Columnistas


Se alborotó el avispero. . .
Autor: Mariluz Uribe
12 de Abril de 2016


He escrito varias veces sobre la homosexualidad y otras variantes, pues es, son, algunas de las formas como se nace.

He escrito varias veces sobre la homosexualidad y otras variantes, pues es, son, algunas de las formas como se nace. Abramos un libro como el Manual de Fisiología Médica de William F. Ganong, Editorial Manual Moderno México, que estudiamos en la Facultad de Psicología de la Univ. Javeriana. Allí está la explicación, con acertados dibujos, del desarrollo del sistema sexual y reproductor, desde la concepción, hasta la duodécima semana del feto. Allí se muestra que todo feto es inicialmente femenino y sus órganos sexuales se van desarrollando en formas DIVERSAS, algunas de las cuales resultan femeninas y otras masculinas, habiendo también versiones intermedias, o que se pueden inclinar más hacia un lado o hacia otro.


Y vayan pues a “corregirle la plana a Dios”. Las cosas son como son y si unos genitales inducen a que guste un sexo u otro, ese instinto no se puede contradecir porque ahí sí se iría “contra natura” como se deleitan en decir. Porque la “Natura”, no es lo que uno quiera, sino lo que es, porque lo que es, ES. No hay vuelta de hoja. Si a una mujer le gustan instintivamente las mujeres y por presiones sociales o conveniencias tiene que resolver que le gustan los hombres, aunque no le gusten, no lo logrará y estará yendo contra su propia natura. ¿Sí o no? La palabra NATURA (latín) designa los procesos naturales que originan las cosas como son.


Ahora no salgamos con que hay alguna referencia a esto en la Biblia. Y tampoco digamos que sabemos quiénes fueron los autores de la Biblia, A.T., pues creo que cuando Dios “hizo el mundo” no había gente mirando, y mucho menos escribiendo!


He intentado aclarar algo sobre “matrimonio homosexual” causa del alboroto actual, y de presentar la mayor información posible, pero según lo escuchado estos días en los noticieros, será necesario llenar los vacíos de información:


Recordar que matrimonio significa “cuidado de la madre”, de mater: madre, y moneo, de monere: cuidar, atender, en latín. Así que si esta unión se va a dar entre personas del mismo sexo, donde por lo menos en la mitad de los casos no habrá una madre biológica, convendría decir fratrimonio (cuidado entre hermanos) para que dejen de escandalizarse los que se llaman “religiosos”, que a lo mejor ni han tenido tiempo de estudiar, con el advenimiento del “stress” y de la ignorancia perpetua.


Recordemos pues que el Fratrimonio existió en nuestra iglesia hasta el siglo XII. Ejemplo son los santos Sergio y Baco, Cosme y Damián. A este respecto sugiero ver por aquí mi artículo de junio 24, 2013: “Fratrimonio”.


Y recordar que la palabra homosexual no ha existido siempre como algunos creen, sobre todo cuando se piensa en David y Jonatán, sino que la inventó el austríaco Kertbeny en el siglo XIX y que la popularizó Krafft-Ebing en su obra.


¿Y quién fue el que quiso explicar el otro día - y no pudo- la razón de que los hombres tuvieran tetillas? 


Ah, y aplausos para mi amigo el abogado Rincón Perfetti, por su intervención en la TV por RCN la noche del 8 de abril.


*Psicóloga PUJ y Filóloga UdeA