Columnistas

El billetal de las Farc
Autor: Rubén Darío Barrientos
12 de Mayo de 2016


Dizque mucha gente no se explica por qué quedó por fuera de la agenda oficial de la mesa de diálogos de La Habana, el asunto de los dineros clandestinos de las Farc.

Dizque mucha gente no se explica por qué quedó por fuera de la agenda oficial de la mesa de diálogos de La Habana, el asunto de los dineros clandestinos de las Farc. ¡Pamplina! Fue una maniobra más del grupo guerrillero, en complicidad con los negociadores del gobierno, que sabían que este tema sensible daría para discusiones interminables. En octubre de 2014, el Procurador Ordóñez insistió en que la fortuna que oculta esa facción guerrillera, tenía que llevarse a la mesa. Y les pidió a los voceros del grupo negociador de las Farc que divulgaran el listado de bienes que tienen en el exterior. Ordóñez, enfatizó, que de no hacerlo “se estaría ante la más grande operación de lavado de activos de la historia de Colombia”.


The Economist hizo saber que la fortuna subrepticia de las Farc es del orden de los USD$10.500 millones. Forbes Israel, por su parte, se limitó a decir que las Farc eran el tercer grupo terrorista más grande del mundo y que recibía unos USD$600 millones cada año. Otros analistas, no se atreven a dar un dato aproximado, porque argumentan que las Farc no tienen ningún tipo de contabilidad seria y que ni ellos saben cuánta plata tienen encaletada aquí y por fuera. Los movimientos de dinero sucio detectados, se encaminan principalmente a Costa Rica, Suecia y Suiza. Y se han descubierto tres casas gigantes de cambios al servicio de las Farc en Bogotá y Costa Rica. Se suma a ello que este grupo esconde el oro que extrae de la minería ilegal en poderosos lingotes. 


Además de indignar estas cifras, apalea demasiado escuchar a alias Iván Márquez, diciendo que no tienen plata para reparar a sus cientos de víctimas. Y ni hablar de más de un millón y medio de hectáreas localizadas a las Farc, que identificó el Supernotariado (hay una megahacienda de 900.000 hectáreas en el Caquetá). Pero genera más irritación que Juampa diga que “no tengo información de dineros escondidos de esa guerrilla”, haciéndoles el juego y limpiándoles la imagen mugrienta. Son vox populi las rutas para mover plata como fruto del narcotráfico, al igual que se tiene detectado en el radar que compran millonadas de mercancía china que entran por Panamá y Nicaragua y que venden en pueblos afectos a su credo.


Se habla de un censo de más de 50.000 víctimas que tendrían que entrar a reparar las Farc y se calcula que su quantum sería de unos $ 900.000 millones, dinero que de sobra alcanzaría de ese maldito billetal que tienen, guardan y encubren sin que nadie los apriete. Pero alias Jesús Santrich, expresó hace año y medio que no tienen dinero para reparar a las víctimas y que, por el contrario, éstas tendrían que ser indemnizadas por el Estado. En este colmo del cinismo y de la burla, los voceros de las Farc, sin cargar ningún afán, siguen muertos de la risa en Cuba, comiendo como príncipes, divirtiéndose como burgueses, frecuentando jineteras y engordando sus anchas finanzas mundiales.


Como se dijo al comienzo, la fortuna embozada no formó parte de la agenda de la mesa de negociaciones, por lo que les corresponde a las autoridades colombianas escarbarla. Y como no hay acelerador puesto por el Presidente Santos ni por su obsecuente servidor Humberto de la Calle, este tema al igual que la reparación de las víctimas será otro saludo a la bandera. Todo será saneado en la mesa de La Habana y hablaremos de una verdad sabida, a secas. El afán y desespero de Juampa es la firma, porque el resto de cosas hay que anestesiarlas y la telaraña financiera de las Farc habrá que soportarla calculada por los otros pero sin cómputo oficial.