Política

William Jaramillo: a politician to imitate
William Jaramillo: un político ejemplar
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
27 de Febrero de 2016


Crónica de las ejecutorias en vida de este dirigente antioqueño y que son ejemplo para las personas que proyectan ser políticos.



Típica estampa personal de William Jaramillo Gómez.

Quince años después de su muerte, la mejor y práctica forma de recordar a William Jaramillo Gómez es imitar la herencia y los ejemplos que dejó como dirigente político.


El político y abogado yolombino, del más puro jaramillismo liberal, Jairo Gallego Berrío, una de las personas que siempre estuvo cerca de la obra humana de ese gran antioqueño, afirma con énfasis y entusiasmo que es un referente del deber ser del político por sus grandes ejecutorias demostradas en los cargos, tanto del sector privado como público. Fue un excelente orador, un hombre fogoso, el legislador de sonados debates en el Congreso, frentero y regio.


En su concepto, William Jaramillo será siempre reconocido por su probidad, honestidad, transparencia, el hombre ético y diáfano, defensor de los débiles, lo que quedó probado con los debates a los emporios económicos que birlaban los ahorros de las viudas, los jubilados y de aquellos que soñaron vivir de sus ahorritos.


Jaramillo Gómez le hablaba a su electorado mirándolo a los ojos, no existía picardía en su verbo, era franco a toda costa.


Su legado también fue su laboriosidad y entrega a su pueblo, trabajaba por él sin esperar contraprestaciones.


A pesar de su origen de alta alcurnia y de poder económico, no aumentó su patrimonio con la política.


Sus orígenes 


Un 27 de febrero, hoy hace quince años, dejó de vivir William Jaramillo Gómez, quien había nacido en Medellín en 1935, en el hogar del médico conservador Joaquín Jaramillo, del municipio de San Vicente, y Marina Gómez, una yolombina proveniente de familia liberal.


Con enorme nostalgia Gallego Berrío comienza a rememorar vivencias, anécdotas, enseñanzas y múltiples episodios secuenciales en los 66 años de vida del gran político liberal.


Cómo no recordar, dice, que fue un basquetbolista excepcional a pesar de su estatura y un tenismesista que compitió en el ámbito nacional.


También su faceta como amante de la música. Y hoy parece verlo muy joven disfrutando de sus vacaciones en las fincas de la familia en Maceo, de donde salía a visitar a sus abuelos en Yolombó y allí se divertía contratando el conjunto Arroyave, de reconocida calidad en el departamento y a quienes les hacía sonar bambucos, boleros y alegres pasodobles.


Se graduó en la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la UPB, donde construyó lazos de amistad con el exministro Gilberto Echeverri Mejía, el empresario  conservador Augusto López Valencia, quien siempre  apoyó con aportes económicos sus campañas políticas, y con Juan Gómez Martínez, uno de los dueños de El Colombiano, amistad, que según percibió Jairo Gallego, se deterioró cuando el periodista azul ganó las elecciones para la Alcaldía de Medellín y reemplazó a William Jaramillo, quien fue el último alcalde por nombramiento en el Gobierno de Barco, entre  agosto de 1986 y mayo de 1988.


Recién egresado de la universidad incursionó en el sector privado como directivo de Noel, fue profesor de Economía en la UPB y la U. de M.


Desde muy joven se destacó entre los de su generación e hizo carrera acelerada dentro del   Partido Liberal en Antioquia. Muy pronto llegó a ser secretario de su colectividad, cuando el presidente del Directorio Liberal de Antioquia  era Hernando Agudelo Villa, de donde nació una amistad inmejorable ya que tenían en común el dominio de los temas económicos de la Nación. Igualmente fue presidente de ese Directorio cuando Bernardo Guerra Serna no era liberal oficialista pues militaba en el MRL lopista.


Jaramillo Gómez se enfrentó al Directorio Liberal de Antioquia que para la época lo integraban personajes como Hernando Agudelo Villa, Diego Calle Restrepo, Fabio Echeverri Correa, Guillermo Gaviria Echeverri, entre otros, y pasó a conformar su propio Directorio, el Liberal Popular de Izquierda, junto a Evelio Ramírez Martínez, León Arango Paucar, Julián Pérez Medina, César Pérez García, Alberto Agudelo Solís, William White Ruiz, Henry Cardona, Norita González, Darío Betancur, John Vallejo Ríos, Rafael Auwad Zainette, Josué Ortiz.


