Columnistas


Información y participación
Autor: Jorge Alberto Velásquez Betancur
14 de Abril de 2016


Colombia no tiene más oportunidades para el fracaso.

Colombia no tiene más oportunidades para el fracaso. Es triste reconocerlo, pero el repaso de los hechos históricos y de los textos sobre el país aluden a la idea principal del fracaso como común denominador.


Colombia vive en estado de guerra. Desde el siglo 19 hasta hoy, el conflicto es el hilo conductor de la historia colombiana, marcada, además, por la rabia y el dolor. Y pese a su enorme peso en la vida cotidiana, el desconocimiento del conflicto es tan grande como la intensidad del dolor producido por la guerra.


La visión que los colombianos tenemos del conflicto social y armado es circunstancial, episódica, anecdótica. La información periodística sobre el conflicto es parcializada e interesada. Desconoce el componente más doloroso: las víctimas y, al tiempo, otorga demasiado protagonismo a los victimarios.


En el análisis no caben las simplificaciones. El conflicto colombiano es complejo, cruzado por intereses diversos y contrapuestos que lo convierten en un callejón sin salida. Por ello, debe ser conocido por todos, para que desde una información amplia, oportuna, rigurosa y completa, se pueda construir opinión pública y para que esta ayude a buscar salidas civilizadas. Porque si la solución fuese la guerra, no habría necesidad de una opinión pública activa.


Informar sobre el conflicto es una obligación. Gobierno, medios e instituciones tienen la obligación de enseñar los diversos ángulos y ayudar a mirar la realidad de las víctimas y de los actores. El periodismo, especialmente, debe llenar los vacíos de información sobre el conflicto colombiano para que se conozca y comprenda el fenómeno y se fortalezca la capacidad de análisis, facilitando elementos para reconocer, a la vez, la situación de la población civil, el lado más débil de la confrontación.


En este propósito, no se puede desconocer la importancia de la capacitación en materia de derechos humanos y su relación con la historia del conflicto colombiano para tener una visión más o menos precisa y acertada de nuestra historia. De esta manera será más fácil buscar fórmulas de solución, para que el conflicto no se vuelva eterno y las generaciones siguientes puedan disfrutar de un país en paz.


Para no perder más tiempo y más vidas, el reto lo deben asumir los estudiantes, de todos los niveles y de todas las condiciones, para que la academia promueva la búsqueda de mejores salidas, teniendo el diálogo y la defensa de la vida como las principales consignas de este loable propósito nacional. 


Además de información, la participación ciudadana en la solución pacífica del conflicto es necesaria. Y se puede lograr mediante la convocatoria de un plebiscito, como se ha prometido desde el gobierno central. Pero antes es necesario que haya la suficiente pedagogía para que la gente no vote a ciegas, por emoción y no por el peso de la razón.


Plebiscito sí, pero con información previa, participación responsable y el propósito común de cerrar la página más dolorosa y vergonzosa de nuestra traumática historia de guerras, conflictos y desencuentros.