señaló el italiano.


El “Tiburón de Mesina”, de 31 años y “maglia” rosa en 2013, reconoció que “sentí mucha presión, pero al final lo superé y estoy feliz”.