Editorial


Ofrecer educaci髇 de calidad
1 de Mayo de 2016


El Gobierno Nacional toma decisiones puntuales sobre la educaci髇. Como la de privilegiar, a la luz de los criterios de la Ocde, los resultados individuales e institucionales.

Como la presentaron los medios de comunicación regionales, la entrega de los resultados de Antioquia y Medellín en el Índice sintético de la calidad de la educación y en las pruebas Saber para los grados tercero, quinto y noveno, tomó el aire de la entrega de notas de fin de año a los adultos responsables de estudiantes díscolos. Si en las escuelas, los padres comparecen ante rectores y docentes para conocer las fallas de sus hijos, en el evento que el Icfes realizó el viernes en Medellín, las autoridades recién llegadas recibieron los datos relevantes de las evaluaciones que, según parámetros del Ministerio de Educación, determinan si la que están ofreciendo es educación de calidad.


Pretender mejorar la educación en tanto se ofrecen mayores garantías de equidad en el pleno disfrute de este derecho fundamental es aspiración loable que sucesivos gobiernos nacionales, departamentales y municipales han buscado con responsabilidad, aunque no siempre con igual dedicación de recursos y esfuerzos para alcanzar un propósito que sólo ve sus frutos en el largo plazo. Mientras rija el Plan Decenal 2006-2015, que fue construido en un ejercicio de varios años que construyó amplio consenso nacional, el principal propósito de la educación en Colombia es la formación de ciudadanos plenos, condición que incluye que sean sapientes y desarrollen habilidades. El objetivo se construye mediante el desarrollo de competencias, que se ejercitan mediante habilidades, entre ellas responder pruebas de conocimiento, como las Saber.


La etapa pública del proceso de formulación del Plan Decenal de Educación 2016-2025 no ha iniciado. De él apenas se conoce una imagen estática en un apartado del sitio web Colombia aprende (ver en: http://goo.gl/HKz2zc). A falta de esta búsqueda, el Gobierno Nacional toma decisiones puntuales sobre la educación. Como la de privilegiar, a la luz de los criterios de la Ocde, los resultados individuales e institucionales en las pruebas de matemáticas y lengua española. O la de convertir el Isce en rasero que se aplica por igual a todo el país. Además, la de realizar actos como el que tuvo lugar el viernes en Medellín, en el que la presentación de los más recientes resultados no convocó a los miembros de la comunidad educativa (rectores, maestros, padres y alumnos) ni se hizo en el marco, o con la pretensión, de un análisis ilustrado y complejo sobre los procesos, sus resultados y exigencias hacia el mejoramiento integral.


Por convicción de largo aliento, en Antioquia los sectores público y privado han enfocado grandes esfuerzos al desarrollo integral del individuo, poniendo como uno de los ejes del propósito la consolidación del sistema educativo. Este objetivo se busca con proyectos de construcción de infraestructura que dignifiquen a estudiantes y maestros; con un sistema virtuoso de acompañamiento que nace en Buen Comienzo, donde se brinda atención integral a los menores de 5 años, se desarrolla con acciones como las Jornadas complementarias y llega a su culmen con las becas y estímulos para educación superior y posgrados que gestionan Sapiencia y la Gobernación; con proyectos permanentes de apoyo a los maestros, como el Centro de innovación del maestro, (Mova) o la apertura de las puertas de exigentes posgrados y el acceso a mejores condiciones laborales. En el propósito de mejoramiento continuo han sido trascendentales los premios a la Calidad de la educación, suspendidos sin explicación tras una década de éxitos en Medellín y cuatro años de esperanzas en Antioquia. 


En la complejidad de los procesos asociados a la educación todos los actores sociales aportan, y esa es la razón por la que FundaMundo y su periódico EL MUNDO desarrollamos Educar mientras se informa como estrategia de apoyo a la educación de ciudadanos felices. El Icfes, como responsable de la medición de resultados según los propósitos que se den a la educación, pone también una parte importante, pero no tal que lo habilite para expedir certificados de regular conducta, como el que ofreció a nuestra región, porque “Antioquia continúa ubicándose entre los 297 a los 300 puntos”, de los 500 deseables en las pruebas Saber. Eso, a menos que la pretensión del Gobierno Nacional sea llegar, como viene pidiendo el director de Educación de la Ocde, a “un currículo nacional”, como el que rigió en el país hasta la Constitución del 91, reclamado porque “permite tener una perspectiva de cuáles son los objetivos de aprendizaje a alcanzar”, mas no los de ciudadanía a conquistar.