Columnistas


Un nuevo concejal: voluntad política, voluntad ciudadana
Autor: Alejandro Álvarez Vanegas
6 de Febrero de 2016


Daniel Carvalho se describe en su página de Facebook como “Urbanista, activista, gestor de proyectos arte+ciudad, BarraContenta. Concejal de Medellín”. Es, en mi opinión, un tipo sumamente inteligente pero a la vez sencillo.

Daniel Carvalho se describe en su página de Facebook como “Urbanista, activista, gestor de proyectos arte+ciudad, BarraContenta. Concejal de Medellín”. Es, en mi opinión, un tipo sumamente inteligente pero a la vez sencillo, alguien muy bien preparado técnicamente (ingeniero civil de la Universidad Eafit con maestría en urbanismo del Instituto Francés de Urbanismo) pero también de una gran sensibilidad artística. Y me consta que es un ser apasionado por su trabajo. Un trabajo que, de paso sea dicho, no es de esos que se basan únicamente en lo que dicen artículos académicos y libros para luego generar un resultado que se queda tristemente olvidado como un archivo del computador. No, el trabajo de Daniel utiliza la calle como fuente de información y sus resultados se ven allí mismo, en la calle, en los espacios que habitamos y recorremos.


Conocí a Carvalho hace unos cinco años a través de uno de mis mejores amigos y de inmediato encontré en él una historia inspiradora, tanto por sus ideas como por su trayectoria: era una persona que había estado por fuera del país y que, aunque vivía en lo que muchos llamarían que un sueño dorado (vivir en San Bartolomé,una isla francesa en medio del Caribe, y ganar en euros puede ser el sueño de muchos), había regresado a Medellín porque creía que aquí se pueden hacer muchas cosas buenas y que en Colombia sí hay gente con la que es posible trabajar por algo mejor.


Hace más de un año, al terminar mi maestría en Ciencias de sostenibilidad, regresé de Alemania. En la mayoría de los temas que se tocaron durate mis estudios se repetía, sin importar de qué área se tratara, que uno de los mayores retos en la búsqueda de la sostenibilidad del desarrollo es encontrar la voluntad política para promover enérgicamente medidas que sean no sólo económicamente viables o rentables, sino también responsables e inclusivas desde el punto de vista social, además de ambientalmente amigables y respetuosas. La razón por la que se ve con tanta frecuencia que hace falta voluntad política es porque es en las personas de la esfera política en quienes depositamos nuestra confianza y de quienes esperamos que velen y trabajen por el interés y el bienestar colectivo. Y claro, si vemos que estamos lejos de ser una sociedad justa y próspera, ¿a quién culpamos? La respuesta es simple: a esos que escogimos. Creo que es difícil negar que esto es así, que la clase política ha sido irresponsable aquí y en la Conchinchina, pero creo que el problema de fondo no es tanto la falta de voluntad política: es la falta de voluntad ciudadana. O mejor: la falta de voluntad política en la ciudadanía. 


La campaña de Daniel me entusiasmó porque vi en su discurso un fundamento académico fuerte (y respaldado por la experiencia) y en él un ciudadano íntegro y activo con una gran voluntad política.  En quienes lo apoyamos reafirmó la convicción de que tenemos un aporte para hacer y de que todos somos políticos porque todos tenemos una responsabilidad con la sociedad que habitamos. Me entusiasmó porque fue una gran oportunidad para ponerme activo, de ser activista de verdad, y participar en la construcción de una ciudad mejor. Quise que Daniel Carvalho se convirtiera en Concejal de Medellín. Ahora estoy seguro de que con él la ciudad va a poder acercarse mucho a lo que me sueño en cuanto a una ciudad sostenible.