Editorial


El aire que nos ahoga
31 de Marzo de 2016


El Tranv韆 es otra obra que ratifica los beneficios que se obtienen de gestiones continuadas.

El acuerdo metropolitano para crear el pico y placa ambiental en los diez municipios del Valle de Aburrá es un hito en el proceso de integración subregional para asumir corresponsabilidades con el mejoramiento de la vida común, aprovechando a la unidad administrativa Área Metropolitana del Valle de Aburrá como punto de encuentro, y preferiblemente de mediación, entre miembros desiguales que constituyen la unidad territorial. Asimismo, el consenso que adopta para los diez municipios las restricciones en circulación que antes fueron sólo para Medellín materializa un primer compromiso de gestión ambiental coherente con el ecosistema que tiene como ejes las montañas circundantes y el río. Este acuerdo metropolitano debe ser inspirador para que los ciudadanos reconozcan y asuman su corresponsabilidad en la emisión de sustancias  contaminantes y, por supuesto, su control.


Esta mañana se da inicio a la operación comercial del tranvía de Ayacucho. Este subsistema es solución de espacio público, transporte -que alcanzará su máximo beneficio en equidad cuando operen los dos cables que lo complementan- y ambiental, gracias a su concepción, contratación, desarrollo y ejecución en un proceso continuado durante las alcaldías de Alonso Salazar, Aníbal Gaviria y Federico Gutiérrez. Con el alivio por la operación del tranvía llegan también el aumento de frecuencia de circulación de trenes del Metro y de buses de Metroplús, acciones que ratifican los beneficios que el Valle de Aburrá obtiene de los esfuerzos de más de cuatro lustros para culminar la construcción del Metro, consolidarlo como eje del sistema de movilidad y perseverar en el propósito de que los sistemas de transporte público y masivo sean movidos, preferiblemente, con energías limpias, como la eléctrica o el gas, afortunadamente adoptado para Metroplús.


La emergencia ambiental por el aumento de partículas contaminantes suspendidas en el aire ha sido agravada por el fenómeno de El Niño. Sus causas principales, en especial las partículas emitidas por vehículos movidos a gasolina y diésel, no desaparecerán con las lluvias. Por el contrario podrán permanecer y aumentar, haciendo que las deficiencias en salud pública y la economía que se asocian a la mala calidad del aire, crezcan sin control. La crisis de la salud es evidente en el aumento en veinte por ciento en consultas hospitalarias por personas aquejadas por síntomas respiratorios, muchos de estos pacientes llegan a tener riesgo vital. La economía regional, por su parte, sigue sufriendo las consecuencias de los cierres matutinos que desde el pasado 9 de marzo están aquejando al aeropuerto Olaya Herrera, mismos que han obligado a desvíos de pasajeros hacia el José María Córdova o, peor aún, a retrasos en vuelos regionales. 


Para Medellín y el valle de Aburrá es posible evitar que se repita esta crisis por mala calidad del aire. Aunque están prediseñados y tienen recursos locales para que se les desarrolle, el Gobierno Nacional sigue eludiendo sus responsabilidades, de ley, con la cofinanciación del cable a El Picacho y el sistema de movilidad masiva, por definir entre un tranvía o un monorriel, para reorganizar la movilidad del Corredor de la 80, uno de los lugares que mayor congestión tiene en la ciudad. Pero no sólo calla el Gobierno Nacional, la Administración del doctor Gutiérrez parece renuente a retomar los pasos para reorientar la movilidad por Parques del Río, a fin de que ella migre de carros particulares y motos, que hoy dominan la autopista, a un sistema de transporte masivo amigable ambientalmente, solución que complementaría el proyecto de transformación del eje de la ciudad como espacio sostenible para la vida ciudadana. La construcción de las soluciones ambientales para que el valle de Aburrá no se ahogue en el aire dañado, ha de reconocer también las posibilidades del Cinturón Verde Metropolitano como contenedor de la acelerada expansión urbana y generador de soluciones forestales que brinden oxígeno a este ecosistema enrarecido.