Palabra y obra

Alberto Correa or everything arose from a Hallelujah
Alberto Correa o todo inició con un Aleluya
Autor: Daniel Grajales
27 de Mayo de 2016


Con 74 años de vida, la vitalidad que es su anhelo para seguir haciendo música, nuevos proyectos y recuerdos de lo que ha sido su labor, el maestro Alberto Correa Cadavid habla de su vida y obra.



Alberto Correa Cadavid cree que la formación de públicos para la música no tiene “nada que ver con que los gobiernos paguen las boletas, que le digan a los ciudadanos que ‘ya pagaron por ellos’. Van a matar el arte”. 

Bladimir Venencia 

Un disco LP grande emergía de su color negro miles de tonos para pintar un sueño. 


La alcoba de un niño, del niño Alberto Correa Cadavid, con la puerta cerrada, guardaba la magia que un concierto no quiere dejar escapar de un teatro. Un año antes de cumplir 10, con “un saquito que tenía unas cositas atrás, me imaginaba de frac, dirigiendo”. 


“Quise ser músico por el oratorio de El Mesías, porque quería dirigir el Aleluya”, dice, como una canción antigua que trae al ambiente la sonoridad necesaria para evocar sus inicios, así ese relato tenga ya 65 años de antigüedad. 


Como lo hace en el escenario, cuando está frente a sus músicos y cantantes, en el momento en que el reflector ilumina su rostro y un sonido debe romper con el silencio y dar inicio a sus conciertos; el maestro Alberto Correa Cadavid mueve las manos con majestuosidad cada vez que pronuncia una frase. 


El accionar resplandece con el brillo de una argolla dorada, que adorna su mano derecha, como brilla también su amor por Emma Elejalde, su esposa, quien “tiene todos los méritos de esta lucha por la música”, junto a sus hijos Catalina y Juan Esteban.


Su discurso se siente como una sinfonía que se torna cálida y luego explota en sonidos fuertes, agresivos, cuando el tema es otro y no todo es felicidad en su rostro. Sus manos también se mueven con fuerza, con dramatismo y un poco de tristeza, cuando se cuestiona por la realidad de “la formación de públicos para las artes, no sólo para la música, para todas las artes, en esta ciudad”. 


“¿Qué está ocurriendo, la gente ya no va a conciertos?”, es la pregunta que él, director del Estudio Polifónico de Medellín, entona un día después del concierto con el cual festejó 50 años de esta agrupación, que une el canto coral a la música sinfónica, cuando un sinsabor en la asistencia del público lo hace cuestionarse.


Entonces, Correa Cadavid viaja al pasado, como en un solo de violín, que va llevándolo entre los recuerdos a componer las partituras que al leerse permiten entender por qué la música le ganó la batalla y lo contagió de una enfermedad incurable, porque, enfatiza, quiere “estar dirigiendo hasta cuando llegue la muerte”. 


 “Del año 1951 a 1975, la ciudad de Medellín era muy distinta a la ciudad actual, pero había mucha música: estaba la Orquesta Sinfónica de Antioquia (que desaparece apenas en 1963), habían coros de marca mayor como la Coral Victoria, la Coral Bravo Márquez, la Capilla Polifónica de Coltejer; la ciudad tenía las Bienales de Arte de Coltejer, el Festival Internacional de Música de Fabricato, concursos de música seria”, cierra el puño, parpadea, y hace fuerza en los labios para lamentar que ese panorama se ha borrado.


 Continúa, aceptando que “no había la cantidad de conciertos que se pueden dar ahora, pero sí más presentaciones internacionales, con agentes como Proarte, Medellín Cultural, Promúsica. El movimiento coral fue tan importante hasta el año 1975, que era la meca de la música coral en Colombia, primero gracias al maestro Pepe Bravo Márquez y después por Rodolfo Pérez González. La gente venía de Cali, de Popayán, de Bogotá, para estudiar con Rodolfo. Por eso fue grande la música y de él salimos los directores posteriores: primero yo, después Gustavo Yepes, después Cecilia Espinosa y Andrés Posada. En otra generación, vendrían entonces Andrés Orozco, Alejandro Posada y otros más. Había coros de estudiantes, industriales como la Capilla Polifónica de Coltejer, con estudiantina, escuela, teatro y un periódico”. 


