Columnistas

Barba Jacob: una evocación del dolor
Autor: Abelardo Ospina López
31 de Marzo de 2016


“La obra es recuento de su vida, una evocación del dolor que lo llevaría a la tumba, de placeres licenciosos o de enfermedad en las entrañas”.

Para el Suplemento de El Colombiano de 17/VI/1949, escribió Carlos Jiménez G, “Acercamiento a Barba Jacob”, trabajo al que nos acercamos para recordar al poeta de estas tierras y, leímos: “Barba Jacob fue artista del verso y sin necesidad de trasnocharse en ‘cacería de vocablos’ o de rimas novedosas, su verso era armónico, cadencioso, digno de ser el eco de amargas lamentaciones. Fuera del gran encanto que lo caracterizaba, nadie ha sido más humano que él, como lo resalta en su lírica: un gran dolor incógnito vibraba por su acento: fue sabio en sus abismos…”. No vivió, sino que dejó su vida con sinceridad espontánea y fácil…


No existe autor que, como él, haya tenido identidad entre la vida y su obra: hay en ella el temblor de la carne y el estremecimiento del espíritu entre la duda, el alarido y el amor a la muerte, es real, sacado del vivir cuotidiano y de la experiencia hasta exclamar: “He vivido con alma, con sangre, con nervios, con músculos y voy al olvido.”


La obra es recuento de su vida, una evocación del dolor que lo llevaría a la tumba, de placeres licenciosos o de enfermedad en las entrañas, sin remedio, en la tristeza de quien sólo tiene su carne para redimir y la pluma para maldecir el destino en imprecaciones sin fin. En cartas, se queja de la escasez y poco ingreso de recursos para sostenerse vertical. En una de sus esquelas, dijo: “es injusto que imbéciles tengan fortuna y bienestar y yo esté hambriento en tierra de Martí”.


Hace “unos” treinta años, pasamos por lares donde nació el poeta: el parque principal, el templo, hoteles, locales comerciales, bancos, oficinas de la administración municipal y claro, elocuente monumento a Barba Jacob y estatua de Simón Bolívar. Santa Rosa de Osos es centro de desarrollo, armónico y equilibrado, promotor de servicios culturales en la municipalidad que goza de  “administración moderna, eficiente y competitiva”.


“Barba Jacob, cual lo escribió el columnista citado, se enfrentó cara a cara a su dolor y supo cristalizarlo en su poesía: poeta conmovedor, varonil. Nunca se había registrado una poesía más honda, más impetuosa y desolada que la suya”. Poeta rebelde contra la ignorancia y la injusticia…El literato mexicano Alfonso Junco, lo recordaba así: “…evocaba las gentes y las cosas sencillas de su infancia y las revestía de turbadora fascinación. La música de las ideas y la anécdota cotidiana, lo simple y puro igual que lo aventurado y tempestuoso, seducían su espíritu y eran asunto de prodigio en su lengua”.


Nació el bardo el 29 julio de 1883, en nuestra Santa Rosa de Osos. Imaginativo y soñador él.  Reclutado para “la guerra de los mil días,” entró a servir como soldado de la Patria. Con todo, fue reputado por los más conspicuos valores de la poesía en el continente, como escritor insigne y notable pedagogo y educador. Su poesía jamás dejará de conmovernos. La llama irradia luz y el poeta, al mundo, con la belleza que descubre y canta. 


“Y era una llama al viento...”.