Editorial


Costoso capricho
12 de Abril de 2016


Mientras aplaza, generando sobrecostos inconmensurables, desconfianzas y traumas, el actual Gobierno lanza globos, sin sustento documental o t閏nico, sobre dificultades financieras.

Como escasos proyectos en Antioquia, Parques del Río es un sueño construido y perfeccionado por la ciudadanía, refrendado en decisiones propias o de sus representantes, y ratificado en la Sociedad Parques del Río, en que participan EPM, el Metro e ISA. La obra tiene origen en estudios de los años cuarenta, renovados en los años noventa y afianzados en el proyecto que la ciudad aprobó tras discusiones en escenarios electorales, de planificación del desarrollo y de control político y ciudadano. 


Parques del Río es respuesta integral a graves problemas del Valle de Aburrá. La carencia de espacios públicos con potencial integrador, definida como causa de inequidad y violencias, será paliada con la generación de 350.000 m2 de espacios comunes, cifra comparable con la lograda por Madrid, Santiago de Chile o Seúl gracias a proyectos semejantes. La explosiva urbanización de las laderas, con enormes costos ambientales, sociales y riesgos para la seguridad física, será enfrentada con los proyectos de renovación urbana impulsados desde el POT y que tienen como eje las posibilidades de los nuevos parques como puntos de encuentro urbano. Y el crimen ambiental con el río y sus quebradas, consecuencia de la urbanización, se resarce con un proyecto que los convierte en ejes de la gestión pública de los espacios, la movilidad y la urbanización integradora. 


El reconocimiento de las necesidades y de una propuesta dejada a medio camino a pesar de tener respaldo en la opinión calificada, inspiraron al equipo de Aníbal Gaviria a presentar el proyecto de transformación del río como un gran parque central del valle de Aburrá como una iniciativa que la ciudad debe realizar en el largo plazo. Desde la campaña a la Alcaldía, comenzaron los procesos de concepción, concertación, planificación y estructuración social, técnica y financiera, que permitieron diseñar las distintas etapas de construcción de la obra, gestión del paisajismo, y pedagogía social a fin de que los ciudadanos comprendan que ella, como en su momento lo hizo el Metro, invita a habitar la ciudad como lugar sin barreras ni rupturas, en el que todos los habitantes compartimos sus beneficios y convivimos como iguales en el espacio público. Dado que es una obra para todos, así traiga importantes beneficios económicos a los propietarios vecinos, se tomaron decisiones, aún discutibles, como la de no imponer contribución de valorización para cofinanciar el proyecto. Fruto de una cuidadosa planificación y del estricto seguimiento del alcalde, el vicealcalde y los secretarios y directores responsables, Parques del Río cerró el 2015 con cumplimiento pleno de sus metas financieras, técnicas y de cronograma, y con ahorros en recursos y tiempos suficientes para, como se hizo el 28 de diciembre, suscribir el contrato para la construcción de la segunda etapa. La meticulosa evaluación al proyecto demostró, hace poco más de tres meses, la viabilidad de entregar el tramo 1A en abril, iniciando obras del tramo 1B en mayo. 


Desde el pasado enero, Parques del Río enfrenta un intencionado frenazo que los vecinos a la obra sienten en el cronograma, pues las obras físicas y de paisajismo que debieran estar listas al final de esta semana se han aplazado, sin justificación confiable. La actual líder del proyecto, secretaria Luz Marina López Orozco, señaló a EL MUNDO que algunas decisiones sobre el soterrado “hace que nos extendamos hasta finales de junio para recibir el proyecto”. A la fecha no se conocen avances en la gestión cultural y social, necesaria para que el proyecto sea habitado por ciudadanos en ejercicio de sus potencialidades. Sobre el tramo 1B, el alcalde Gutiérrez indicó que sólo iniciaría en agosto, tres meses después de lo pactado en el contrato, para el que rigen todas las condiciones de todo documento legal de este tipo. Mientras aplaza, generando sobrecostos inconmensurables, desconfianzas y traumas, el actual Gobierno lanza globos, sin sustento documental o técnico, sobre dificultades financieras. Con ellos eleva la proclama particular de que la obra “no es prioridad”, posición del gobernante que se afianza en los titubeos de la ciudadanía, la falta de control de los concejales sobre decisiones que los comprometen y el complaciente silencio de los miembros de la Sociedad Parques del Río, en especial de quienes pueden reclamar que su inversión no sea puesta en riesgo: el Metro e ISA, dado que no es posible contar con la independencia de EPM.