Columnistas

Gaseosas en Colombia, oligopolio 縴 cartel?
Autor: Luis Fernando M鷑era L髉ez
2 de Mayo de 2016


La Superintendencia de Industria y Comercio realiza, con buen 閤ito, la investigaci髇 de las pr醕ticas abusivas de algunas empresas que hacen pactos subrepticios e ilegales para manipular el mercado de art韈ulos de primera necesidad.

La Superintendencia de Industria y Comercio realiza, con buen éxito, la investigación de las prácticas abusivas de algunas empresas que hacen pactos subrepticios e ilegales para manipular el mercado de artículos de primera necesidad. Los llamados carteles.


Esta labor devuelve un poco la confianza en las instituciones oficiales y demuestra que la corrupción no es “monopolio” del sector público, sino que las empresas privadas la tienen en igual o mayor grado.


Lo grave no es solamente que esas prácticas lesionan al ciudadano en el precio y la calidad del producto, sino que deterioran aún más la confianza ciudadana en sus instituciones. Conocer que empresas consideradas “ejemplares”, como Carvajal, Familia y Kimberly, han aplicado esas prácticas deshonestas, causa un daño enorme a la moral pública. Si bien pedir perdón a la ciudadanía es necesario, no es suficiente si no viene acompañado de sanciones a los miembros de juntas directivas, presidentes, gerentes y ejecutivos que orientaron o permitieron esas prácticas, y de compensaciones efectivas a la comunidad por el daño causado.


La Superintendencia de Industria y Comercio actualmente adelanta investigaciones en diez sectores de alimentos y productos masivos, por indicios de existencia de carteles. ¿Habrá incluido el de las gaseosas? Me parece que el alto precio de éstas, comparado con su bajo costo de producción y su bajo nivel nutricional, constituye un indicio suficiente para suponer que puede ser uno de ellos. De hecho, este sector funciona como un oligopolio, pues el mercado lo dominan dos agentes, el grupo Posada Tobón (Postobón) y Femsa (Coca Cola), que claramente aplican abuso de posición dominante.


Trataré de demostrar esta afirmación. El precio de venta al público de la gaseosa es aproximadamente $1.900 por litro. Según los informes financieros de esas empresas, su costo de producción es el 45% del precio de venta, o sea $855 por litro, aproximadamente. En este costo, la menor incidencia la tiene la materia prima, pues un metro cúbico de agua tomado de la red de acueducto vale aproximadamente $1.300, o sea que un litro de agua cuesta apenas $1,30. ¿De dónde salen los otros $853,70? ¿Cuánto cuestan el azúcar, los colorantes, los saborizantes, los envases, las etiquetas, las tapas de las botellas? La verdad es que no son elementos costosos. Quedan $1.045 para cubrir gastos de ventas, gastos financieros, impuestos, utilidad, y el margen de venta para el tendero. ¡Altísimo!


Para concluir más contundentemente que el precio de venta de la gaseosa en Colombia es exorbitante, comparémosla con la leche, bebida, esa sí, de alto valor nutritivo. 


El precio de venta de la leche al consumidor final es $1.900 por litro, igual al de la gaseosa. Según los datos de Coolechera y Ciledco, dos de las cooperativas lecheras más grandes del país, el costo de producción de un litro de leche pasteurizada es el 81% del precio de venta, equivalente a $1.540 por litro. De ese valor, la mayor incidencia la tiene la leche cruda, pues su precio de compra al ganadero es aproximadamente $1.000 por litro (precio que es bajo en comparación con sus altos costos para producirla). El resto del proceso de la leche es muy complejo y costoso. Quedan solamente $360 para cubrir gastos de venta, gastos financieros, impuestos, utilidad, y permitir al tendero un pequeño margen de venta. 


El precio de la gaseosa no resiste la comparación con el de la leche. Este análisis muestra que el precio de venta de la gaseosa en Colombia es abusivo, sin duda como efecto perverso del oligopolio de oferta. Y, me pregunto, ¿puede ser también indicio de acartelamiento entre las dos empresas dominantes? Sería bueno que la Superintendencia se pronunciara al respecto.