Dice que Empresas Públicas de Medellín, el Éxito y Fabricato tenían coros. Era la época de esplendor de Blanca Uribe, Teresita Gómez, Harold Martín y Darío Gómez Arriola. La Orquesta de Cámara de Antioquia, la Orquesta de la Sociedad Filarmónica y una nueva Orquesta Sinfónica de Antioquia, también suenan en su relato.


Esos nombres los dice con entusiasmo, sí, pero no como el del Estudio Polifónico, que pronuncia cuando está viajando por el año 1966, “que nace masculino” y “en el año 1970 es mixto”, para en 1974 convertirse en un “coro sinfónico”. En ese tiempo hicieron cuatro veces El Mesías, “empieza una cosa absolutamente inmensa: aparece el conservatorio de la Universidad de Antioquia, que después se organiza como facultad. Después llega Eafit, viene la Débora, existe la Escuela Popular de Artes EPA, hasta la Remington tenía conservatorio”. 


Eso sí, “no tenía la cantidad de músicos formados que hay actualmente, con la aparición de la Red de Escuelas, con los tres conservatorios, más Bellas Artes”. Sí, “tenemos muchos más artistas ahora que en 1983”.


No sólo por sus cabellos blancos sino también por la musicalidad de su voz, la entonación y el ritmo, el maestro parece haberse convertido en historiador. Narra los tiempos del Teatro Junín, el Teatro Ópera, el Lido, el primer Festival Internacional de Ópera de Haceb.


Es cuando llega a una conclusión: “Ahora tenemos mucha música, pero poco público. En 1995, 1996 y 1997 tuvimos mucho público como una respuesta a los tiempos de violencia que acabábamos de vivir, recuerdo conciertos con llenos, en el Teatro Metropolitano y el de la Universidad de Medellín. Públicos realmente no hemos tenido muchos en Medellín, ni en aquella época ni ahora”. 


Estuvo en el seminario, lo dejó porque se dio cuenta de que estaba enamorado; es médico cirujano, ejerció la medicina y la música al mismo tiempo; se relacionó con el filósofo de Otraparte, Fernando González; comenzó el bachillerato de 9 años y medio… Alberto Correa Cadavid es una caja de música, que traduce su búsqueda en la música como “una necesidad de servir”. 


“Me salí de cura y prometí seguir adorando a Dios con la música. Prefiero hacer música para Dios que una sinfonía. La medicina me sirvió para crecer en el encuentro con la gente, para servir, tenía las dos cosas para servir: no se volvía problema ser médico y músico”.


El relato del maestro tiene siempre acordes de su labor de gestor. Es fundamental el capítulo de la Orquesta Filarmónica de Medellín, fundada por él, dirigida por 30 años por él y que en su historia tiene escrito su nombre, pues nunca podrá borrarlo, así haya tomado la decisión de sacarlo, hace dos años y medio, porque “ya era la hora de retiro”, como lo dijo entonces al Periódico EL MUNDO el gerente de la entidad, Alfonso Arias.


“Por primera vez voy a decir qué siento después de eso”, advierte. 


“El coro necesitaba una orquesta, entonces en 1976 hice la Orquesta de Cámara, cuyos músicos cedí a la Sinfónica de Antioquia cuando los necesitó. Actuábamos con todas las orquestas y después de muchas reuniones, de pensar en si el proyecto se podía sostener, hicimos la Orquesta Filarmónica de Medellín, con dos objetivos: servirle al Estudio Polifónico de Medellín y permitirle a los solistas, a los nuevos directores, a los músicos hacer sus prácticas orquestales. El 16 de abril de 1983, el Estudio Polifónico y yo hicimos la Orquesta Filarmónica de Medellín. Le di mi casa, mis partituras, nunca le pusimos ningún tipo de problema”.