Debutaron en las urnas obteniendo una votación significativa para elegir varios corporados, y se comenzaron a configurar las regiones donde fue fuerte el jaramillismo, como Ciudad Bolívar con Alberto Agudelo Solís; Caucasia con William White Ruiz, Guillermo Correa y Darío Valencia Villarreal; La Unión con Gustavo López; Arboletes con Nayib Manzur Cancino y Dormelina Coa A.; Cáceres con Humberto Buitrago Mustafá y Yolombó con Jairo Gallego Berrío y Horacio Velásquez Marín.


Con el tiempo se sumaron otras regiones con significantes cifras electorales. Así aparecieron municipios como Venecia con William Aguilar, El Retiro con Fernando Botero, Envigado con Rubén Darío López Zuluaga y Héctor Londoño Restrepo, Puerto Berrío con Luis Emilio Caro, Santa Bárbara con Pedro Nel Ospina Ospina y John Vallejo Ríos, Itagüí con Luis Carlos Palacio y los hermanos Montoya, San Roque con Gustavo Gómez Galeano, en Armenia, Gonzalo Vélez, San Vicente, Pacho Zuluaga Tobón, La Ceja con Carlos Julio Ramírez y Remedios con Javier Espinal.


Siempre fue un amigo del deporte.


El congresista


Su trayectoria como congresista fue ampliamente destacada y reconocida y aún retumba el eco sobre el debate contra el Grupo Gran Colombiano y las consecuencias para Jaime Michelsen Uribe.


Tampoco fueron de menor cuantía el control político a otros grupos financieros, y qué decir el debate conocido como “La maleta de Fonseca” que le costó la salida de la Alcaldía de Bogotá a Diego Pardo Koppel, en el Gobierno de Belisario Betancur, además del debate adelantado en el Senado junto a Federico Estrada Vélez contra el Ministro de Gobierno de Julio César Turbay por las francachelas, por decir lo menos, cuando fungía como gobernador de Antioquia, Rodrigo Uribe Echavarría, recalca Jairo Gallego.


Precisamente los senadores Jaramillo Gómez y Estrada Vélez formaron una alianza estratégica para protegerse de la aplanadora del Socio Bernardo Guerra y exigir presencia de sus respectivos directorios en la administración pública. Por ello comenzaron a participar en secretarías y entes descentralizados y a ello se debió la designación de Julio Gómez en Eade, como jaramillista, y a Néstor Hincapié, de secretario de Servicios Administrativos del Departamento, como federiquista. 


A Gallego Berrío lo sedujo las tesis de la izquierda liberal que promulgaba William Jaramillo, que fueron los parámetros ideológicos con los que se fundó el Directorio jaramillista.


Y también como si fuera hoy a su memoria regresan los recuerdos de las muy agradables tertulias en un bar de Palacé con Colombia. En ellas William Jaramillo compartía con grandes amigos como Evelio Ramírez Martínez y Miguel Zapata Restrepo.


Y también las repetidas invitaciones a almorzar que le hacía al antiguo Club Unión, a las que se unía el empresario Pacho Robles Echavarría, uno de sus grandes amigos a pesar de su militancia conservadora.


De ese grupo de amistades también hicieron parte León Arango Paucar y Alfonso Mora de La Hoz, además del aprecio y respeto que siempre albergó por don Fidel Cano, uno de los dueños del periódico El Espectador, y víctima de la violencia de los narcos. A William Jaramillo se le vio llorar su muerte, al igual que el fallecimiento de León Arango.


Muchos recuerdan aún el temple de sus columnas de prensa que aparecían los domingos en El Espectador. 


Trabajó en favor de las comunidades humildes.


Gran refuerzo


A mediados de la década de los ochenta el jaramillismo se reforzó con el ingreso de los amigos de José Prieto Mesa y su mano derecha Hildebrando Giraldo Parra.


