Política

Preparing the post-conflict
Preparando el posconflicto
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
19 de Marzo de 2016


Los conservadores en Antioquia otean la siguiente fase que seguirá a la firma de un acuerdo de paz con las Farc.



El legislador antioqueño Nicolás Albeiro Echeverry promovió un foro en Medellín para llamar la atención de los partidos políticos para que se preparen para el posconflicto.

El paso menos difícil es la firma de un proceso de paz con las Farc y entender que con ese acuerdo no se logra la paz, sino que lo importante es lo que viene después, como es preparar, construir y cumplir los compromisos para que haya un verdadero  posconflicto en todos los territorios colombianos.


Esa visión y recomendación fue uno de los aportes que dejó un reciente foro en Medellín sobre cómo consolidar el posconflicto tras la desaparición violenta de las Farc y como nuevo actor político.


Es la primera vez que en la ciudad un partido político, el Conservador, desarrolla un ejercicio académico para mirar cómo sería Colombia tras la integración de las Farc a la vida civil y el rol que deben cumplir los partidos políticos en el posconflicto y ante esos nuevos actores.


Se trató de una propuesta coordinada por el representante a la Cámara, Nicolás Albeiro Echeverry Alvarán, que contó con la contribución de varios expertos que debatieron los retos que el posconflicto le impone a la sociedad colombiana.


“Fue un verdadero ejercicio académico en una actividad en la que el Partido es líder: el estudio del posconflicto. En el certamen se entregaron elementos sobre la autonomía territorial y la gobernanza con nuevos actores que tendrán una participación política efectiva en el fortalecimiento de la paz acordada en La Habana”, expresó el legislador.


¿Qué aportó el profesor Albeiro Pulgarín para entender cómo sería un posconflicto en Colombia?


Su exposición en el foro se centró en todo lo que se relaciona con el desarrollo constitucional y la parte histórica que nos ha entregado un saldo pedagógico de la Constitución del 91.


Con ello se mostró claramente, que todos los puntos a discutir en la agenda nacional, están amparados por un artículo de la Constitución, lo que de una u otra manera da una explicación a obviarse el plebiscito o la refrendación del proceso hacia el posconflicto, como es el que la paz es inherente a todos los colombianos.


Eso no necesita que el país se gaste 180.000 millones de pesos para decirlo. 


Como también el respeto por la vida, la atención prioritaria del agro, la participación en política, la misma justicia transicional, la búsqueda de mecanismos civilizados de negociación de conflictos.


Todo esto ya está consignado en el gran acuerdo político de 1991.


 Y el exguerrillero León Valencia ¿cómo vio la posibilidad de un posconflicto?


Impactante el testimonio de León Valencia, quien reconoció en su padre un origen conservador y también que una persona de esas características reconozca que su origen fue godo y que su nombre se lo puso su padre inspirado en el presidente Guillermo León Valencia, como el jefe de Estado que en ese entonces fue denominado el presidente de la paz.


Lo que expuso fue casi un pedir perdón, puesto que calificó a esta guerra como absurda, que él estuvo en la guerra y que se equivocó.


Formuló un llamamiento al Eln a que retome el camino y no se equivoque arreciando la guerra para negociar, porque los tiempos han cambiado y la situación cada día es más evidente del mandato y el querer ciudadano.


Concejales conservadores antioqueños recibieron una fuerte inducción e información sobre el proceso de paz.


¿Y él prefiere una democracia aunque imperfecta, que el camino del dolor y la guerra?


El cree que la salida es la democracia y la participación política.


Ahora, ¿cómo se vislumbró en ese ejercicio académico un camino hacia el posconflicto?


En los estudios y en la investigación que se presentó sobre la relación que hay de la guerra con la pobreza en los municipios, sin que la pobreza sea la justificación para los conflictos y de la guerra.


Pero hay una inmensa similitud entre donde hay conflictos con el atraso en vías terciarias, con el atraso en la educación, con la descentralización y la no llegada del Estado, lo que permite recalcar la frase de que “aún hay más territorio que Estado” y que ese abandono es lo que hay que señalar para poder, en los términos del posconflicto, entrar a remediar.


También tener muy en cuenta la historia de los diferentes procesos de paz en Colombia y la historia de no haberlos hecho bien, además de la  diferencia con el actual.


¿Cómo analizaron la confianza de los colombianos en el proceso de negociaciones hacia el posconflicto?


Lo que uno puede decir, como elemento importante, es que hay un asomo de confianza en los negociadores.


Esa negociación se hizo con unos principios, que no podemos olvidar, sobre que nada hay acordado hasta que todo esté acordado.


También el principio que se acordó de la confidencialidad, como un principio sustancial, el reconocimiento de las víctimas, la comisión de la verdad en la que muchos tienen miedo, el tema de la participación en política como una salida negociada y la dejación de las armas.


A diferencia de otros procesos uno diría que hoy hay un proceso que tiene negociadores, garantes, comunidad internacional, que tiene comunidad y veeduría internacional. Hasta ahí podríamos tener un grado de confianza.


Si uno estudia todos los diferentes conflictos  que ha habido en el mundo y otras guerras, que son aproximadamente 14.650, una verdadera pandemia mundial, ningún proceso de paz se ha logrado de la noche a la mañana y el tiempo de duración menor ha sido entre ocho y diez años.


