Columnistas


Por un pensamiento crítico latinoamericano (1)
Autor: José Hilario López A.
27 de Abril de 2016


El Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia con el apoyo de la Biblioteca Pública Piloto en 2001 creó el Aula Abierta, con el propósito de divulgar y compartir sus investigaciones con la comunidad estudiosa de nuestra ciudad.

El Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia con el apoyo de la Biblioteca Pública Piloto en 2001 creó el Aula Abierta, con el propósito de divulgar y compartir sus investigaciones con la comunidad estudiosa de nuestra ciudad. El AA ha sido una verdadera Ágora, a semejanza de la ateniense, donde los grandes debates de la filosofía y en general de todo lo todo relacionado con el bienestar de la Polis se debatía en escenarios públicos, más que en la academia.


En este semestre el AA con la orientación del profesor Jairo Escobar nos ha convocado a un debate sobre Teoría Critica “para pensar sobre las lógicas económicas, culturales y sociales contemporáneas desde el rigor conceptual heredado de la tradición filosófica ”.  Este modesto aficionado, motivado por esta AA, se propone explorar desde la Teoría Crítica  iniciativas que enriquezcan el pensamiento crítico latinoamericano, requerido para una sociedad convulsionada como la más por el neoliberalismo impuesto por las grandes potencias y en riesgo de que desaparezca la poca autenticidad, que hemos podido preservar frente a la dominación colonial europea y más recientemente frente al imperio norteamericano . Para nuestro país es imperativo un pensamiento nuevo para empezar a construir una sociedad madura en el posconflicto.


En  reciente entrevista el filósofo argentino Enrique Dussel insiste en su tesis de descolonizar el pensamiento latinoamericano, en la que ha venido trabajando desde 1974 con su libro Método para una filosofía de la liberación. Entre sus libros posteriores cabe destacar la publicación en 1998 de su obra La Ética de la Liberación, cuya actualidad es mostrada hoy por el Cambio Climático que amenaza nuestra gran biodiversidad. Si  no se transforma de manera radical el sistema productivo actual, orientado ciegamente hacia la ganancia y la acumulación de riqueza de unos pocos, y no hacia la calidad de vida de todos, es imposible pensar en la preservación de la Naturaleza que posibilite la existencia humana. 


Adicionalmente el profesor colombiano Carlos E. Vasco con su reciente ensayo sobre la Oiko-nomía nos orienta hacia un pensamiento crítico ambiental , en el cual, entre otras cosas, dice que las nuevas  ciencias en esta materia son el fundamento “que  permitirá seguir ampliando y desarrollando estas disciplinas como práctica teórica académica, como praxis educativa y también como praxis ecológica, económica, y política, más allá de la ecología, como teoría de la protección y conservación del medio ambiente  y más allá de la economía, como reducción crematística a uno solo de los múltiples aspectos de la sostenibilidad”. Esta futura transdisciplina unificada es la que Vasco denomina “la Oiko-nomía del futuro”, una propuesta para prevenir las catástrofes que genera la economía actual. 


Por otro aspecto, en el Manifiesto del Club de Budapest fundado por el filósofo húngaro Ervin Laszlo en el 2004 surge el concepto de la cultura del desarrollo a escala humana, que puede ayudar a impulsar un pensamiento creativo para nuestros pueblos.   La  reciente Encíclica Laudato si del Pontífice Francisco es una verdadera guía de convivencia respetuosa entre los humanos y de nosotros con nuestra Madre Naturaleza.


Insistir en la importancia de un pensamiento crítico latinoamericano no significa romper con la tradición cultural universal, es una invitación a pensar autónomamente desde la historia y conflictos propios, para que unidos encontremos nuestra liberación. La utopía de AL, pensada por Rodo, Pedro Henríquez Ureña, Mariátegui, Gutiérrez Girardot, entre otros, tiene su horizonte en una verdadera justicia universal, como nos lo recordó la conferencia de Simón Puerta en el AL.  Es con el acervo de nuestra propia cultura que proponernos repensar al hombre de este continente como el gran híbrido, mezcla única de nuestros pueblos ancestrales con los colonizadores europeos y con los negros. Que nuestra historia no sólo sea la historia contada por los colonizadores, sino que tengamos una historia mestiza, aborigen y de los afrodescendientes: esa multiplicidad es nuestra riqueza cultural que tenemos que comprender y recrear para avanzar en la construcción del pensamiento latinoamericano, donde se puede dar un hombre nuevo que se entienda en  su unidad con la  Naturaleza, no  como su depredador sino como un eslabón más, en el  responsable del cuidado de la casa común, el Oikos, que es a lo que nos convoca el profesor Vasco con su Oiko-nomia. Esto es una tarea de todos.