Palabra y obra

Did Shakespeare know Cervantes’ El Quijote?
¿Conoció Shakespeare El Quijote de Cervantes?
Autor: Dario Valencia Restrepo
22 de Abril de 2016


La cercanía de los dos autores de esta efeméride analizada a través de estudios y literatura.


Foto: Cortesía 

Portada de la edición príncipe de la primera parte de Don Quijote (1605).

There lived not long since, in a certain village of the Mancha, the name whereof I purposely omit, a gentleman of…” Así comienza la versión inglesa de la primera parte del Quijote de Cervantes. La traducción fue de Thomas Shelton y la publicación data de 1612, aunque parece que aquella fue terminada en 1606 o 1607. La edición estuvo a cargo de Edward Blount, de quien baste decir que con Isaac y William Jaggard imprimió en 1623 el Primer Folio de obras de Shakespeare.


Poco después de aquella publicación de 1612, el 20 de mayo de 1613, el tesorero de la cámara real ordena un pago de sesenta libras a John Heminges, famoso porque él y su compañero de actuación Henry Condell reunieron las 36 obras teatrales incluidas en el Primer Folio. Aquel emolumento correspondía a la representación en el palacio real de seis obras, una de las cuales llevaba por título Cardenno. Un poco después, el 9 de julio de 1613, el mismo Heminges recibe un nuevo pago para él y el resto de la compañía por la representación de una obra llamada Cardenna.


El origen de Cardenio


¿Quién es entonces Cardenno o Cardenna? Empieza a aparecer una respuesta cuando un destacado editor, coleccionista de manuscritos y librero de mediados del siglo XVII, Humphrey Moseley, registra en 1653 en el Register of the Stationers Company un cierto número de obras de teatro, entre las cuales una llamada The History of Cardenio cuyos autores son Mr Fletcher y Shakespeare. Dicho registro tenía efectos legales pues debía preceder la publicación de una obra por parte de quien se considerara titular de los derechos. Es sabido que el gran bardo inglés solía escribir sin colaboradores, pero se afirma que el mismo Fletcher colaboró en la escritura de Enrique VIII y Los dos nobles caballeros.


Aquella obra nunca fue publicada, algo no sorprendente porque la mayoría de las obras representadas en la Inglaterra de la época nunca fueron publicadas. Tampoco se conoce ningún manuscrito de la misma (no falta quien diga que el manuscrito pudo perderse en el incendio del Globe Theatre el 29 de junio de 1613), pero su presentación en dos ocasiones acompañaba el título con el anuncio de una intriga a partir de los amores contrariados y finalmente satisfechos de un joven andaluz. Se trata por lo visto de un relato que Cervantes incluye dentro del relato general del Caballero de la Triste Figura, una novela dentro de la novela, con el título de El curioso impertinente, narrada en los capítulos XXIII a XXV.


Estando Don Quijote y Sancho deambulando por la Sierra Morena, observan a alguien que parece un salvaje que salta de risco en risco. Así se les presenta: “Mi nombre es Cardenio: mi patria, una ciudad de las m ejores desta Andalucía; mi linaje, noble; mis padres, ricos; mi desventura, tanta, que la deben de haber llorado mis padres…” para luego confesarles sus frustrados amores con Luscinda.


¿Tuvo Lewis Theobald la obra perdida?


Existe otro dato de mucho interés. Hacia principios del siglo XVIII, el escritor inglés Lewis Theobald publica una obra de teatro con el título de Double falsehood o The distrest lovers (Doble falsedad o Los amantes afligidos) que sigue de cerca el argumento de Cervantes relacionado con las parejas Cardenio-Luscinda y Fernando-Dorotea. Parece ser una adaptación de Cardenio, al punto de que el mismo Theobald sostiene que su versión está basada en tres manuscritos de una obra sin título cuyo autor es Shakespeare, a la vez que agrega en el prólogo que la trama fue tomada de Don Quijote. El gran estudioso del llamado Cisne de Avon, el profesor Kenneth Arthur Muir, señala que la primera parte de Double falsehood se asemeja al estilo de Shakespeare y que la final se parece más al estilo de Fletcher.


