Mundo deportivo

Diego has reasons to smile
Diego tiene razones para sonreír
Autor: Juan Felipe Zuleta Valencia
2 de Mayo de 2016


Diego Palomeque está imparable. Con una gran demostración, hizo suya la prueba de los 400 metros en el Grand Prix Ximena Restrepo y se clasificó a los Juegos Olímpicos. El antioqueño ya tenía tiquete en los 200 metros.


Foto: Giuseppe Restrepo 

Diego correrá en el Iberoamericano de Río de Janeiro.

A Diego no le bastó clasificar a Río en los 200 metros y siguió corriendo como si no hubiera mañana. Desde que regresó a las pistas no ha perdido ocasión para correr donde se le presente oportunidad, ni el clima ni nada le han importado, quiere recuperar el tiempo perdido ausente de las pistas y vaya si logró más que eso. 


En el Grand Prix de Concepción en Chile y bajo una verdadera tempestad, Diego fue un huracán y arrasó en los 100 y 200 metros. Luego en Santiago, capital chilena, le repitió la dosis a todos sus rivales. Con un mejor clima, pero con el mismo estado exuberante de forma, volvió a colgarse la medalla de oro en ambas pruebas.


En Medellín no hizo otra cosa que ratificar su momento. Fue el mejor en la prueba de los 400 metros. Con Diego llegó la lluvia al Alfonso Galvis que no paró en toda la tarde del sábado, y con él también llegó un nuevo cupo olímpico para Colombia, pues el hombre de Apartadó se hizo un espacio en Río de Janeiro en los 400 metros.


Hoy a Diego no le faltan las razones para sonreír. La alegría se siente con más fuerza cuando la antecede la amargura, y él lo sabe perfectamente. En agosto 4 del 2012 fue suspendido por dar positivo en control de dopaje en medio de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Fueron dos largos años de sanción, que Diego sintió como siglos. Contó cada día para volver a competencia y volvió fortalecido de esa experiencia.


En Río tendrá una oportunidad doble de revancha, pues en Londres no alcanzó a pisar la pista. Ahora en agosto tendrá la oportunidad de correr por dos objetivos; en los 200 metros, prueba donde su carril quedó vacío en Londres 2012, además podrá estar en los 400 metros, en la cual fue formándose precisamente durante los dos años de sanción.


Alegre y sensato, Diego expone su panorama de cara a los Juegos Olímpicos: “Estamos entrenando para los 200 pero creo que los 400 están un poco más cerca, depende de cómo lleguemos (a Río) tomaremos decisiones sobre las pruebas”.


El duro golpe que vivió con la sanción lo hizo asimilar su carrera de otra forma, ganó en disciplina y en madurez. Pero todavía persisten en él los mismos deseos de correr en la pista como la primera vez. “Los escenarios no están acordes a cómo el deportista los quiere, sino a lo que Dios quiera, entonces hay que salir a dar la pelea en todas las competencias”, afirmó Diego con lucidez. 


Sabe que el hecho de estar logrando buenas marcas aún en condiciones difíciles es buen indicio de lo que puede lograr en Río de Janeiro, pero es cauteloso. Tiene sus objetivos claros y sólo lo desvela una cosa: “Si llueve, si hay sol, si hace frío o si está caliente, no importa. Sólo pienso en salir a la pista a correr”, dijo, soltando una sonrisa.