Pero creo que la otra parte ha sido torpe, las Farc han perdido confianza en la sociedad, no ha mandado mensajes positivos, cuando hoy tenemos unos ciudadanos más informados, más calificados y cualificados, el acceso a la internet está más democratizado y los colombianos, a diferencia de otras guerras, asumen un papel más protagónico en las discusiones.


¿Qué se está haciendo en Antioquia hacia un escenario de posconflicto?


En el foro contamos con la presencia de Luis Guillermo Pardo, quien será el gerente de Paz seccional, quien expuso la política del Gobierno Departamental hacia ese escenario, complementada con los planteamientos del director de Planeación,  Carlos Mario Montoya, quien presentó los ejes del plan de desarrollo, todos atravesados por la línea del posconflicto.


Esto demuestra que el Departamento se viene preparando para incorporar ese rol y de esa forma   responder con la oferta pública para prepararse desde las diferentes instancias e instituciones y poder hacer de vehículo hacia los territorios de políticas de Estado que incluyan los acuerdos. 


¿Y su Partido Conservador cómo está para enfrentar el desafío del posconflicto?


La presencia de David Barguil en el foro fue un espaldarazo de apoyo. Conversó con los concejales conservadores de Antioquia, una colectividad que ha mandado mensajes equivocados, un partido que tiene divisiones muy arraigadas.


Está la oposición de Marta Ramírez a Santos, la injerencia del expresidente Andrés Pastrana que arreció contra el proceso de paz, está la fuerza de los senadores en cuanto a su participación activa en el Gobierno y la necesidad que tiene el Gobierno Nacional de mantenerlos coaligados y la no despreciable presencia de 28 representantes a la Cámara, once de ellos que respaldamos a Santos.


Todo esto muestra un panorama con bloques de poder y de influencia en la opinión que le imposibilita al presidente del partido mostrar una unidad de criterio y mostrar un partido timoneado con ideología y con coherencia porque cada vez esos bloques muestran una fuerza que se desdibuja y se sale de las manos.


Todo esto ha hecho demasiado daño, probablemente no es sólo de los conservadores y no es ajeno a las otras vertientes políticas en el país, pero dentro de nuestro partido se ha afianzado por esos elementos de división Senado – Cámara, opinión y Directorio Nacional.


Todo lo anterior sumado a que se han retrasado mucho los temas de la elección popular, de la democracia interna y del trabajo del partido que de una y otra manera desgasta y va deslegitimando en cada elección el poder del partido.


La dirigencia conservadora comenzó a vislumbrar una Colombia en posconflicto.


¿Parece que al Partido Conservador le hace falta un proceso de paz?


Yo creo que mejor dentro de la política, lo importante es que aquí se muestra la necesidad de tener puntos de vista claros para enfrentar lo que viene.


Con lo anterior quiero decir que vimos a las Farc haciendo pedagogía con armas, a la prensa reclamando el debido derecho a conocer, pero dentro de los que operamos la democracia unas encuestas de desprestigio con un porcentaje muy alto y una desligitimación en la masa muy fuerte y esas serán las personas que nos tocará enfrentar en democracia como nuevos actores que vendrán con todo el populismo y con toda la carga.


Bueno, ¿cuál puede ser una conclusión del foro sobre el posconflicto?


Que el proceso genera un cese el fuego bilateral que se acuerda con las Farc, pero que de ahí a que baje la agenda y a que se acople la estructura del Estado para que llegue a los territorios y poder tener un proceso de paz perfecto o por lo menos acercarlos a lo que se requiere, falta mucha agua por correr.


El paso menos difícil es el del acuerdo, después es cómo van a verse esas zonas, cómo se va recibir la apertura a la democracia, porque hay ciudadanos con dolor, hay enemigos como el narcotráfico, hay delincuencia común organizada, hay otra guerrilla con una estrategia equivocada de lucha buscando la negociación.


Entonces, es importante saber lo que está pasando en La Habana, entender que con la firma no se encuentra la paz, pero se da el primer paso para que la guerrilla más difícil de combatir se integre y de ahí para adelante construir.


Seria muy irresponsable que un partido no asumiera ese rol y ese papel de mirar y prepararse para el posconflicto colombiano.



En los territorios

Según el congresista, 126 concejales y 350 dirigentes antioqueños del Partido Conservador cuentan ahora y tras el foro de Medellín, con información y formación que les permita asumir sus planes de desarrollo y sus políticas públicas acordes con las necesidades de un proceso de paz que debe ser consolidado desde los territorios. 


Recalcó que esos líderes de su partido jugarán un papel preponderante para sus municipios, para el Departamento y para el país en la etapa de posconflicto.


A ellos se les entregaron argumentos de planeación y pudieron entender el papel que debe desempeñar el Partido Conservador en el posconflicto, conocer sus realidades y posibilidades, el rol de los concejales como actores externos y sujetos de reparación colectiva, el contexto histórico y sociológico del conflicto y la paz en Colombia.


“Ad portas de la firma del acuerdo de paz, al país le hace falta pedagogía suficiente para que la sociedad participe a conciencia en su refrendación vía plebiscito y asuma los retos que el posconflicto le impone”, precisó el congresista conservador.