Columnistas

“Cultura Metro” vs despelote “Horas pico”
Autor: Alejandro Garcia Gomez
16 de Abril de 2016


Nos alegra que se haya acabado de inaugurar –así sea por segunda vez- el Tranvía Línea Ayacucho. Al final de su mandato en 2015, Aníbal Gaviria también lo hizo.

Nos alegra que se haya acabado de inaugurar –así sea por segunda vez- el Tranvía Línea Ayacucho. Al final de su mandato en 2015, Aníbal Gaviria también lo hizo. Pero nos preocupa también que hoy, tomar el Metro de Medellín desde las seis, más o menos, hasta pasadas las ocho de la mañana, en un día de trabajo normal o después de las cinco y media de la tarde, en cualquiera de sus estaciones, es un martirio para quienes deben hacerlo. Pienso que quizá su gerente, la señora Claudia Restrepo, no está o no ha sido informada a plenitud de este calvario para los usuarios, porque las medidas, hasta que lleguen los anunciados vagones que remediarían la situación, han sido y siguen siendo ineficaces. Además suponemos que ella no se transporta usualmente en este medio, a esas horas. 


Una de tantas soluciones que se han ejecutado ha sido la de llenar las estaciones más frecuentadas con funcionarios cuyo único objeto es pedir a los usuarios hacer filas. Aunque de mala gana, los angustiados pasajeros las hacen (como parte de la Cultura Metro), ¡hasta que llega el tren! Desde ahí en adelante es ¡sálvese, quien pueda!, o mejor, ¡entre, si puede! La mitad, o más, de quienes esperan el servicio quedan por fuera y, ¡a esperar el siguiente y por las mismas! Y el tiempo, ese verdugo que se sienta a señalarte su existencia en la estación o en el trabajo o en las clases, ríe indiferente. 


Me he visto precisado a escribir esta alarma aquí, en este artículo, en vista del infierno que se ha observado en estos primeros meses de la alcaldía peñalosista en Bogotá. Esa ciudad siguió igual o peor que en el descuadernado, caprichoso y arrogante (¿y corrupto?) gobierno de Gustavo Petro. La gran prensa bogotana y nacional nos quiso vender a Peñalosa como el gerente presidenciable que Bogotá necesitaba y lo único que se ha podido ver en él es a otro arrogante, mentiroso y descuadernado (¿y corrupto?) alcalde, con la sola diferencia de que el anterior se ha proclamado de izquierda y éste… Éste, pues uno no sabe de qué es al fin y al cabo, después de tanto recambio neoliberal.


Pero no nos desviemos. Lo que nos interesa es no sólo mejorar la calidad del transporte a los usuarios del Metro de Medellín en las horas pico, y lo subrayo, sino continuar con el cultivo de la Cultura Metro. El resto del servicio es excelente. No somos ingenieros ni tenemos conocimientos a profundidad de estas lides. Cualquier solución propuesta podría caer en imprecisiones. Hay una que se escucha mucho entre los angustiados pasajeros: ¿por qué no se aumenta la frecuencia de los trenes, como se hace en otras latitudes, p. ej. París? Allá, incluso se informa el tiempo de llegada del siguiente, una vez ha partido el de plataforma. Y, bueno, la hora de llagada es exacta. Acá no se pide tanto, por ahora. Con que con la mayor frecuencia de vagones se alcanzara a evacuar a todos los pasajeros arracimados en la plataforma de cada estación, sería suficiente. Que los que lleguen, esperen el siguiente a sabiendas también de que serán transportados en él, que no demoraría en llegar. 


Repito: es importante no dejar morir nuestra Cultura Metro. Casi imposible sería reconstruirla. El espejo es Bogotá. Esos errores, deberían motivar a la señora Restrepo y a su equipo asesor a mostrar una verdadera mejoría, una efectiva. 


Nota: Continúa cierre parcial de baños en la Unidad Deportiva.- En Semana Santa se mantuvieron cerrados los baños de la U. D. Atanasio Girardot. Es una época en la que algunas familias aprovechan para compartir allí su descanso y devociones religiosas. El cierre continúa de manera parcial. ¿Cuáles pueden ser las razones de su administrador para este proceder?