Columnistas


Le creo y felicito al gobernador
Autor: Bernardo Trujillo Calle
9 de Abril de 2016


Le escuché al señor gobernador Luis Pérez Gutiérrez que rescataría el Ferrocarril de Amagá (así se ha llamado) que fue orgullo de Antioquia y tiene aún como en su época devotos que lo vivieron, lo disfrutaron y lo recuerdan con un tanto de nostalgia.

Le escuché al señor gobernador Luis Pérez Gutiérrez que rescataría el Ferrocarril de Amagá (así se ha llamado) que fue orgullo de Antioquia y tiene aún como en su época devotos que lo vivieron, lo disfrutaron y lo recuerdan con un tanto de nostalgia. Yo no he podido entender por qué un mandatariocon su capacidad de interpretar los hechos con la sindéresis normal fue la razón para que un día cualquiera decidiera terminarlo causándole a buena parte de los habitantes del suroeste antioqueño, especialmente pero también del departamento y del país, el daño inútil que de esa absurda decisión administrativa se derivó y que todavía quienes fuimos sus afortunados usufructuarios lamentamos.


La determinación del doctor Luis Pérez Gutiérrez de poner a rodar esas máquinas, viejas y nuevas, sería una de sus mejores obras que a él creativo y buen administrador, va a acumularle puntos significativos a los muchos que ya tiene en su hoja de vida de servidor público.


Creo que fue el presidente Belisario Betancur, amagaceño por demás, el que le dio el puntillazo final a esta obra magna de la ingeniería colombiana. Yo hubiera preferido que no él, sino otro cualquiera de nuestros mandatarios fuese el autor de semejante monstruosidad y me sorprende, por no decir que me duele, que precisamente el mayor de los créditos, Belisario Betancur del muy querido cuanto antiquísimo pueblo del suroeste, se haya echado encima ese cargo de conciencia que hoy, por fortuna, el actual gobernador con visión de presente y de futuro le devuelve a los antioqueños.


La historia del Ferrocarril de Antioquia (de Amagá) es una de esas historias que hicieron sacar pecho a sus legendarios ejecutores. Siempre que en Colombia se ha hecho el intento de enumerar las obras magnas que han engrandecido a los gobernantes que las acometieron, esta es una de las primeras. Primera por el buen suceso que constituyó en su momento y que ha perdurado en el tiempo y, primera, porque fue eje del desarrollo industrial a partir del cual Antioquia empezó su carrera de progreso que la ha puesto entre los primeros lugares de la estima nacional. Sin el carbón de Amagá y sin el ferrocarril que lo ha transportado a los hornos de la capital y de Caldas, otra sería la historia que se contara por estos lares. De todas maneras, ahora que el señor gobernador ha tocado el tema de este antiguo y muy querido ferrocarril que trae gratos recuerdos a quienes desde nuestra niñez lo disfrutamos y fuimos testigos de sus mejores momentos, el más vehemente de nuestros deseos es que no caiga en el olvido y que a la idea de su rescate, siga la acción como corresponde y como lo queremos los antioqueños, y por qué no, los colombianos sin excepción. El gobernador Pérez Gutiérrez no pudo darle a Antioquia una noticia mejor que esta de poner a rodar las máquinas y sus vagones de pasajeros y de carga del viejo y muy querido Ferrocarril de Amagá.


P.S:


Por qué, nos preguntamos, la oposición no puede ver en ningún acto oficial del Gobierno Nacional, nada que le satisfaga, que le llame a una reflexión positiva. La oposición por el solo prurito de oponerse a todo lo que tenga origen oficial y más si corresponde a la esfera del gobierno nacional, no es más que una ciega torpeza. Esto es inmadurez intelectual, niñería de persona que debería estar por encima de los episodios pasajeros que generan algún tipo de incomodidad.


Más cuando se está haciendo la oposición por un grupo de personajes de la vida nacional


 –expresidentes, senadores, gente curtida en la política diaria-. Hay que asimilar con objetividad los actos del gobierno y no ver en cada uno de ellos algo intrascendente que no merezca el reconocimiento ecuánime de la ciudadanía.