Columnistas


¿Perdió el norte?
Autor: Alberto Maya Restrepo
29 de Febrero de 2016


La Cruz Roja Colombiana realiza cada año lo que llama el Día de la Banderita. Oportunidad para recolectar dinero con el fin de sostener su actividad.

La Cruz Roja Colombiana realiza cada año lo que llama el Día de la Banderita. Oportunidad para recolectar dinero con el fin de sostener su actividad. En esa tarea colaboran gratuita y voluntariamente muchas personas de bien, a quienes se las ve ese día con mucho afán y abnegación en las calles, en centros comerciales, aparte de lo que a más alto nivel se pide a industrias, bancos, etc.


Con lo sucedido en La Guajira (corregimiento el Conejo) con las Farc, gracias a permisos secretos, a tolerancia y a despeje del gobierno, la Cruz Roja, según escuché a un vocero oficial de esa institución, se encargó de transportar a los guerrilleros a ese evento, cosa que hizo porque “hubo solicitud de las dos partes”. Ese mismo vocero en esa oportunidad (algunos días después de los hechos en Conejo) informó que los de las Farc aun continuaban por la zona, o sea que el territorio que se les “despejó” de policía y ejército fue de varios kilómetros cuadrados. Además, Santos, aparentando molestia y sorpresa, les dijo a los farquianos que regresaran de inmediato a Cuba, orden no acatada tan perentoriamente. Se ríen de Santos.


Una cosa es el problema de Santos para que “explique” sin mentiras qué está pasando, pues cada vez vemos más cerca el gobierno de las Farc y por eso a veces pienso que con el Eln no se han iniciado diálogos porque: 1- los hechos sanguinarios de ese grupo no dan pie a ello y 2- Santos ya no sabría si ese nuevo proceso de conversaciones debe adelantase con él y sus delegados o con las Farc, quienes como que desde ya hacen lo que quieren en el país.


Otra cosa es ver a la Cruz Roja transportando guerrilleros sanos, robustos, fuertes. Tal vez el transportador no sabía a qué irían los de las Farc, pero no entiendo que, cuando por los hechos sí supieron a qué fueron, diga que espera acuerdo de las partes para volverlos a transportar. Es decir, ¿la Cruz Roja es una empresa de transporte que, quién sabe por cuánta plata, está para movilizar guerrilleros activistas en helicópteros que llevan la emblemática cruz roja en sus costados? ¿Qué es eso? ¿Para eso, además, es la plata que se pide el Día de la Banderita? ¿Acaso en el país y en muchas partes del mundo no se necesita la presencia de la Cruz Roja humanitaria para ayudar a desplazados, a emigrantes, a víctimas de bombardeos, etc.? La Cruz Roja, en ese caso, ¿perdió el norte? ¿No se les ocurrió en ese organismo internacional pensar que los helicópteros destinados a mover guerrilleros sanos mejor habrían podido llevar a centros asistenciales a tantos niños que en La Guajira, en el Chocó y en otros lugares del país mueren por falta de atención médica, dado que viven muy lejos de donde los pueden auxiliar? ¿Lo que se recoge el Día de la Banderita es, al final, dinero que va también a solucionar problemas logísticos de la guerrilla? Es el colmo. Si obrando de esa manera la Cruz Roja perdió el norte, para el próximo Día de la Banderita van a tener que explicarnos mucho antes de extendernos el tarrito para depositar dinero.


P.S. 1- ¿Santos también perdió el norte al autorizar a los guerrilleros para que fueran a La Guajira y sin que los “estorbaran” ejército y policía y sin informar al alcalde de la reunión? ¿O será que el norte lo tiene claro y los colombianos somos quienes no sabemos para dónde trata de llevarnos? Parece que Santos no puede controlar a unos pocos de las Farc que hay en La Habana, así que ¿cómo va a controlar a 8.000 o más guerrilleros? Además, antes de lo de La Guajira en otros lugares del país se habían dado eventos similares. Santos arrodillado a la voluntad de las Farc.


P.S. 2- El presidente del Senado, señor Velasco, dijo que si nos habíamos sorprendido con lo de Reficar, esperáramos lo que se destapará, en sobrecostos, en una planta de alcohol que se hace en los Llanos Orientales. La cifra, dijo, podría ser de un billón de pesos, en algo que pudo haber costado unos 200.000 millones de pesos. Que el gobierno entienda que acabar con la corrupción rinde más que una reforma tributaria.