Columnistas

El desempleo tecnológico y los trabajadores
Autor: Guillermo Maya Muñoz
2 de Mayo de 2016


El mundo está viviendo la cuarta revolución industrial en combinación con “la tercera revolución que comenzó en la década de 1960 y que está basada en la tecnología digital, la informática personal y el desarrollo de internet”, las llamadas TICs.

El mundo está viviendo la cuarta revolución industrial en combinación con “la tercera revolución que comenzó en la década de 1960 y que está basada en la tecnología digital, la informática personal y el desarrollo de internet”, las llamadas TICs


La cuarta revolución industrial está determinada por “una nueva ola de innovación en ámbitos tales como los autos sin conductor, robótica, materiales inteligentes que son más ligeros y más duros, y un proceso de fabricación en torno a la impresión en tres dimensiones (3D)”, según el editor económico del renombrado periódico inglés The Guardian, Larry Elliott, (Fourth Industrial Revolution brings promise and peril for humanity, January 24-2016).


En 1983, el futuro de la economía, según el Premio Nobel de Economia Wassily Leontief, era que los trabajadores correrían el mismo destino que los caballos en el trabajo: “el papel de los seres humanos como el factor más importante de la producción está destinada a disminuir y desaparecer en la misma forma que lo hicieron los equinos en la producción agrícola, para ser reemplazados por los tractores” (Lanchester, John, The Robots Are Coming, London Review of Books, march 5-2015)


Bill Gates, el innovador empresarial de Microsoft, lo ha planteado de esta manera con el desarrollo de las tecnologías digitales: “ La substitución de trabajo por software, ya sea para los conductores o los camareros o enfermeras (...) está progresando. (...) con el tiempo va a reducir la demanda de trabajadores, especialmente en el extremo inferior (los menos educados). (...) En 20 años a partir de ahora, la demanda de trabajo para un montón de habilidades será sustancialmente más baja. No creo que la gente lo haya captado en su modelo mental” (Bort, Julie, 2014, Bill Gates: People Don’t Realize How Many Jobs Will Soon Be Replaced By Software Bots, businessinsider.com, march 13).


La robótica será un factor determinante en desplazamiento de los trabajadores de sus puestos de trabajo. Según Paul Davidson “se espera que cerca de 1.2 millones de robots avanzados adicionales se utilizarán en los EEUU en 2025 (…) en gran parte debido a que muchas de sus tareas se pueden automatizar con grandes ahorros de costos” (Davidson, Paul 2015, More robots coming to U.S. factories, usatoday.com, feb 10). El gigante minorista Amazon “emplea” 15.000 robots de almacén para sacar objetos fuera de las cajas y estanterías de carga (Halpern, Sue, 2015, How Robots & Algorithms Are Taking Over, nybooks.com, april 2). 


Sin embargo, este proceso no está limitado a los países desarrollados, según Conner Forrest, los chinos también, a pesar de su contingente inmenso de fuerza laboral, están reemplazando trabajadores por robots y, como ejemplo, en las factorías robotizadas, “la producción por persona ha aumentado de 8.000 piezas a 21.000 piezas. Un aumento del 162,5%. (…) y la tasa de defectos del producto cayó del 25%, a menos del 5%” (Chinese factory replaces 90% of humans with robots, production soars, techrepublic.com, July 30-2015).


Por el lado de las ganancias empresariales el efecto es enorme. Según Lanchester: “En 1960, la empresa más rentable de la mayor economía del mundo era General Motors. En dólares de hoy, General Motors ganó $ 7.600 millones ese año, y empleaba a 600.000 personas. La empresa más rentable de hoy (Apple) emplea a 92.600 personas que genera 89.9000 millones en ganancias. (…) una mejora en la rentabilidad por trabajador de 76.65 veces”.


En este sentido, la acumulación de capital ha seguido su marcha ascendente sesgada hacia un cambio técnico que reemplaza la fuerza laboral por capital, generando desempleo tecnológico, que pone en peligro el empleo de los trabajadores. 


En 1871 los obreros de Chicago, en cuya memoria se erigió el Primero de Mayo como el día de los trabajadores, lograron los tres 8: 8 horas de trabajo, 8 horas de sueño, y 8 horas de tiempo libre. Sin embargo, el tiempo de la jornada laboral han seguido inmodificable, sobretodo en los países en desarrollo, y todavía hay países con jornadas laborales que desafían la decencia. 


Mientras esta situación no sea contrarrestada por políticas de ingresos, como un ingreso básico universal, y por políticas que disminuyan la  jornada laboral, que en las actuales condiciones es bastante larga, dados los adelantos tecnológicos y los altos niveles de riqueza alcanzados, el desempleo será cada vez un problema para la mayoría de trabajadores, y para la legitimidad política del capitalismo. 


Los avestruces en Australia meten su cabeza en la arena para ignorar el peligro, los humanos metemos  la nuestra en el TV.