Columnistas

Contentillo - Incertidumbre
Autor: Alberto Maya Restrepo
23 de Mayo de 2016


La Feria Aeronáutica que desde hace varios años se realiza en el aeropuerto J.M. Córdova, de Rionegro, tenía que permanecer allí porque esa es su cuna y porque la Base de la Fuerza Aérea Colombiana ha hecho enormes esfuerzos por presentarla.

La Feria Aeronáutica que desde hace varios años se realiza en el aeropuerto J.M. Córdova, de Rionegro, tenía que permanecer allí porque esa es su cuna y porque la Base de la Fuerza Aérea Colombiana ha hecho enormes esfuerzos por presentarla exitosamente. Aunque todavía no se han visto en ella grandes exhibiciones de aviones comerciales como las que se dan en Inglaterra, Francia, el Medio Oriente, Chile y otros lugares, los principales fabricantes de aviones comerciales en algo hacen presencia, pero la continuidad es fundamental para que vayan cambiando las cosas. Muy bien que esa Feria permanezca en Antioquia, pero… ¡ojo! que no sea eso de dejarla aquí un contentillo para negarnos plata y contratos para hacer la anhelada Vía al Mar.


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Escuchado al pasar.- “Si no estuviéramos en un gobierno mentiroso, ya es tiempo de haber enviado a Grecia una comisión de expertos financieros para que les cuenten cómo manejar un país en quiebra”. El doctor Juan Gómez M. escribió (El Colombiano 12/mayo/2016), refiriéndose a Santos: “Dice controlar el gasto público creando más y más burocracia inútil en un país quebrado”. El Banco de la República también ve nubarrones y riesgos para la estabilidad macroeconómica, entre otros, en el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos.


Cuando el Jefe de Estado dice mentiras e incumple promesas; cuando en el país la corrupción se lleva enormes recursos fiscales mientras los niños mueren de hambre y poco o nada se hace por taponar malos manejos en departamentos como la Guajira, posiblemente para no contrariar a quienes allí ponen votos, en fin, cuando el desgreño administrativo se extiende como plaga, no hay mucho espacio para pensar que la información que suministra el Gobierno sobre la situación económica sea del todo confiable; hay incertidumbre. Las cuentas públicas son tantas y tan variadas que podría imaginar cómo se estarían transfiriendo dineros de unas a otras para tapar huecos y presentar así un panorama diferente al que dibujó quien escuché al pasar.


Los políticos no dan puntada sin dedal y por eso la “salida” o la “medio quedada” del liberalismo en la llamada Unidad Nacional (léase: club de amigos del gobierno que lo respaldan porque les da mermelada) bien puede tener su base en que, como se habrían enterado de que la plata escasea seriamente, no van a poder seguir recibiendo generosa mermelada y por ello declaran “independencia” para adoptar ciertas posturas de partido y votar así en el Congreso.


Según resultados de encuesta de Gallup publicados el 5 de mayo pasado, el 74% de los consultados opinan que las cosas en el país están empeorando, de donde eso de alguna manera estaría incidiendo en que Santos piense que, ante el descrédito que tiene, poco tiene para perder y por eso intensifica sus empeños en lograr un Nobel de Paz a costa de lo que llama acuerdos con las Farc, dejando a los subalternos que manejen el día a día sin preocuparse por la microgerencia porque ha optado por la no gerencia.


En la página en Internet del diario Portafolio ese 5 de mayo se leía al respecto lo siguiente: “los encuestados rajan al Gobierno en su manejo en aspectos como corrupción, economía, lucha contra la pobreza, servicios públicos, cubrimientos y calidad en salud y educación, atención a la niñez, medioambiente, seguridad, relaciones internacionales, costo de vida, empleo, narcotráfico y guerrilla”. Mejor dicho, ¿qué está haciendo bien? A Santos no le interesa lo que sea diferente a parafernalia, viajes al exterior, shows distractores, burocracia, asesores para todo, gastar, hacerle genuflexiones a las Farc y decir mentiras e incumplir con lo prometido, porque su meta sería dejarnos un país con la olla raspada financieramente y sometido a unos pactos con la guerrilla impuestos al resto de los colombianos bajo el paraguas de una amañada consulta al pueblo, la que va a resultarle muy costo$a… pero para eso la reforma tributaria.