“Cuando cumplimos nuestros 30 años”, dice con voz entrecortada, “la gerencia y algunos miembros de la Junta Directiva deciden que me salga, luego lo reestructuran y dicen que me puedo quedar y finalmente deciden, súbitamente, que me vaya. Este es el momento que no me han dado la causa. Luego sacaron al Estudio Polifónico, después nos sacan de la Junta y la Asamblea”, relata. 


Correa Cadavid acepta que “sí, a mí me dolió mucho. Todo el mundo sabía que me quería quedar y nadie hizo nada”. Según su relato “toda la persona que quería dirigir yo la dejaba dirigir, no me enseñoré en mi puesto y creo que le ayude a todos a ser directores, no tengo duda. Me dolió en el alma porque era un hijo. Fue que un hijo se fue del manejo del padre para buscar nuevos caminos”.


Sesenta conciertos con el Estudio Polifónico desde entonces, sin estar con la Filarmónica, Correa Cadavid piensa hoy en el futuro: “Estamos conformando la nueva Orquesta del Estudio Polifónico de Medellín. Tengo retos grandes como hacer la Pasión Mateo y Juan de J.S. Bach, El tríptico de los triunfos, pasados 30 años de hacerlo; montar el Réquiem, La misa solemne de Beethoven. Quiero crear el Estudio de Música Antigua y Barroca de Medellín, para dedicarme mis últimos años a hacer música del Renacimiento, tocar las violas de gamba. Ese es mi último reto y con ello me sentiría contento. Espero que Dios me dé fuerza para hacerlo antes de mis 80 años, voy a cumplir 74 en un mes. Si me muero dirigiendo, sería el colofón de una vida dedicada a la música”, concluye. 



El maestro Correa

Nombre: Luis Alberto Correa Cadavid


Nacimiento:2 de julio de 1942, en Medellín.


Estudios profesionales diferentes a la música:filosofía, medicina y cirugía.


Estudios de música



*Escuela de Dirección de Orquesta y Banda Francisco Navarro Lara de Huelva España, graduándose con diploma cum laude en el año 2011.


*Estudios de licenciatura en Dirección de Orquesta "honorífica con distinción" en la Royal School of Music de Londres.


*Diploma Final como alumno de la 


Escuela de Dirección de Orquesta “Maestro Navarro Lara” y Diploma de Licenciado en Dirección de Orquesta por la Royal Schools of Music con la máxima calificación “Cum Laude”.



Su rol de gestor:


1962 Fundó y dirigió el Grupo de Música Antigua.


1963 Fundó y dirigió la Coral Ciudad de Envigado.


1966 Fundó y dirigió el Coro Masculino del Estudio Polifónico de Medellín, con el cual desarrolló una amplia labor polifónica a capella. Este primer grupo funcionó por tres años.


1971 Reagrupó y convirtió el Coro Masculino del Estudio Polifónico de Medellín en  Coro Mixto. 


1978 Fundó la Orquesta de Cámara de Medellín con el objetivo principal de acompañar al Estudio Polifónico en sus obras de música coral sinfónica, pues desde el año de 1974, el Estudio se había convertido en un coro sinfónico, dedicado solamente a la interpretación de obras sinfónico-corales. 


1983 Fundó la Orquesta Filarmónica de Medellín, siendo su director titular desde su fundación hasta 2014. 


Reconocimientos: 



*Doctorado “Honoris causa” en Música de la Universidad de Antioquia.


*Licenciatura “Honoris causa” en Música de la Universidad Adventista de Colombia.


*Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura 2013.


Una cifra de su carrera: 3.000 conciertos, aproximadamente, ha dirigido el maestro Correa Cadavid. 





El Estudio Polifónico celebra medio siglo

*Julio 2 


Creación 


Joseph Haydn


*Agosto 24 


Israel en Egipto


J. F. Handel


*Octubre 14 


Carmina Burana


Carl Orff


*Noviembre 2 


Réquiem 


W. A. Mozart


*Noviembre 4 


Queen Sinfónico 


*Diciembre 13 


El Mesías 


J. F. Handel


Estas serán las citas musicales que el Estudio Polifónico de Medellín ofrecerá este 2016, las cuales hacen parte de la celebración de sus 50 años de trayectoria.