Columnistas


Amenaza real
Autor: Jorge Mej韆 Martinez
30 de Marzo de 2016


No hubo acuerdo final el 23 de marzo. Fue el 鷑ico lunar en la avalancha de buenas noticias recibidas en los 鷏timos d韆s desde La Habana. Lo de Obama fue impresionante.

jorgemejiama@gmail.com


No hubo acuerdo final el 23 de marzo. Fue el único lunar en la avalancha de buenas noticias recibidas en los últimos días desde La Habana. Lo de Obama fue impresionante. Escuchar al Presidente afro de los EEUU, delante de la cúpula del gobierno y del Partido Comunista de Cuba, con un tono amistoso pero firme, destacar las bondades de permitir las diferencias y los pluralismos políticos, sociales y económicos, como la esencia filosófica del ejercicio democrático y ruta para la prosperidad, congratula a los millones de admiradores del mandatario gringo, sin dejar de mencionar su expectativa con la posibilidad de la paz para Colombia, al mismo tiempo que sentó a su Secretario de Estado, John Kerry, con los negociadores del gobierno nuestro y las Farc, reunión “impensable” para Timochenko. 


La otra fuente de información alucinante desde la Habana provino del concierto, también “impensable” hace muy poco, de la otoñal agrupación rockera de los Rolling Stones. Sin cobrar un solo peso por la asistencia de medio millón de personas, el mensaje fue de simpatía con los procesos transformadores que actualmente ocurren en la isla, lentos y casi imperceptibles, pero ciertos. Obama alcanzó a decir que los cambios son bienvenidos y saludables. Hierven en Cuba y en el hemisferio. En el mismo país del norte un candidato socialista compite con tenacidad y audaz discurso la nominación del Partido Demócrata a la Presidencia. Ya es exitoso, aunque pierda.


Pero volvamos a lo nuestro. Una razón para que los colombianos no hubiésemos brincado de alegría con la rúbrica de un acuerdo final, es el miedo de los miembros de las Farc ante una posible arremetida del neoparamilitarismo. Amenaza real, hoy incontrolable por parte del Gobierno Nacional. Todavía está muy fresca en la memoria la tragedia de la Unión Patriótica, la de jefes liberales como Luis Carlos Galán o Guadalupe Salcedo, y más allá la de personajes reformistas como Rafael Uribe Uribe. 


Lo primero es que el Gobierno reconozca la connotación paramilitar de la mayoría de las estructuras criminales, con presencia en todo el territorio nacional, compuestas en un alto porcentaje por miembros desmovilizados, pero no reinsertados, de las desaparecidas Auc, cuyos mandos medios conocían los vericuetos del negocio de las drogas, la minería ilegal y registraban en sus catálogos de auxiliadores, en alto número, a miembros de la fuerza pública o la Fiscalía y a uno que otro político o gobernante en ejercicio. 


Y lo segundo es que se prendan todas las alarmas porque el aniquilamiento puede estar en marcha. Según El Tiempo de este anterior domingo: asesinatos de líderes sociales aumentaron 35%. Se pasó de 78 en 2014 a 105 casos en 2015. Desde 2010 vienen en ascenso los ataques contra líderes políticos vinculados a la izquierda y a la lucha por la tierra. Antioquia es el departamento más “riesgoso”. La decisión de la delincuencia organizada de cruzar un palo en la rueda al proceso de la paz en Colombia (para desestabilizar o forzar una negociación) la pudimos constatar este domingo con el asesinato de tres policías en Cartagena, como respuesta de los urabeños a los golpes recibidos, según la misma policía. El miedo no tiene pantalones, así sean los camuflados de las Farc.