La hermosa edición The complete works, de The Oxford Shakespeare y publicada en 1988, tiene al final un breve comentario sobre Cardenio. Concluye de la siguiente manera: “Algunos de los motivos de Double falsehood, como la heroína disfrazada que es tratada injustamente por su amante y, particularmente, la reunión y reconciliación de padres con hijos, recuerdan obras tardías del escritor. Pero la mayoría de los diálogos no parecen suyos. Aunque aquella obra de teatro mereció un limitado éxito, en la actualidad no es más que una curiosidad interesante”.


Portada de la edición príncipe de la primera parte de Don Quijote (1605).


Foto: Cortesía 

Revive el interés por la historia de Cardenio


El asunto ha recobrado interés en los últimos años. Durante la celebración de su cincuentenario, la Royal Shakespeare Company presentó el 14 de abril de 2011 en el Swan Theatre, de Stratford-upon-Avon, una obra  titulada Cardenio, una reimaginación de la perdida obra de Shakespeare, escrita a partir de Double falsehood pero con la inclusión de escenas que el director Gregory Doran consideró que eran importantes pero habían sido omitidas. Por su parte, la Arden Shakespeare, muy reputada por sus eruditas ediciones, publicó en 2010 por primera vez en 250 años Double falsehood, cuyo editor Brean Hammond estudió a fondo el asunto y pudo afirmar que la obra reivindica lo sostenido por Theobald con respecto al origen de la obra y que está convencido de la participación de Shakespeare.


El año pasado, dos profesores de la Universidad de Texas, Ryan L. Boyd and James W. Pennebaker, publicaron en la revista Psychological Science el resultado de una investigación de tipo estadístico, lingüístico y psicológico que les permitió señalar que Double falsehood no es una fabricación de Theobald, como algunos han sostenido, y que la intervención de este en la obra es de poca significación. Concluyen dichos profesores que lo más probable es que los tres primeros actos de Double falsehood son de Shakespeare y los dos finales son de Fletcher.




Un libro esclarecedor y la pregunta final

Un libro de gran interés publicado en 2012 con el título The quest for Cardenio: Shakespeare, Fletcher, Cervantes, and the lost play, cuyos editores son David Carnegie y Gary Taylor, contiene muy reveladores ensayos, en uno de los cuales Valerie Wayne se pregunta si los dramaturgos ingleses del temprano siglo XVII fueron influidos por el Quijote. Señala, inicialmente, que la primera parte de la obra de Cervantes debió ser conocida prontamente en razón de los intercambios entre Inglaterra y España, así como del gran éxito del libro de Cervantes en Europa. Luego afirma que varios dramaturgos, como Francis Beaumont, Ben Jonson, Nathan Field y Fletcher, muestran esa influencia, y agrega un dato novedoso: al menos tres obras de teatro se basaron en el Curioso impertinente antes de que la traducción de Shelton fuera publicada en 1612. Pero Wayne va más allá al citar varias obras de Shakespeare que, después de hacer lo que se conoce como análisis metatextual (una forma de discurso intertextual introducido por Gérard Genette), considera que aquellas fueron influidas por el Quijote. Y concluye que los King’s Men, la compañía de actores a la que perteneció Shakespeare la mayor parte de su carrera, escogió a partir de 1608 un repertorio que muestra una deuda con el libro de Cervantes.


Pero subsiste la inquietud: ¿supo Shakespeare del Quijote o de apartes del mismo? Es bien conocida la presencia de obras y temas españoles en la escena londinense de la época isabelina, e incluso antes. También es posible que manuscritos de Shelton circularan antes de la publicación inglesa de su Quijote en 1612. Y es muy diciente la documentada presentación ante la realeza de Cardenio en dos ocasiones. Así no fuere Shakespeare el coautor de esta pieza, todo lo descrito antes permite afirmar que es probable que Shakespeare en sus últimos años tuviese conocimiento de la gran obra de Cervantes.