Columnistas


¿Y si la plata estuviese en Cuba?
Autor: José Alvear Sanin
27 de Abril de 2016


Desde luego hablar del dinero ajeno no es de buen recibo, pero a veces es necesario.

Desde luego hablar del dinero ajeno no es de buen recibo, pero a veces es necesario. Por eso, a pesar de la exquisita delicadeza santafereña del gobierno en ese asunto de los ingresos de sus amigos de las Farc, la opinión pública exige claridad. Entre la apreciación de The Economist, que calcula los activos de esa organización en US $ 10.5 billones en 2012 (antes del incremento de sus cultivos y sus exportaciones) y la afirmación de alias Márquez sobre la indigencia de su movimiento, las gentes, vaya uno a saber por qué, se inclinan por la versión de la gran revista inglesa. 


Pero como Márquez no es economista, es posible que confunda indigencia con iliquidez. Me explico: los activos de las Farc pueden no estar disponibles. Siguiendo los principios del internacionalismo comunista, todos los ingresos de las Farc, movimiento armado de obediencia militar, están al servicio de la revolución y, por ende, son sus superiores cubanos quienes finalmente reciben, depositan, “invierten”, etc. los proventos del narcotráfico y la minería ilegal. 


Con el fusilamiento del general Ochoa y compañeros, el gobierno cubano ha engañado a muchos pretendiendo que la alta oficialidad de su ejército, en uno de los países mejor vigilados del mundo, ejerció el narcotráfico durante varios años “a sus espaldas”. 


Esa mentirijilla únicamente se la creen el despalomado de Obama y el cazurro de Santos, porque Cuba continúa en las rutas de las Farc, gran cartel del narcotráfico. 


Numerosos son los indicios de que las platas de las Farc se encuentran en Cuba, mejor cobijo que el que pueden ofrecer los paraísos fiscales capitalistas: británicos (Channel Islands, Isle of Man, Turks and Caicos, Cayman); gringos (US Virgin Islands, Dalaware); o asiáticos (Macau, Singapur), para no hablar de países ambiguos como Panamá, Suiza e Irlanda. ¡Al fin y al cabo, para viajar a estos lugares hay que evitar la Interpol y hasta conviene hablar inglés, mientras en Cuba las autoridades son amigas y garantizan total solidaridad, de tal manera que si el presidente Santos se llega a enterar de algo, no les puede incautar nada! 


Puede ser también que algo de las Farc esté depositado en el Banco de Cuba, entidad que exhibe inexplicables reservas del orden de US $ 5 billones en un país insolvente, improductivo y sin oferta exportable, a menos que la isla tenga algún “invisible trade”. “Vaca ladrona no olvida el portillo”: la Deutsche Welle, el pasado 16 de abril, informa que 401 kilogramos de cocaína que iban de Cuba a Bélgica, camuflados entre tanques con miel de caña, fueron decomisados. 


En realidad, como los miembros de algunas comunidades religiosas, los del Secretariado nada tienen ni de nada carecen. Al fin de cuentas su alojamiento, comida, viajes, comunicaciones y menus plaisirs corren por cuenta del contribuyente colombiano… 


Ahora bien, cuando alias Márquez manifiesta su indigencia y su incapacidad para contribuir a la indemnización de sus víctimas, no puedo dejar de recordar a Hetty Green, la mujer más rica de USA al despuntar el siglo XX. Tenía mucho más de 100 millones de dólares, pero se cubría de andrajos cuando tenía que llevar sus hijos al médico… ¡Y quién es Alan Jara para desgastarse pidiéndoles billones a las Farc para indemnizaciones, si Sergio Jaramillo acepta la pobreza de esa guerrilla…! 


En efecto, el Comisionado de Paz más bien anda de gira mendicante en Europa. Hasta ahora, sumando promesas, la UE dizque pondrá a disposición del postconflicto un fondo fiduciario y condicionado de US $ 70 milloncitos, incluyendo los US $30 que España acaba de prometer. ¡Estos US $70 millones son apenas el 6.6 por mil del capital de las Farc en 2012! 


No sé hasta dónde estas gaseosas promesas son lo que Mr. Aronson, enviado de Obama para la paz habanera, anuncia como el resplandeciente futuro que en materia de inversión extranjera nos espera después de las firmas de Santos, Timo y Gabino. By the way, ¿conoce ese avezado petrolero inversionistas interesados en arriesgar sus capitales en las repúblicas del socialismo del siglo xxi? 


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