Fue una excelente y oportuna adhesión, en primer lugar por el señorío y laboriosidad política de ese copioso grupo, trabajadores incansables de la política, fervientes defensores del liberalismo y leales a toda prueba.


Y en segundo lugar, por el debilitamiento que atravesaba el jaramillismo por la deserción de algunos líderes que querían beber de las mieles de la cosecha y del poder del Socio Guerra, y por los recelos que provocó la llegada de los prietistas.


Son anecdóticas las giras políticas de campaña en carros, sobre todo las del Bajo Cauca, en compañía de Pacho Robles. En el carro donde viajaban no podían faltar los vallenatos. Pero también le servían para descansar de sus largas lecturas de estudio y preparación para la responsabilidad asumida ante el Senado.


En las correrías por el Nordeste nunca faltaron el almuerzo o la comida en la casa de los Gallego Berrío, en Yolombó, donde disfrutaba comiendo sudado de oreja de cerdo y a veces mondongo.


Los discursos en la plaza pública era uno de sus mayores atractivos, por la fogosidad y oratoria que lo hacían inconfundible.


El jaramillismo fue una cantera que formaba políticos para que ingresaran al guerrismo. Fue el caso de Alberto Agudelo Solís, Nayib Manzur Cancino, César Pérez García, Teresita Mejía de Agudelo, Humberto Buitrago Mustafá, Doralba Barco y muchos etcéteras.


Siendo William Jaramillo alcalde de Medellín, un concejal guerrista solicitó a la Administración la relación de sus copartidarios declarados insubsistentes por el mandatario.


Jairo Gallego, quien fungía en esa época como jefe de personal, y con la ayuda del Departamento de Sistemas elaboraron cuadros y más cuadros que contenían cifras que relacionaban ingresos y egresos de funcionarios del Municipio de Medellín. El análisis fue voluminoso y se le dio respuesta al concejal, quien inconforme pidió claridad sobre la cantidad de guerristas retirados de la nómina municipal, a lo cual William Jaramillo contestó que él no tenía un “guerrómetro” para hacer esa medición. 


En el jaramillismo nacieron muchos líderes que alcanzaron el Congreso de la República. Entre ellos figuran en el Senado, Eugenio Prieto Soto, Evelio Ramírez Martínez, Luis Guillermo Vélez Trujillo, Alberto Agudelo Solís, Guillermo Gaviria Zapata, Piedad Córdoba, Germán Hoyos Giraldo, Gerardo Domínguez Giraldo, Luis Fernando Duque García, Horacio Jaramillo Bustamante. Y representantes a la Cámara como León Arango Paucar, William White Ruiz, Óscar Marín, León Darío Ramírez, Hildebrando Giraldo Parra, Mauro Bermúdez, Gonzalo Gaviria Correa, Gonzalo Vélez Parra y Alberto Naranjo Gallo.



Su muerte

Como ministro de Comunicaciones, William Jaramillo demostró, una vez más, cómo se manejaba con inteligencia y transparencia la cosa pública.


Modernizó el sector de las comunicaciones, adjudicó la telefonía móvil en presencia de las cámaras de televisión, presentó proyectos de leyes que fueron aprobados por el Congreso, iniciativas que estuvieron bajo la dirección del constitucionalista y hoy experto en servicios públicos domiciliarios Carlos Alberto Atehortúa Ríos.


Muchos eran los asuntos que ocupaban su atención en esa cartera, mientras en Antioquia estalló en dos fracciones su Directorio Liberal Departamental.


Una fue encabezada por José Prieto Mesa y Luis Guillermo Vélez Trujillo y la otra la dirigió Piedad Córdoba Ruiz. Cada fracción fue exitosa en las elecciones que sortearon.


Al retirarse del Ministerio, William Jaramillo aspiró de nuevo al Senado, con la mala suerte que ninguna de las dos vertientes apoyó su candidatura.


Al poco tiempo su salud comenzó a deteriorarse por un cáncer que le hizo sufrir por los dolores, según lamentó Jairo Gallego.


Cuando lo llamaba para infundirle ánimos, él respondía que “esta guerrilla interna me está matando”, lo que sucedió hoy hace quince años.