Columnistas

Billete de cien mil
31 de Marzo de 2016


“Requisito indispensable para aparecer en un billete debería ser, tener por lo menos 50 años de estar muerto, como lo fue durante todo nuestro siglo XIX y lo ha sido hasta la fecha”.

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Enrique Uribe Botero


Mucho han hablado conocedores del tema de las implicaciones que pueda tener para la economía la emisión del billete de cien mil pesos que entra en circulación. Como no conozco de economía, me refiero al diseño del billete, del que poco se ha dicho y  aunque en otro dominio distinto a la economía, también tiene trascendental relevancia.


Durante el siglo XIX y hasta finales del XX en nuestros billetes fueron protagonistas varios padres de la patria; Bolívar, Santander, Nariño, Caldas, Nuñez, Camilo Torres, José María Córdova, y una madre de la patria, Policarpa Salavarrieta, entre otros. Solamente hasta el año 1991 aparece una cara nueva, el científico José Celestino Mutis.  Lo siguió en 1.992 para conmemorar los quinientos años del encuentro de las dos culturas, un bello billete de $ 10.000.oo presidido por la imponente figura de una linda indígena Embera, billete que dicho sea de paso, duró muy poco en circulación, se dice que porque en el famoso robo de los veinticuatro mil millones de pesos que en efectivo se llevaron del Banco de la República de Valledupar a finales del año 1994, la mayor cuantía estaba representada en estos billetes y el comercio y la ciudadanía, se volvieron muy  reacios a recibirlos, temerosos de que se les vinculara con el ilícito. 


De ahí para adelante siguieron J. Eliecer Gaitán, Julio Garavito, José Asunción Silva y Jorge Isaacs. Ninguno de los anteriores con menos de 50 años de muerto. Sin duda hubo un despertar en el diseño de nuestros billetes, a partir de la última década del dos mil.


Ahora se nos presenta al expresidente Carlos Lleras Restrepo como protagonista del nuevo billete de cien mil pesos. Aclaro, soy liberal y convencido del enorme servicio que este gran patricio le dejó a Colombia, no obstante, no me parece que una figura política tan vigente, al punto de tener herederos cercanos en la política activa nacional, sea merecedor hoy, de un lugar en nuestra numismática. Requisito indispensable para aparecer en un billete debería ser, tener por lo menos 50 años de estar muerto, como lo fue durante todo nuestro siglo XIX y lo ha sido hasta la fecha, y, de preferencia un colombiano de profesión diferente a la de estadista,  ya ese camino se recorrió en todo el siglo XIX y nueve décadas del XX.


La numismática cuenta “el hombre, sus ideas dominantes y por lo mismo revelan el carácter, las costumbres y las vicisitudes históricas que tales monumentos nos dejaron”; para ello, hay más que  políticos en Colombia.


En esta historia, la anécdota es que el contenido del billete no fue definido por expertos en numismática o por concurso a cargo del Banco de la República, como lo ha sido históricamente, sino por el Congreso de la República. Conociendo la inclinación que tienen nuestros políticos para legislar en beneficio propio, antes que en el interés general, no deja de preocupar que amparados en las funciones constitucionales que tiene el Congreso: “elaborar, interpretar, reformar y derogar las Leyes”, podrían sentirse cada vez más facultados para definir los contenidos de un billete, y comiencen a hacer parte destacada en nuestra numismática los líderes de los partidos políticos colombianos.


Otro dato simpático sobre este billete y es que no es el primero que se relaciona con el apellido Lleras. En 1946 circuló un billete de un peso que el Banco de la República por la crisis económica del momento, partió por la mitad, dándole el valor de cincuenta centavos. Fue conocido en las calles con el nombre de “Lleritas.” Su popular mote no se debió a Carlos Lleras como se pudiera deducir por la estatura del ex presidente. Se llamó así porque se puso en circulación durante la administración de Alberto Lleras C. Es hoy muy apreciado por los coleccionistas y por ser el de menor valor en el mercado, tuvo la suerte de pasar por los bolsillos de todos, toditos, todos los colombianos, de ahí gran parte de su simpatía. Lo contrario sucederá con el que hoy ilustra su primo Carlos Lleras Restrepo. Sólo lo utilizarán las élites económicas.




Comentarios
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Enrique
2016/04/04 09:43:44 am
Acepto los términos y condiciones. Gracias.