Política

Council member threatened
Amenazado concejal
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
23 de Mayo de 2016


Jesús Aníbal Echeverri denunció que las intimidaciones aparecieron tras dar a conocer públicamente una serie de delitos que se están cometiendo en la Comuna 11 (Laureles).



Nuevas amenazas contra su vida están afectando la labor del concejal de Medellín, Jesús Aníbal Echeverri.

La vida cotidiana del concejal del Partido de la U, Jesús Aníbal Echeverri Jiménez, se ha alterado desde que comenzó una serie de amenazas contra él por denunciar abiertamente las acciones delictivas que se están registrando en los sectores del barrio Los Colores, en La Iguaná y en el Estadio.


Las atribuye a bandidos que están “vacunando” por el uso indebido del espacio público en el Estadio, por la utilización de la escombrera en La Iguaná, debido a los robos en el barrio San Germán y por el microtráfico en las universidades Luis Amigó y Salazar Herrera.


Bueno, concejal, están diciendo que usted ha recibido amenazas. ¿Cuál es su versión sobre esas intimidaciones?


Es verdad que he estado anteriormente y en este momento también me siento muy amenazado por la multiplicidad de hechos que he denunciado, no sólo en el sector de Los Colores por la escombrera, por el poder territorial de los bandidos cuando se juegan partidos de fútbol en el Estadio, por el cobro de “vacunas” a los recicladores y a los comerciantes.


A eso súmele todas las denuncias que hemos hecho con el presupuesto participativo, con la venta de locales en la Mayorista, por las denuncias por el alquiler de las canchas sintéticas que cobran los bandidos, por el poder territorial en los barrios donde los bandidos definen el color del huevo que se come allí, por la clase de arepa que se venda, a la venta del gas y por la “vacuna” que se exige constantemente a los transportadores.


Entonces, lo que nosotros hacemos es denunciar y obviamente a los bandidos no les gusta eso.


¿Cuáles de todas esas situaciones cree usted que son hoy el motivo de las nuevas amenazas?


Todo eso coadyuva para que se den nuevamente amenazas, primero, porque el presupuesto participativo va a tomar otra dimensión por orden del alcalde y del secretario de Participación.


Siempre he denunciado que el presupuesto participativo tiene dos tipos de bandidos, el que cobra la “vacuna” con armas y amenazas, y el bandido de corbata que sabe sobre-facturar sin que necesite un arma. He denunciado que el 30% del presupuesto participativo queda en manos de los bandidos, tanto los de corbata, como en las de los criminales.


¿De ahí pueden provenir las actuales amenazas?


Puede ser un factor. Pero en segundo lugar por el tema de la escombrera o el botadero de escombros en el lecho de la quebrada La Iguaná en su paso por el barrio Los Colores. También por los parqueaderos en el Estadio, pero lo último que denuncié fue el tema de inseguridad en la Comuna Once (Laureles) y tajantemente por el manejo que hacen bandidos por la mencionada escombrera, ya que ellos determinan allí todo lo que se hace.


Y abónele a eso que cada vez que se juega un partido de fútbol en el Estadio, aproximadamente 10.000 motos y 3.000 carros parquean en las calles, lo que da la no despreciable suma de 50 millones de pesos por el cobro de parqueadero en el espacio público para las motos y de 30 millones por los carros que pagan 10.000 pesos, todo lo cual denuncié.


También por el microtráfico de narcóticos que se expenden en los alrededores de las universidades Luis Amigó y Salazar Herrera, para lo cual hicimos colocar unas cámaras y por ello estamos develando los delitos de los bandidos.


A los que manejan el trapito rojo para el parqueo en la  calle, los bandidos le entregan un talonario, que luego reclaman para saber cuántos tiquetes entregaron a los dueños de los carros y de las motos, y de esa forma repartirse la mayoría de las ganancias, lo que asciende a un promedio de 500 millones de pesos.


Eso mismo pasa en la escombrera de La Iguaná, pues le cobran a los transportadores de escombros por utilizar ese sitio.


Y también por las denuncias en torno a los robos diarios que se están presentando en el barrio San Germán y a cualquier hora del día. Atracan a las personas, al comercio, a las farmacias, a las ferreterías y sólo falta que lo hagan en la casa cural.


¿Cómo están llegando las amenazas contra usted?


Lo siguen a uno para tomarle fotos y conocer a qué sitios entró y dónde vivo. Los bandidos fueron detectados a las 5 de la madrugada cuando yo salgo a hacer deporte.


Se detectaron a dos hombree y a dos mujeres que se movilizaban en dos motos. Parece que las mujeres llevan las armas y los hombres se comunican, lo que sucedió durante toda una semana.


Los vigilantes al ver personas extrañas a esa hora tomando fotos, hablando por celular y escribiendo vía whatsapp presentaron la denuncia en el CAI de Los Colores. Dos policías lograron detener a dos de esas personas y al ser interrogadas manifestaron que estaban cobrando las boletas de varios apartamentos. Eso es algo muy raro.


Y no es la primera vez que me pasa esa situación. También estuve amenazado hace un año y medio cuando me mandaron un ramo de flores con un asistente, me enviaron un sufragio al Concejo y me escribieron textos amenazantes vía celular.


Ante eso procedí a alertar a mi madrina de seguridad, pues mi situación es de alto riesgo y fui objeto de un estudio por parte de la Dirección Nacional de Protección si ameritaba o no tener escolta y protección. Llevo nueve años en esa condición y cada año me hacen ese estudio, me aumentaron la escolta y me transporto en un vehículo blindado.


Pero esta vez llamé a mi madrina de seguridad y como no pude encontrarla me comuniqué con el general Salcedo de la Policía y con el secretario de Seguridad, Gustavo Villegas, y los enteré de la problemática que estaba afrontando. Y dejé la situación ahí.


Pero cuando a la siguiente semana lanzaron una granada contra el CAI de Los Colores, a cuadra y media de mi casa, me tuve que poner orejón. Ese atentado posiblemente fue por retaliación contra las acciones de los policías de esa estación contra los que están delinquiendo en la Comuna 11. Y si lo hacen contra la propia Policía, uno no puede  descartar nada.


Entonces, esos funcionarios están enterados de mi situación y también formulé denuncia ante la Fiscalía, lo que hice antes del atentado contra el CAI de Los Colores.


El personero se pronunció y solicitó una investigación profunda, primero acerca de las denuncias que he presentado y, segundo, por las atemorizaciones contra mí.


¿Esas denuncias sobre lo que está ocurriendo en la Comuna 11 nunca se habían hecho públicas?


No. El Concejo ya ha hecho tres reuniones en esa Comuna por las constantes denuncias acerca del tráfico de drogas, por el poder territorial de los bandidos sobre el espacio público, por las “vacunas” y extorsión en la escombrera, y por los robos continuos en San Germán.


Después de estas acciones comenzaron a aparecer las amenazas, la propia gente se lo dice a uno, pero no dan la cara y por eso le toca a uno denunciar.



Temor por la familia

El concejal Jesús Aníbal Echeverri reveló que mucho ha cambiado en su vida desde que volvieron a aparecer las amenazas contra él.


Aunque dice que hasta se acostumbra a que los bandidos lo intimiden, el temor más grande es por su familia.


“Solicité protección para mis allegados, para mi pequeña niña que estudia, para mi hija que es abogada y francamente no duermo pensando en la seguridad de mis familiares”.