Columnistas

¿Está el Presidente aculillado?
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
7 de Mayo de 2016


Aunque se lea aculillado como vocablo vulgar, la Real Academia de la Lengua define aculillarse como “acobardarse” o en el común de los casos “darle miedo”.

Aunque se lea aculillado como vocablo vulgar, la Real Academia de la Lengua define aculillarse como “acobardarse” o en el común de los casos “darle miedo”.


No es para menos pensar que el Presidente Santos esté aculillado, en primer lugar la peor popularidad de un Presidente en los últimos 20 años y que según el portal “panampost” es el más bajo de Latinoamérica, incluso es superado por Nicolás Maduro. Este escenario mina su gobernabilidad, tanto así que la “Unidad Nacional” ya empezó a desbarajustarse con el retiro del Partido Liberal, ¿cuál será la situación para los que quedan allí pegados con “babas”?


La manipulación de la opinión pública con distractores como el circo montado para conformar la terna para el Fiscal General de la Nación, contribuyó al bajón en la popularidad, pero lo peor no es eso, sino que afecta directamente la credibilidad y un gobierno sin credibilidad no es viable.


Las largas e incumplimientos de los plazos de la firma definitiva de las negociaciones en la Habana, y en dónde el escepticismo va in crescendo, incluso entre los que le apostamos a ese escenario posible en el que se dé un primer paso en la dirección de la desmovilización y dejación de las armas, y qué está apuntado a “otra mamada de gallo” de las muchas que nos tiene acostumbrado este grupo subversivo.


Se dice en los “tertuliaderos” que las Farc tienen amedrentado a Santos por los golpes que este les dio a los miembros de la cúpula cuando fungía de Ministro de Defensa y que esa situación lo tiene aculillado.


Santos la tiene difícil, queda con pocos aliados en la opinión pública, eso no significa que se estén yendo para el Uribismo. Si el Presidente no obtiene resultados contundentes en el proceso de paz, sino se mantiene a raya con los “elenos”, sino replantea la reforma tributaria, sino define una política clara para la generación de empleo, sino garantiza la estabilidad jurídica para los inversionistas nacionales e internacionales, quedará con una favorabilidad cercana al talón de Aquiles.  


Es tanta la impopularidad “santista” que desde ya, faltando dos años y pico para finalizar su mandato, el Senador por el partido Liberal, Horacio Serpa, ya empezó a poner sobre el tapete posibles precandidatos al Solio de Bolívar.


¿Será que la caída del cuadro de Juan Manuel Santos del paredón de los ex presidentes de la colectividad roja es algo premonitorio? Amanecerá y veremos…