Economía

Big companies: between strict vigilance and self-regulation
Grandes empresas: entre la estricta vigilancia y la autorregulación
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
23 de Mayo de 2016


Los carteles empresariales constituyen la conducta anticompetitiva más reprochable en materia de libre competencia.


La semana pasada los colombianos conocieron otro proyecto de sanción contra un cartel, esta vez el de los pañales. Lo que ocurre meses después de que fuesen castigados los empresarios del azúcar y de los cuadernos. En el mundo se descubrió el engaño de grandes automotrices sobre las emisiones de escape y la última crisis económica también tuvo el engaño como condición fundamental al calificarse como óptimas deudas que en realidad eran impagables. La pregunta que surge entonces es ¿cómo controlar comportamientos antiéticos o violadores de la ley de las grandes empresas? La respuesta al parecer es que será necesaria la vigilancia gubernamental y se esperaría también el esfuerzo ético de las propias organizaciones.


La cartelización o acuerdo para fijar precios, en el caso de los pañales, duró al menos una década por lo que se ha logrado conocer del informe que preparó el superintendente delegado para la Protección de la Competencia, quien hace parte de la Superintendencia de Industria y Comercio. En él se recomienda sancionar a las empresas Kimberly, Familia y Tecnoquímicas con multas de hasta $70.000 millones y con $1.200 millones a 16 altos directivos.


En la investigación, que se inició en 2014, se demostró que había un acuerdo para manejar los mismos precios, impidiendo de esta forma la libre elección de los consumidores. Asimismo se encontró que había una distribución jerárquica para tomar las decisiones dependiendo de su frecuencia e importancia. Es decir, los gerentes generales de las empresas involucradas tenían conocimiento de las prácticas y participaron directamente en el ilegal acuerdo.


Ejecutivos de menor jerarquía, pero que contaban con capacidad de decisión, se encargaban de la implementación práctica de las directrices de cada empresa para la ejecución de los acuerdos.


Para lograrlo se reunían en varias ciudades y tenían comunicación mediante correos electrónicos, usando cuentas personales con el claro fin de evitar cualquier posible rastreo o vinculación con la empresa. La otra vía para comunicarse era el teléfono.


“Los carteles empresariales, es decir, la unión de productores o empresarios para fijar precios o cuotas, o acciones que impidan el libre comercio, son un fenómeno mundial”, explico el superintendente de Industria y Comercio, Pablo Robledo, en una oportunidad en que fue entrevistado por EL MUNDO.


El fenómeno existe en todos los países del mundo, afirmó y agregó: “Donde hay empresarios, hay la posibilidad de que existan carteles empresariales. En todo el mundo se sancionan constantemente carteles de este tipo. En Francia, España, Alemania, Estados Unidos y Unión Europea hubo castigos recientes a prácticas de este tipo”.


Para Robledo, lo importante es que “las autoridades, como lo venimos haciendo en Colombia, vayan generando políticas públicas, para que si bien no se pueda evitar la cartelización, sí se pueda garantizar que quien está allí tenga un riesgo latente de ser descubierto y sancionado de manera ejemplar”.


Nuevos monopolios


En un reciente artículo de opinión del Nóbel de Economía Joseph Stiglitz, titulado La nueva era del monopolio, el académico señala que en la economía actual “muchos sectores – telecomunicaciones, televisión por cable, seguros de salud, productos farmacéuticos, agro-negocios, y muchos más – no se pueden entender mirándolos a través de la lente de la competencia. En estos sectores, la competencia que existe es oligopólica, no es la competencia ‘pura’ que se describe en los libros de texto”.


Comenta Stiglitz que el Consejo de Asesores Económicos del presidente estadounidense Barack Obama ha intentado calcular la magnitud del aumento en la concentración de mercado en ese país. En la mayoría de las industrias, sus mediciones mostraron grandes y hasta dramáticos aumentos en la concentración de mercado. “El porcentaje de participación en el mercado de los depósitos de los diez primeros bancos, por ejemplo, aumentó de un nivel aproximado del 20% al 50% en tan sólo 30 años, entre el año 1980 al 2010”, acota.


Para el economista, “los mercados de hoy en día se caracterizan por la persistencia de elevadas ganancias monopolistas”. Y “han aprendido de mejor manera la forma cómo erigir y mantener barreras de ingreso”. Por tanto, concluye Stiglitz, que si los mercados no son eficientes y justos, sino que sólo piensan en las ganancias puras y simples, se justifica la intervención oficial y regulatoria.


David Bojanini, presidente del Grupo Sura, fue consultado sobre cuál era el camino adecuado ante hechos como los de los carteles y otras faltas a la ética por parte de las empresas. En su opinión, lo ideal es que haya una autorregulación en la cual las empresas sean conscientes de cuáles son sus limitaciones y cuál es una actuación ética en el mundo de los negocios. “La autorregulación es lo más importante que tenemos que tener todos los empresarios, pero en el caso de que alguno falle, para eso están las instituciones de vigilancia y control”, concluye.


Carlos Quijano, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Colombo Americana para Antioquia y Caldas, comentó al respeto: “El tema de protección al consumidor es definitivo, la misma autorregulación, códigos de ética, códigos de gobierno corporativo, todo eso es necesario para que el consumidor no sea afectado y tenga una mayor protección”. 


Habrá que esperar entonces la actuación como dicen los entrevistados tanto de la ética empresarial como del Estado, en su papel regulador contra carteles y comportamientos antiéticos. A propósito, concluye Joseph Stiglitz en su artículo mencionado: “La batalla contra el poder atrincherado no sólo es una batalla por la democracia, sino que también es una batalla por la eficiencia y la prosperidad compartida”.




La ética en las organizaciones

Margarita Ángel Bernal, exgerente de la Empresa de Desarrollo Urbano de Medellín (EDU), fue reconocida el año pasado por el Instituto Ethisphere, una organización internacional en definición y avance de estándares en prácticas éticas en los negocios, como una de las 100 personas más influyentes en ética de negocios. 


Consultada en una oportunidad anterior sobre la ética empresarial, respondió: “Todas las empresas sean cuales sean, sean del sector público o privado, primero que todo tienen que generar una cultura, y dentro de esa cultura tiene que estar el tema de la cultura ética. Creo que nosotros somos muy llamados a hablar de la cultura del autocontrol, de la cultura jurídica, de la planeación, de la responsabilidad, pero nunca hablamos de la cultura de la ética, y este es uno de los elementos fundamentales del trabajo, y es que la ética siempre esté presente en las organizaciones y en la cultura”.