Columnistas


El gran problema
Autor: Hernán Cárdenas Lince
6 de Febrero de 2016


En los diálogos de paz de La Habana hay temas muy importantes que no se han tratado. Todos los colombianos tenemos derecho a saber quiénes y de qué países les vendieron armas y municiones a la guerrilla colombiana.

En los diálogos de paz de La Habana hay temas muy importantes que no se han tratado. Todos los colombianos tenemos derecho a saber quiénes y de qué países les vendieron armas y municiones a la guerrilla colombiana, la que por más de 50 años ha logrado conseguir sofisticadas armas, las que además tienen inmensos costos. Esta circunstancia ha necesitado que la guerrilla se financie con el negocio de la cocaína, además de buscar ingresos económicos con el secuestro.


Colombia debería tener como tema prioritario el exponer y preguntar ante la ONU y la OEA quiénes son los proveedores de letales armas a nuestros guerrilleros y cómo es que los países que fabrican armas siguen con el sucio negocio de vendérselas a horrorosos delincuentes y todo ello sin ningún control.


Casi por pura curiosidad nos gustaría saber cuál es el precio de una pistola, un fusil y una ametralladora, así como sus respectivas municiones pero lo que sería maravilloso es que nuestra excelente ministra de Relaciones Exteriores tratara este tema para controlarlo y acabar con el sucio negocio de vender armas y municiones a entidades ilegales.


Es increíble que los gobiernos de los países en donde se fabrican armas no tengan ningún control sobre el sucio negocio de venderlas. Por otro lado es curioso saber si ese espantoso negocio da rentas impositivas o si por otro lado se trata de algo simplemente escondido e ilegal.


Un tema que sería muy bueno para tratar en La Habana sería el que las guerrillas explicaran en detalle cómo se han surtido de armas y cómo se han financiado durante más de 50 años.


Los colombianos también tenemos derecho a saber el total de las cuantías económicas que la guerrilla ha gastado en armas y municiones, todo lo que seguramente representa cifras fabulosas de dinero al mismo tiempo que sería muy bueno saber si hay países que toleran ese sucio negocio. Entidades como la ONU y la OEA deberían conocer a fondo esos sucios negocios que deberían ser castigados con estrictos controles para que no se sigan dando miles de muertes inútiles.


Finalmente me pregunto si los países en donde se hacen esas armas que son vendidas a sucios guerrilleros aceptan que tales terribles operaciones se hagan con consentimiento o en forma clandestina.