Economía

Formalization of housemaids is still incipient
Formalización de empleadas domésticas aún es incipiente
Autor: Monica Andrea Saavedra Crespo
18 de Mayo de 2016


El 98% de las empleadas domésticas tiene hijos, es madre soltera, divorciada y cabeza de familia. En su mayoría, sufren la discriminación de género que ha retrasado el reconocimiento de sus derechos.


Foto: Cortesía 

En Colombia se promulgó la Ley de la Economía del Cuidado (1413 de 2010).

1.150% creció la formalización de las empleadas domésticas en Colombia, pero el 85% aún está en la informalidad, según el informe “Reconociendo a las empleadas domésticas”, presentado este lunes por la Escuela Nacional Sindical (ENS).


Esto se evidencia en la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila) con corte en marzo de 2015, en la que se estableció que había un total de 106.480 trabajadoras del servicio doméstico que hacían pagos, es decir, que ya estaban formalizadas. 


Todo este proceso hace parte de los avances mostrados por la ratificación de Colombia con el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en mayo de 2014, en el que se hizo un compromiso mundial de reconocer los derechos laborales de 53 millones de trabajadores y trabajadoras domésticas que hay en el mundo, de los que 50 millones son mujeres.


En línea con ese convenio, Viviana Osorio Pérez, abogada e investigadora de la ENS, manifestó que en Colombia ya se ha dado otro paso, como “la sentencia de la Corte Constitucional C-871 de 2014 que reconoce a las personas en este sector el derecho a percibir la prima de servicios. Es un importante avance hacia la igualdad. Sin embargo, la alta informalidad del sector plantea serios desafíos en materia de formalización laboral e inspección”.


De hecho, el reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) indica que el año pasado 725.000 personas ejercieron este oficio, de los cuales 685.000 (95%) son mujeres, que a la vez representan el 7,4% de las ocupadas en el país. Sin embargo, por la alta informalidad de la actividad se presume que hay un subregistro.


Esta tendencia hacia el género femenino se da, en palabras de Nadia Juliana B. Londoño, oficial de Género y Fortalecimiento de Iniciativas Sociales de Oxfam, porque “el trabajo de cuidado se asigna culturalmente a las mujeres en la mayoría de sociedades,  generalmente se realiza de manera voluntaria y no remunerada. No reconocer la sobrecarga en tiempo y esfuerzo que significa realizar actividades productivas, comunitarias y de cuidado deriva en un detrimento de la calidad de vida de las cuidadoras”. 


También muestra el informe de la ENS que estas mujeres tienen una jornada ordinaria laboral, en promedio, de diez horas diarias, superior a la del resto de trabajadores en Colombia y al lapso legal establecido en máximo 48 horas.


De hecho, la investigación ‘Barriendo la Invisibilidad’ encontró que el 91% de las empleadas internas trabaja entre 10 y 18 horas diarias y el 89% de las externas labora entre nueve y diez horas. Además, que el 90,5% de los casos no recibe pago por horas extras.


A pesar de ello, la medición de la Economía del Cuidado estableció que las mujeres, con sus trabajos de cuidados no remunerados, aportan el equivalente al 20% del PIB nacional.



Faltan más políticas

Osorio Pérez sostuvo que, “después de realizada una medición de los usos del tiempo y del valor aportado por estas actividades a la economía, el gran reto es la formulación de políticas que hagan posible la realización del derecho universal al cuidado, por un lado, y la transformación de las relaciones de género por el otro; relaciones que se tornan desiguales para las mujeres por la mayor carga en la provisión de cuidados”.