Columnistas


Los parques educativos de Antioquia: de edificio a territorio
Autor: Carlos Arturo Soto Lombana
22 de Marzo de 2016


La reciente polémica entre la casa editorial de El Colombiano y la Secretaría de Educación de Antioquia en torno a los parques educativos permite traer a discusión un debate sobre los conceptos de edificio y territorio propuesto.

La reciente polémica entre la casa editorial de El Colombiano y la Secretaría de Educación de Antioquia en torno a los parques educativos permite traer a discusión un debate sobre los conceptos de edificio y territorio propuesto por la nueva museología, corriente que se inspira en los desarrollos de las pedagogías críticas.


En el caso de los museos las perspectivas críticas en educación dan un fuerte énfasis a que estas instituciones deben pasar de tener como centro de interés el patrimonio que alojan, para centrarse en los  programas educativos y culturales que ofrecen a sus audiencias; en esta perspectiva el patrimonio no es el fin a alcanzar sino el medio para lograr la comunicación y la transformación social de sus públicos. De igual manera, el lugar físico o edificio que alberga al patrimonio en el museo, se expande al concepto de territorio como espacio de interacción entre el museo y sus audiencias. De esta manera todo museo independiente de su área temática de interés patrimonial (artes, historia, ciencia, antropología, etc.) se define como “contemporáneo” en la medida que ha logrado transcender sus colecciones para centrarse en su finalidad educativa-formativa y cultural, y logra ampliar su radio de influencia social, científica y cultural más allá de las fronteras de su edificio.


Atendiendo a lo anterior considero que el actual secretario de Educación, Néstor David Restrepo Bonnet, ha puesto la atención en un asunto que no es de poca monta para la proyección e impacto de los parques educativos, al considerar que: “la intención siempre ha sido articular estas dotaciones como ecosistema de innovación, que no se reduce al accionar físico en estos lugares, sino que busca fomentar procesos de formación e intercambio de saberes en diferentes escenarios como colegios, casas de la cultura, administraciones locales, entre otros, incluyendo los propios parques y ciudadelas.”


En realidad el punto de la polémica no está propiamente en que si van o no los parques educativos, sino en cuál es el enfoque conceptual que se adoptará para ponerlos en práctica. Coincido con el Secretario de Educación en considerar la necesidad de ampliar el impacto de los programas y proyectos que se implementen en los parques educativos a una zona de mayor influencia que la de su propio edificio, lo que permitirá cubrir un espacio territorial más allá del casco urbano municipal y de esta manera llegar a rincones lejanos ubicados en los corregimientos y veredas de los municipios en donde se han construido estás importantes infraestructuras.


Mirar los parques educativos desde una perspectiva crítica de la educación permite dar un sentido transformar a la misión de estas infraestructuras; no obstante, para que esta finalidad transformadora se desarrollé es importante dotar a los parques educativos con personal idóneo, instrumentos conceptuales y metodológicos y recursos financieros para hacer viable los programas y proyectos con la comunidad. Mirado en esta perspectiva se hace importante que los municipios logren acceder a recursos públicos y privados que les permitan contar con una amplia y variada agenda educativa y cultural conectada con los intereses y necesidades de la comunidad. 


Experiencias de sostenibilidad financiera de instituciones como los museos y centros interactivos de las ciudades, que reciben aportes del sector empresarial y recursos oficiales para desarrollar programas y proyectos de impacto social y educativo se deben poner en práctica en los diferentes municipios en donde están los parques educativos.


Más allá de convertir el tema de los parques educativo en una discusión política, se trata de una oportunidad para poner en práctica visiones transformadoras sobre la sociedad, en donde las pedagogías críticas pueden hacer grandes aportes.